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EL AUTORITARISMO CHUSCO

Luis Alberto Arista Montoya* En el confuso escenario de la realidad político-social del Perú, los hechos (esperables o súbitos) que suceden diariamente nos están conduciendo al hartazgo o a la indiferencia. Por culpa del manejo empírico de la cosa pública, pareciera que estamos viviendo en un “país surrealista”: donde cualquier cosa puede suceder en cualquier momento y en cualquier lugar.

EL AUTORITARISMO CHUSCO



04/02/22 - 06:46

Luis Alberto Arista Montoya*

En el   confuso escenario de la realidad político-social del Perú, los hechos (esperables o súbitos) que  suceden diariamente nos están conduciendo al hartazgo o a la indiferencia. Por culpa del manejo empírico de la cosa pública, pareciera que estamos viviendo en un “país surrealista”: donde cualquier cosa puede suceder en cualquier momento y en cualquier lugar.

En seis meses de gobierno cambiar tres gabinetes ministeriales es cosa de locos. Un ejemplo de acto político  surrealista. Nuestra hipótesis es que este y otros desatinos no son nada gratuitos, son intencionalmente voluntarios: el objetivo - desde el gobierno central y de algunas regiones y desde “las bases del pueblo”, piensan - es agudizar más la contradicción  de  clases sociales (odio entre peruanos ricos/pobres), demostrar que las instituciones son “obsoletas”, que existen leyes injustas, todo esto para “demostrar” que el Estado burgués está podrido (tal como lo decía  Abimael Guzmán), que urge destruirlo de raíz, cambiando la   Constitución de 1993, “fuente de todas las injusticias”.

Mientras tanto, cual serpiente sinuosa avanza un taimado  autoritarismo chusco (que pretende manejar a las Fuerzas Armadas) El nombramiento del llamado gabinete Valer es un ejemplo último de ello. Por las denuncias policiales y judiciales el “señor” Héctor Valer es otro personaje que encarna ese autoritarismo, válido y útil para la confrontación política. Para eso ha sido designado. Y por su personalidad autoritaria cumplirá con creces lo encomendado: sembrar el caos premeditado; su gabinete será utilizado y luego arrojado como papel elite, y vayan a llorar  junto al  “ojo que llora”. Es parte del sacrificio militante y de  la dialéctica revolucionaria, según ellos.

Pero hay que saber leer también ciertos signos de ese taimado ejercicio del poder. No sé si ustedes- por ejemplo- se han dado cuenta que cada vez que la gente de izquierda radical es entrevista vía zoom, siempre detrás de ellos está  una biblioteca, queriendo demostrar con  ello que leen  buenos libros marxistas, leninistas, maoístas y mariateguistas, es decir,  literatura de  teoría/praxis revolucionarias. Pero si uno se fija bien  todos esos libros son de Adorno (lo resalto con  “A” mayúscula).

Por comentar esta constatación he recibido insultos y denostaciones por parte de los susodichos: que soy un intelectual pequeño burgués, que soy un reaccionario al servicio de mypes y de  transnacionales, etc., etc.

No se han dado cuenta que en mi comentario yo me refería a los libros de Adorno, es decir, a las obras del filósofo alemán Theodor Adorno (nacido en 1903 y fallecido en 1969), integrante de la Escuela Crítica de Fráncfort, cuyos integrantes fueron severos críticos tanto del autoritarismo nazi como del autoritarismo comunista. Perseguido por el nazismo en 1933 Adorno se traslada a los EE.UU, donde realiza sus mejores investigaciones. Una de ellas se llama La personalidad autoritaria, donde mediante la aplicación del método de  encuestas y entrevistas pone las bases de la llamada  Sociología Observacional, de gran desarrollo posterior.

¿Por qué tanta gente adulta y joven apoyó abiertamente el autoritarismo de Hitler, Lenin, Stalin y Mao? ¿Cómo explicar el antisemitismo, el antirracismo contra los negros? ¿Cómo se gesta y consolida la personalidad autoritaria en ciertos políticos?; y para ser actuales ¿Cómo explicar el resurgimiento del autoritarismo en personalidades políticas como  Donald Trump, Boris Johnson, Putin, López Obrador, Bolsonaro, Chávez, Maduro, Ortega, Evo Morales;  o como   Cerrón, Castillo, Bellido, Bermejo, Valer y otros más (representantes del autoritarismo chusco), en el escenario peruano?

La  lectura  de la monumental obra de Adorno nos ayuda a comprender dicho  fenómeno. Invito a que sea leída (especialmente por los “comunistas infantiles”, para decirlo con palabras del propio Lenin).

La clave en la génesis de la personalidad autoritaria está  en que el sujeto ha tenido una tensa y densa relación con la autoridad familiar. De padre autoritario, casi seguro hijo autoritario(o hijo apocado= poca cosa, pero con resentimiento y rencor): y así prosigue la producción social de la personalidad autoritaria. Adorno considera que en ellos no se produce la superación del complejo de Edipo. El sujeto muestra haber tenido un padre severísimo, que lo castigaba a mansalva, y justifica ahora que merecía aquellos castigos (“me castigaba para mí bien”). Por lo tanto, la posterior reacción del sujeto reproduce esa “relación distorsionada con la autoridad, ejercitando a su vez el dominio, o intentándolo”. 

Además, dice Theodor Adorno, que toda persona autoritaria es un maniaco de la conspiración, echa la culpa a otros de todas sus limitaciones y de los males de la sociedad. Desconfía de todos, menos de él mismo ni de su íntima argolla (los chotanos, por ejemplo) ni del abstracto “pueblo”.

De ahí que autoritarismo y populismo (que reparte bonos y más bonos) sean vasos comunicantes. Ahora lo estamos padeciendo en el Perú. ¿Hasta cuándo? Muy difícil  predecir… ¡Cualquier cosa puede suceder!
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 EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 4 de enero de 2022, Luis Alberto Arista Montoya.


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