01/04/20 – 07:40
Por Manuel Yóplac Acosta
Los gobiernos del mundo -y muchos de nosotros- hemos asumido que estamos en una lucha humana contra la pandemia del coronavirus, pero la pregunta es: ¿puede un virus invisible ser enemigo del hombre? Pensar que un virus es un enemigo, tiene consigo implícitamente dos conceptos básicos: i) el antropocentrismo, es decir, pensar que el hombre es el centro del planeta Tierra, y ii) el logocentrismo, es decir, pensar que el saber humano puede comprender, controlar y dominar todo.
¿Es acaso la ignorancia o la arrogancia humana que nos hace ver como enemigo a un virus invisible? En pleno siglo XXI apenas sabemos que el 95 % de los componentes del planeta Tierra es invisible, entonces en lugar de ver al coronavirus como a un enemigo, ¿por qué no asumimos mejor convivir con este virus? ¿acaso no vendrán muchos otros virus o fenómenos invisibles desde la misma Tierra? Quizá el coronavirus es un amigo que nos viene a advertir la profunda crisis civilizatoria que sufre nuestro planeta -una crisis ambiental sin precedentes-. El coronavirus simboliza de alguna manera la naturaleza cambiada por la acción humana, pues, sea creación humana intencional, o, sea mutación natural; el coronavirus sin la actividad humana nunca pudo haberse convertido en pandemia, es la acción humana física-mental que ha hecho de este virus invisible un peligro mortal visible.
El verdadero amigo no mata y enseña a convivir. El coronavirus se introdujo de alguna manera en la vida humana y nos empezó a matar, pero el humano también responde con muerte contra el virus, quiere verlo muerto para siempre, -y quizá lo logre pronto- pero: ¿acaso el hombre podrá liberarse de los miles de millones de virus o reacciones naturales si vivimos en la misma morada llamada Tierra? o ¿acaso el coronavirus es consecuencia y no causa de muerte?
Creo que el hombre moderno debe dejar de vivir para aprender a convivir con todo. Creo que nuestra mirada al coronavirus sigue siendo limitada. Creo que la metáfora de la lucha contra el enemigo? es reduccionista, creo que debemos cambiar de metáfora y visión. Repensar la vida desde toda la vida es una cuestión de sobrevivencia para la especie humana -no para la Tierra ni para los virus-, pues, la Tierra y los virus tienen miles de millones de años de evolución más que el hombre, y aunque, ni la Tierra ni los virus tienen la bondad de ser conscientes, tienen, sin embargo, la naturaleza de ser complejas y dinámicas. Creo que el hombre debe aprender a cohabitar la Tierra no como dominador sino como cuidador, quizá, por ejemplo, deba privilegiar la vida a la economía: ¿acaso los gobiernos y las personas no estamos más preocupados por nuestro trabajo y la reactivación económica capitalista que por la vida planetaria? Finalmente es pertinente preguntarse: ¿es la naturaleza o el propio hombre el mayor enemigo de la vida?
Pintura Humanidad? de Luis Miguel Portilla Tuesta




