04/11/24 – 04:36
Yo creo, por ejemplo, que el lugar más bello de una flor es su planta que lo cobija; y aunque sabemos que las flores son tan efímeras, es creo más bello que ella muera en su rama viva, que arrancada y muerta, aunque sea en un altar o florero: ¿qué ser contradictorio es el ser humano?
Parece que para el humano la muerte no es el fin, las flores creo que representan esa continuación de la vida, así, las flores son el renacer de la vida de los muertos a través de la memoria de los vivos. Sin embargo, paradójicamente, las flores representan también el reconocimiento de la muerte para el que lleva las flores.
Así pues, vale la pena aceptar la muerte si es que da sentido a la vida. Las flores creo que forman parte de ese sentido de la vida. Creo que los humanos sabemos que los muertos ya no pueden disfrutar ni un poquito del aroma de una flor; creo que, en el complejo tejido del alma humana, las flores que llevamos a los muertos son flores que nos regalamos a uno mismo, y solo así, esas flores se manifiestan en su mayor belleza.
Finalmente, y talvez, la flor represente lo efímero de la vida humana pero también lo bello que es esa efímera vida. Entonces, llevar flores a los muertos, es en el fondo, ir muriendo poco a poco para poder existir en este breve vivir. Es aceptar la muerte.




