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BICENTENARIO DE CARLOS MARX

EL “PAPÁ VIEJO” Luis Alberto Arista Montoya* Carlos Enrique Marx Pressburg, es decir, Carlos Marx a secas -tal como se le conoce hoy en día dentro de la Historia Universal

BICENTENARIO DE CARLOS MARX



04/05/18 - 05:52

EL “PAPÁ VIEJO”

Luis Alberto Arista Montoya*

Carlos Enrique Marx Pressburg, es decir, Carlos Marx a secas -tal como se le conoce hoy en día dentro de la Historia Universal- cumple mañana 5 de mayo 200 años de vida, aunque físicamente ya no esté con nosotros. El fundador del socialismo científico nació en Alemania en el pequeño pueblo  de Tréveris un 5 de mayo de 1818, y falleció el  14 de marzo de 1883 en Londres, país al que consideró su laboratorio socio-económico para estudiar el problema  la explotación de la clase obrera durante la revolución industrial.

En la capital del Reino Unido se conserva su humilde casa-museo, visitada por miles de turistas (marxistas o no marxistas; de izquierda o de derecha; ateos, agnósticos o religiosos de todas las iglesias). Porque fue un hombre singular. Un Singular-Universal (diría Sartre).

Como escribe el filósofo judío  Isaiah Berlín en la biografía intelectual titulada Karl Marx (1963), ningún pensador del siglo XIX ejerció sobre la humanidad influencia intelectual y moral tan directa, deliberada y profunda como Karl Marx, ocupando -añadimos nosotros- todo el siglo XX y  hasta el actual siglo XXI aún, porque muchos de sus ideales y diagnósticos son válidos para comprender el capitalismo del neoliberalismo globalizado. Es por eso que en muchos aspectos sigue siendo un muerto viviente, un viejo que nos guía, un joven que nos interpela, sobre todo con su monumental  obra El Capital (tres tomos), una especie de biblia para los estudios de Economía Política.

Aunque parezca paradójico el joven Marx está vigente. Muchos lo tratan cariñosamente de “viejo”, “abuelo”, “papá”. Con los versos del cantante argentino Piero le podríamos cantar en su cumpleaños: “Viejo mi querido viejo”, y cual un fantasma presente nos pregunte: “¿quién soy yo”?, y contestemos: “Papá”; y “¿con quién estás?”: “contigo Papá…a veces? Decimos a veces porque mucha agua ha discurrido por debajo de los puentes de la historia, y porque el mismo Marx nos enseñó que todo pasa todo deviene, no se puede uno bañar dos veces en las mismas aguas de un río; y porque su materialismo dialéctico  nos enseñó a  no ser dogmáticos ni escolásticos.

Es por eso que para los de mi generación es un “PAPA VIEJO”. Y va esta designación a nombre de mi abuelo materno a quien sus nietos  llamábamos “Papá viejo” (él fue “sin querer queriendo” quien me inició en el marxismo cuando repetía: “yo no soy viejo, viejos son los caminos”. El Papá Viejo Carlos Marx fue un trazador de caminos, un caminante, un caminador. Construyó los caminos metodológicos de las Ciencias Sociales, de la Filosofía Existencial, de la Filosofía de la Liberación (en América Latina) y de la Teología de la Liberación con el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez.

Nuestra generación (la de mayo-1968) leyó primero las interpretaciones marxistas de José Carlos Mariátegui y de Haya de La Torre; fueron esos textos que nos condujeron  a leer directamente las obras de Carlos Marx, y  él nos  condujo, a su vez,  a leer al filósofo alemán Guillermo Hegel (fundador del idealismo alemán), porque precisamente el joven Marx había presentado en la universidad de Berlín su tesis sobre Crítica a la filosofía del Derecho de Hegel, donde consideró: “Que hasta ahora los filósofos nos han enseñado a interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Puso de pie a la filosofía idealista que estuvo de cabeza (de espaldas a la realidad histórica)

Que las ideas brotan de los hechos, lo mismo que los valores. Que no existen verdades de razón ni verdades de hecho en forma unilateral, sino que se dan juntas a través de lo que Marx denominó la praxis. Es por eso que fundó la filosofía del materialismo dialéctico y la ciencia del materialismo histórico, que se mantienen vigentes en tanto en cuanto las desigualdades, las inequidades y las lucha de clase (abiertas o soterradas) se mantengan en regímenes autoritarios  o en democracias morbosas (como la que padece Perú hoy en día)

El “Papá Viejo” sigue siendo “joven”. Precisamente, Michael Lowy en su obra titulada La Teoría de la Revolución en el joven Marx (1972) aplica el método marxista para estudiar la biografía del joven Carlos Marx (un joven periodista, lleno de ideales, sueños y quimeras). Cuenta este autor que los inicios del joven periodista e intelectual estuvieron marcados por su protesta contra la tala ilegal de leña y la parcelación injusta de las tierras en contra los campesinos de su pueblo. En 1842-43 siendo redactor del periódico La Gaceta del Rin opinó en contra acerca de los “intereses materiales” de los ricos terratenientes, ocupándose por vez primera de cuestiones económicas, mediante el estudio de la ley acerca del robo de leña y de la injusta situación de los campesinos del Mosela. A partir de ese texto clave Marx  se vio llevado a pasar  de la política pura (del periodismo informativo) al estudio de las cuestiones económicas y, por eso mismo, al socialismo; pasando del idealismo al materialismo y del democratismo revolucionario al comunismo. 

En la actualidad, al joven (de 47 años de edad) economista francés Thomas Piketty la crítica europea especializada le considera el “Marx del Siglo XXI”, justamente porque estudia -aplicando el método marxista-  el aumento de las desigualdades que ha ensanchado la brecha mundial entre menos ricos y más pobres. Cuando terminemos de leer su famosa obra El Capital en el Siglo XXI” (que tiene 679 páginas, editada en México el año 2,014), entonces comentaremos para un nuevo homenaje a PAPA VIEJO; buscando  ser útil en algo en  las aulas universitarias de mi querida Chachapoyas. 

*EDITORIAL. Para Reina de la Selva. Lima 4 de mayo de 2018. Luis Alberto Arista Montoya.
  

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