14/04/25 – 15:42
Fue la «Asociación para la Restauración Forestal y Agropecuaria de Lamud – Amazonas» quien eligió simbólicamente este lugar en la que participamos unas 160 personas. Cabe precisar que junto a esta valiosa asociación también estuvieron en la organización y logística la Municipalidad de Lámud y varias otras organizaciones, sin embargo, lo que más resaltó en el campo de siembra misma fueron estudiantes de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas, unos 80 estudiantes de seis carreras profesionales estuvieron junto a sus profesores sembrando futuros árboles de alizo y taya, unos mil doscientos plantones en total, pero la meta señalan, es de sembrar unos treinta mil plantones, por ello se anuncian ya las siguientes dos jornadas: 3 de mayo en el sector del Mito y en junio en el sector de Juanita Pampa, ambas en Lámud.
Sembrar en el bosque quemado es como dar una manito a la naturaleza; es un pequeño acto de agradecimiento a la madre naturaleza; precisamente en este contexto, quiero compartir un texto que escribió Alisson Linares, estudiante de antropología, como parte de un ritual de “pago a la Tierra” realizado antes de la siembra:
Madre Tierra, Pachamama querida.
Te pedimos con respeto perdón por nuestros errores, por contaminar tus ríos y envenenar tus océanos, por verter al aire estos tóxicos, por no escuchar tus llantos.
Sabemos que en este lugar has sufrido.
El fuego quemó tu piel, tus árboles, tus criaturas.
Hoy venimos a curarte, a devolverte un poco de lo que nos das.
Estos alisos y tayas que sembramos son semillas de esperanza, son manos que quieren abrazarte, raíces que quieren sostenerte.
También venimos ante ti con humildad y gratitud.
Te damos gracias por darnos este espacio, este tiempo y este momento para sembrar vida.
Hoy vamos a sembrar alisos y tayas, con la esperanza de que crezcan fuertes, que den sombra, que protejan los suelos y que alimenten la vida.
Venimos con respeto, sabiendo que tú nos das todo: el agua, los frutos, el aire, los caminos…
Pedimos permiso para tocarte, para abrirte, para sembrar en tu cuerpo sagrado.
Te ofrecemos estas hojas, estas semillas, este aliento, este amor que nace del corazón.
Que nuestras acciones sean justas y limpias, que esta siembra sea también una siembra de conciencia, de cuidado, de futuro.
Pachamama, cuida estos plantones como a tus hijos.
Gracias por acogernos, por recibirnos, por sostenernos siempre.
Que la vida regrese donde hubo dolor.
Que el verde vuelva a cubrir estos cerros.
Así, dirigirnos a la Tierra, conversar con ella, es darle la condición de sujeto, o mejor aún, considerarnos parte e hijos de ella, como la concebían nuestros ancestros. La abuela Tierra siente y escucha, deja fluir la vida…quizá nos haga falta conectarse más con ella, volver a ella.
Finalmente saludar esta jornada de esperanza, felicitar a todos los que han hecho posible esta siembra, pues, no solo nos brindaron comida, fresco guarapo y transporte, sino también, una banda de músicos que se trasladó hasta el lugar y como un acto de fiesta y algarabía -planta tras planta- fueron siendo fijados en la Tierra por la manos y corazones humanos que seguramente verán dentro de poco tiempo árboles de alizos y tayas que celebran el florecimiento de la vida.

Nota. Los estudiantes de antropología (v ciclo) recibieron la donación de 240 plantones de alizo por parte de los “Marrones” de Chachapoyas, de quienes estamos muy agradecidos.




