22/04/25 – 06:12
Pero, así como recién en 2020 con la pandemia dimos la importancia vital a los respiradores artificiales en los hospitales, así también, en 1970 recién nos empezábamos a preocupar por este gigante respirador natural llamado Tierra; lástima que la arrogancia de la modernidad y la hegemonía del sistema capitalista hayan empeorado el deterioro de la Tierra y las desigualdades humanas, quizá aún estemos esperando lo peor.
Segunda conclusión: el hombre valora de verdad algo, solo cuando ve la muerte casi encima. Segunda pregunta: ¿es el humano un ser que ve su finitud solo cuando se lo acerca la muerte?
Sabemos hoy, que hace unos cuatro mil quinientos millones de años se formó el planeta Tierra, y apenas unos 200 mil años apareció el Homo sapiens. Hoy sabemos también, que son los últimos 200 años en la que el planeta Tierra sufrió los mayores deterioros como espacio-tiempo vital.
Tercera conclusión, el humano es un joven poblador de la Tierra -pero es al parecer- el único depredador consciente de su propio habitad. Tercera pregunta: ¿es verdad que el humano es la especie más valioso que posee el planeta Tierra?
La Tierra sigue gritando, después de la pandemia, y ya vacunados del coronavirus, los humanos hemos vuelto con más ansias a seguir “atrapando” a la naturaleza, a seguir estrujándolo como si fuera un recurso inagotable -una fuente de riqueza infinita- no hemos aprendido que la somos parte del sistema vida.
Cuarta conclusión: el humano tiene que aprender a cohabitar y cuidar, de lo contrario, incluso, puede desaparecer como propia especie. Cuarta pregunta: ¿es el humano consciente que tiene que aprender a convivir en base a los principios de la vida y no en función de sus infinitos deseos y necesidades?
Finalmente, repensar la Tierra como nuestra morada común es fundamental, hace falta repensar nuestra forma de cohabitar: un convivir para el equilibrio de la Tierra, un cohabitar para la vida desde la vida consciente, pues, no es posible un proyecto humano infinito en un planeta finito. Si algo hemos aprendido de la pandemia del coronavirus es que el hombre quiere vivir, pero, ¿será también capaz de cuidar de la vida de su madre, la Tierra?, o, ¿seguirá el humano en su afán inútil de conquista de poder y tener sin si quiera aún comprender dónde vive mientras la Tierra le sigue gritando?
La Tierra es la abuela que nos cobija, la madre de las madres, un ser de vida compleja y que nos ofrece un pedacito de esa vida para sobrevivir como especie.




