Reina de la selva Radio en vivo
Martes, 18 de Diciembre del 2018
PASTILLITAS PARA EL ALMA  |   EL FAROL DE ANGELA SABARBEIN |   NOSOTROS |   CONTÁCTENOS

UNA NOCHE INOLVIDABLE

Pastillita para el Alma 26 – 11 – 18 Estoy en la fidelísima ciudad de San Juan de la Frontera de Chachapoyas y después de haberme dado un beso y un abrazo con el ñuño pitic de los Reina Noriega, empiezo a dar vueltas en la plaza de armas, como en mis tiempos mozos

UNA NOCHE INOLVIDABLE



27/11/18 - 06:10

Pastillita para el Alma 26 – 11 – 18

Estoy en la fidelísima ciudad de San Juan de la Frontera de Chachapoyas y después de haberme dado un beso y un abrazo con el ñuño pitic de los Reina Noriega, empiezo a dar vueltas en la plaza de armas, como en mis tiempos mozos, con una pequeña gran diferencia, de que ahora está cercada con un plástico de color verde o celeste casi de 2 metros de alto, que no nos deja contemplar los jardines, además todas las tiendas, las casas, la municipalidad, la iglesia catedral, están iluminadas con focos multicolores y gente medio  chunlla, que se pasea upa cuenta, nadie saluda, ni tan poco te mira, ves gringos altos, hombres y mujeres, con pantaloncitos cortos, rubios, con ojos mushas, que dan la impresión que son guayachos, pero, solo se diferencian cuando hablan, porque se les escucha medio mocto mocto, como el ticher Aguilar del colegio San Juan de la Libertad de la calle de La Merced. Pasando por lo que era la farmacia de la Alejandrina Villacrez y de la casa de don Celsito Eguren, vienen a mi mente las largas tertulias en los balcones del Club Higos Urco, con los muchachos de ese entonces mis compadres Roberto Caro, Neil Román, Jorge Zubiate, Lucas Torres, David Guevara, Ariel Herrera, Conrado Santillán,  Héctor Saco Burga, César Eguren Ponce de León, mi compadrito Mote que no se dejaba con su carnal el cojo Gume, con Ruperto Torrejón, el popular loco Serenata, con Gustavo Santillán el Taranguicho, Napoleón Torrejón el muerto, Alfredo Zubiate el flaco; Edgardo Reategui, Buenaventura Burga, Víctor Pazos, Carlos Cabrera, Héctor Burgos, y tantos otros amigos, muchos de ellos que ahora ya nos miran desde el cielo, pero que viven permanentemente en nuestros recuerdos. Es imposible olvidarme de un comentario de mi compadre ñato Guevara, no hace mucho tiempo atrás, cuando al mirar al cerro del Colorao y verlo ahora lleno de casas y luces, le pregunté, qué será de la Sabarberín que antes, en las noches la veíamos con su farolito y con la chispa que le caracteriza me contestó: “Compadrito, si ahora sale, la violan, con tanto malandrín que abunda”

Como no es nada cómodo, caminar solo con mis nostalgias y menos a esta altura de mi juventud acumulada y siendo la hora prudencial, me encaminé con destino a una reunión de hombres libres y de buenas costumbres, que se congregan solo los días jueves, por el jirón donde vivía don Alejandro Tuesta, el misho Montes, la Lolita Arce con su mamacita y sus hermanos, don Benigno Urteaga, mi comadre Elvira Durango, don Elí Olascoaga, el venao Ampuero, don Alberto López, el hombre de la flauta dulce, don Felix Castro, de doña Anita Rodríguez, don Pancho Merino y frente a la casa de mi comadre polla Rita Aydée, como suele decir ella, “soy hermana de sus hijos de don Calixto Herrera”, toqué la puerta y me recibieron dos personas jóvenes que muy cordialmente me invitaron a pasar, después de algunas preguntas de rigor.

La reunión a manera de sesión fue presidida por un prestigiado médico, que ocupa un cargo muy importante en la dirección de un centro de salud, que con frases muy elogiosas dio la bienvenida a todos los asistentes que estaban  correctamente y pulcramente vestidos. Jorge Arturo, el presidente concedió la palabra y se tocaron dos temas muy importantes, uno de ellos fue una conferencia sobre las recomendaciones de Albert Einstein, para llegar a tener una vida plena en relación al comportamiento del hombre en la sociedad y todo lo que uno consigue, cuando valora más las cosas espirituales que las materiales, el otro tema fue algo similar, presentado por un jurisconsulto, que me dio la sorpresa de haber sido mi alumno en el colegio San Juan cuando tuve el honor de dictar  el curso de Anatomía y que posiblemente lo hacía tan mal, que prefirió convertirse en un hombre de leyes y dejar su vocación de médico, pero fue más mi asombro, cuando me enteré que también era futbolista, ya que juntamente con Tito, un gran empresario de la localidad, además capitán y director técnico del equipo, me mostraron un trofeo que habían ganado en Yurimaguas, empero, sin poner en duda sus condiciones deportivas, me atreví a preguntar a Conrado por el triunfo obtenido, que siendo tan buen abogado, como mi compadre Borracho Caro, delegado de mesa, cuando jugaba el Higos Urco de los años 55 al 70 aproximadamente, en el fortín de Belén y al medio tiempo, cuando el escore, algunas veces, nos era adverso, entraba al camarín de la casa de doña Lorencita, mientras las chicas más bonitas de Chachapoyas nos daban limas y naranjas, para calmar nuestra sed, nos decía: “Muchachos, los juaits del higosurco, nunca pierden, porque si no se gana en la cancha, en la mesa no nos ganan ni de vainas”, después de la risa de los asistentes los aplaudimos por el triunfo obtenido en buena lid.

La conversación se hizo cada vez más interesante con la participación de muchos  jóvenes profesionales que exponían sus ideas con bastante precisión y convencidos de sus opiniones. Me alegró escuchar a un compañero de estudios de secundaria, con el que inclusive estudiamos en la universidad de San Marcos, en diferentes profesiones, que llegó a tener un cargo muy importante en la Caja de Depósitos y Consignaciones, hoy el Banco de la Nación y que dejando todas sus comodidades en Lima, tuvo la mejor decisión de venir a vivir en este paraíso terrenal que se llama Amazonas.

Antes de cerrar nuestra amena y ordenada charla y a manera de agradecimiento por la bondad de nuestro presidente, mi querido tocayo Jorgito y de los participantes, me permití felicitar a toda esa pléyade de gente de buen corazón, que muestran al desnudo la blancura de su alma y sin pensar dos veces también rasgué mis vestiduras, confesando, más defectos que virtudes, pidiendo perdón a los participantes a quienes los veía y escuchaba tenuemente, por la limitación de mis años viejos, que me encarcela levemente, frente al cerrado portal de la vida, pero teniendo la plena seguridad que detrás de esa puerta apolillada y muros enmohecidos, que me deja ver y escuchar como por una rendija al mundo, como cubierto por una bruma, donde las imágenes se hacen opacas y los sonidos se apagan, hay un hombre con la fuerza del Marañón que brama en el Manseriche porque tiene Fe en la presencia de Dios que nos cobija y la existencia de los amigos que no se relegan y sin tener la dicha de Aurelio y la humildad de Oswaldo que viven  en Chachapoyas, sacando fuerzas de flaqueza, alcé mi voz y les dije: “que yo era feliz por estar en mi tierra bendita, besar y abrazar a mi hermano José David, estar con mi Marita y mi nieta Mayita, encontrarme con amigos, hombres y mujeres, que nunca se olvidan ni se irán de mi corazón y más y más feliz sería, si esa blancura que se muestra en el santuario de la amistad, sea no solo de un día o de una noche, sino de toda la vida en el quehacer humano”.

Jorge REINA Noriega
*AYÚDAME A AYUDAR*
jorgereinan@gmail.com

Comentar

+ PASTILLITAS


NOTICIAS