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LA DERRAMA MAGISTERIAL, BOTÍN APETECIBLE

Luis Alberto Arista Montoya* ¿Por qué en el Perú las instituciones eficientes, que funcionan bien, que prestan buenos servicios a los usuarios duran no mucho tiempo? ¿Caen pronto en desprestigio

LA DERRAMA MAGISTERIAL, BOTÍN APETECIBLE



24/08/18 - 05:55

Luis Alberto Arista Montoya*

¿Por qué en el Perú las instituciones eficientes, que funcionan bien, que prestan buenos servicios a los usuarios duran no mucho tiempo? ¿Caen  pronto en  desprestigio, entran en crisis hasta desaparecer? La respuesta a esta pregunta tiene que ver  con nuestro sempiterno estado de adolescencia y codicia por el poder. 

Somos un país que no termina de madurar, que regresiona casi siempre en todo, en vez de avanzar. Vivimos en un país pendiente: por ser inconcluso, y ubicarse, cada cierto tiempo, al filo de la pendiente. Tal como sucede hoy en día a raíz de la crisis judicial y política.

Hasta la década del sesenta del pasado siglo en algunas universidades públicas- como en la Universidad Mayor de San Marcos- se dictaba el importante  curso  “Historia de las Instituciones” que abarcaba desde la época fundacional de las instituciones públicas y privadas (que se inició en el siglo XVI con la impositiva administración colonial española) hasta la época republicana, donde supuestamente se consolida la modernización del Estado de Derecho.

 Convendría que las universidades retomen nuevamente dicho curso con miras a que los egresados tengan plena conciencia histórica de la vida, pasión y muerte de nuestras instituciones cívicas. Nos daríamos con la sorpresa que las instituciones públicas actuales son bastante volátiles, que  cambian permanentemente no necesariamente para bien. Que son  instituciones frágiles, débiles; y las que duran (por ser antiguas) muchas veces son instituciones anquilosadas, burocratizadas, corrompidas. Que son prácticas pero inertes. Lo padecemos  actualmente a nivel del Poder Judicial, del Sector Salud y del Sector Educación, por ejemplo.

Lo dicho anteriormente viene a propósito  de la amenaza- desde el gobierno central- contra la estabilidad de  la Derrama Magisterial (la mutual solidaria de los maestros peruanos), bajo el pretexto de la modernización de sus estatutos. Conocemos la historia y el devenir de esta institución, una de las más sólidas de la historia sindical del Perú que permite  una Seguridad Social Digna para más de 245 mil docentes afiliados voluntariamente, administrando autónomamente los fondos previsionales orientados a cubrir el retiro, invalidez y fallecimiento de sus asociados. Actualmente cuenta – según informes oficiales- con un fondo de S/. 2, 370 millones en activos, colocados no solo en el rubro de seguros, sino también en inversiones retornantes como: préstamos sociales, hotelería, centros de recreación, proyectos inmobiliarios, venta de electrodomésticos y editoriales: es dueña de  40 tiendas de la Librería Crisol, una de las más modernas de América Latina y, dicho de paso, una de las que más ha facturado en la última Feria del Libro de Lima. A propósito hemos sugerido a su gerencia general que una de esas librerías funcione aquí en Chachapoyas irradiando a todo el nororiente peruano en forma descentralizada.

Además, el local central de la Derrama Magisterial, ubicado en el mesocrático distrito de Jesús María en Lima, también es un polo cultural donde se desarrollan obras de teatro, cine, conferencias, presentación de libros, conciertos. Es un dinámico Círculo de Bellas Artes, una Ateneo Cultural, con una excelente librería Crisol (falta potenciar su Fondo Editorial, tener  una biblioteca moderna y un buen centro de documentación educacional)

Claro que hay aciertos/desaciertos en su administración, es que ninguna institución está libre de los vaivenes de las exigencias del mercado, ni de los apetitos de poder. Sus directivos saben que  la Derrama Magisterial tiene que modernizarse, estar a la altura de los tiempos que impone muchas veces la globalización, pero sin perder, claro está, la perspectiva de la localización peruana.

 Pero esa modernización no puede ser impuesta desde el poder central, puesto que es una institución de derecho privado que además de contar en su directorio con un representante del Ministro de Educación, está también bajo la supervisión  de la Superintendencia de la Banca y Seguros-SBS. La Derrama- que padece presiones endogámicas y exogámicas- goza de la suficiencia autonomía para auto-transformarse en esta era del conocimiento y crédito rápidos y  equitativos.

Anunciar su intervención ha sido un desatino político. El ministro por gusto- y por falta de muñeca política- ha agitado el avispero. Pues,  ha dado en la yema del gusto a los sectores ultra-radicales del magisterio liderados por Pedro Castillo y su gavilla, puesto que en la huelga anterior pedía expropiar “democráticamente”  la Derrama. ¿Por qué y para qué? Porque para ellos era(es) un botín que ayudaría a financiar su “auténtica revolución” ¿Cuál revolución?: la promovida por Sendero Luminoso bajo el mascarón de proa del Movadef. 

Y sueñan con ello con miras al Bicentenario. Sería una situación terrible: un segundo ciclo terrorista de Sendero sería mucho más terrorífico y sanguinario que el primero. Están trabajando desde las aulas, desde las Apafas y desde los gremios magisteriales regionales. Esto lo denunciamos porque hemos tenido acceso a documentación clave y secreta. Estamos sobre aviso. Estemos alertas. Actuemos prontamente.

Es por eso que coincidimos con  un artículo de nuestro amigo Mirko Lauer (publicado el 19 de agosto del año en curso, en el diario La República). De otra parte- dice Lauer-, la Derrama está bajo el control de Patria Roja [facción del Partido Comunista] y, en minoría, de otros partidos. El acceso a la billetuda entidad y el reconocimiento oficial son dos cosas codiciadas por los sectores a la izquierda de ese partido, y parte de su programa. Que el Ejecutivo debilite la presencia de Patria Roja en la Derrama equivale a fortalecer a los movimientos más decididamente huelguistas en el magisterio...Si Pedro Castillo y dirigentes como él llegaran a capturar la Derrama en un  golpe de mano ayudado desde Palacio, ya sería demasiado tarde para rectificarse.

Y terminamos diciendo por hoy, que hace rato que Patria Roja y el SUTEP han dejado de ser un grupo de poder fáctico, de presión política. Pues, ahora pertenecen al establishment político del Perú contemporáneo, se mueven  dentro de un mundo sistémico institucional promoviendo el diálogo. Se han vuelto  sujetos políticamente relevantes. Son grupos protagonistas de la vida política en una sociedad democrática (todavía aún bastante precaria), donde muy pocas instituciones cuentan con una buena  credibilidad ciudadana.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 23 de agosto de 2018. Luis Alberto Arista Montoya.

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