Contralorí­a: Ser alcalde en el Perú es un gran negocio?

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11/07/18 – 05:50

Contralor Nelson Shack dijo que sólo hay control en menos del 8% de los municipios distritales del Perú, y que los alcaldes no rinde cuenta a nadie, pese a que la ciudadaní­a observa por años? actos de corrupción.

«No hay control suficiente (en las instituciones); hay presencia del control en no más del 8% de los municipios distritales. Allí­ no tienen oficinas de control», dijo el Contralor General de la República, Nelson Shack.

«Hay dos terceras partes de las instituciones públicas que no saben lo que es el control», remarco, y ese es el enfoque de la reforma que quiere darle el nuevo contralor a poco más de 20 dí­as de asumido el cargo.
Y es que el funcionario Nelson Shack indicó que la Contralorí­a no es capaz hoy de supervisar a todas las instituciones del Estado. Es más, indicó que ha habido una preocupación sobre el Gobierno central y los regionales, pero descuido en los municipios distritales.
Para el contralor, se «tiene la cancha libre para hacer lo que quieren con el dinero público», siendo los municipios los que reciben el grueso del dinero.
Señaló que los alcaldes, por ejemplo, no rinden cuenta a nadie, pese a que la ciudadaní­a observa «por años» actos de corrupción.
«Ser alcalde es un gran negocio para aquellos que han traicionado su vocación de servicio», consideró.
Cambios en la Contralorí­a El contralor Nelson Shack dijo que para a medida para enfrentar esta situación, habrá que reestructurar el sistema de control.
Reveló que ya se puso en contacto con el Congreso, a fin de ser convocado en la primera o segunda semana de setiembre. Allí­ presentará su plan de trabajo, así­ como los proyectos de ley para reformar la Contralorí­a.
«Necesitamos la reestructuración del sistema para redistribuir los recursos humanos; hacer control aleatorio e itinerante a cada uno de los municipios, hacer una intervención focal y no invasiva. Los métodos de la Contralorí­a son muy manuales», detalló en Agenda Polí­tica.
En esta lí­nea, sostuvo que la Contralorí­a deberí­a tener acceso a las bases de datos de diversas instituciones, a fin de hacer cruces de información y hacer control en lí­nea.
Números que preocupan Nelson Shack indicó que existen tareas que no se han podido cumplir. Un ejemplo claro es que el año pasado 54,000 funcionarios públicos presentaron sus declaraciones juradas de bienes y rentas.
Dijo que, de este universo, solo se pudo evaluar preliminarmente a 800 y fiscalizar solo 36. El problema es que el próximo año, tras una reforma legislativa, la Contralorí­a recibirá medio millón de declaraciones.
«Hay que recomponer eso. Hay muchos mecanismos de control que no son eficaces, no agregan valor, generan una falacia», refirió.
Para el contralor, el énfasis que le dará a la reforma que planea es la prevención y la detención de irregularidades. Al ser consultado si la Contralorí­a debe ser vista como un ‘cuco’, como hoy le sucede a la Sunat, o ser al amigo de todos, Nelson Shack indicó que en el mediano plazo es mejor ser la segunda opción.
«Por eso nuestra apuesta es migrar nuestro enfoque punitivo (¦) Hemos perdido el balance entre el enfoque sancionador y el preventivo», aclaró.

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