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VISCOSAS EXPLICACIONES, TRAS DERRAME DE PETRÓLEO

Luis Alberto Arista Montoya* Justo cuando el periodismo de investigación descubría la enorme corrupción en Petroperú generada por una compra masiva de biodiesel, en la costa de Ventanilla se produce el más grande derrame de petróleo perteneciente a la empresa española Repsol, que hasta este momento no asume responsabilidad alguna por su crasa negligencia.

VISCOSAS EXPLICACIONES, TRAS DERRAME DE PETRÓLEO



25/01/22 - 05:40

Luis Alberto Arista Montoya*

Justo cuando el periodismo de investigación descubría la enorme corrupción en Petroperú generada por una compra masiva de biodiesel, en la costa de Ventanilla se produce el más grande derrame de petróleo perteneciente a la empresa española Repsol, que hasta este momento no asume  responsabilidad alguna por su crasa negligencia.

Al principio, la empresa sostuvo que a causa del “oleaje anómalo” el buque carguero sufrió anomalías que solo causaron el derrame de 0, 16 barriles  sobre el mar peruano, cuando en realidad fueron más 6, 000 barriles que hoy se extienden desde Ventanilla hasta las hermosas playas de Barranca (situada en el norte chico).

Esta enorme mancha negra oleaginosa se extiende ocasionando una gravísima catástrofe ecológica: contra el ecosistema, la flora y fauna marinas; contra la salud y tranquilidad de los moradores, golpea  la economía sobre todo de los pescadores artesanales y de los dueños de pequeños restaurantes situados en los malecones; y también, lógicamente, contra los miles de bañistas que este año (sino es más) se quedaran sin sus cálidas aguas, su brisa marina y noches de aire fresco

La mancha viscosa ha contaminado las siguientes playas: Cavero, Bahía Blanca, Costa Azul, Santa Rosa Chica, Santa Rosa Grande, Club Naval, La Puntilla, Balneario de Ancón, Miramar, Pocitos, Infantería, San Francisco, Hermosa, Las Conchitas, Pacasmayo, Chacra y Mar(en Chancay) y Peralvillo (también en Chancay); pero el manto negro del crudo sigue velozmente hacia el norte. 

Mientras tanto el presidente del directorio de Repsol se lava las manos culpando a los “oleajes anómalos”, y no se da cuenta que se las lava con petróleo. Esa negra conducta transnacional tiene que ser denunciada y castigada por el ministro del ambiente, quien ha mostrado también una comprensión tibia de la catástrofe.

Este escribidor está totalmente indignado. Pues desde hace muchos años yo y mi familia pasamos el verano en la hermosa bahía de Ancón, una cálida playa, donde la felicidad diurna se extendía hasta la noche a través de nuestros paseos nocturnos por el  malecón Miguel Grau. Muchos de esos recorridos los hicimos en compañía de mi amigo y paisano Hernán Saavedra (conocido cariñosamente como el “loco veloz”) y de Nadia, su esposa, quienes tienen ahí una hermosa y acogedora casa. Este año, además de la pandemia se suma ahora esta contaminación. Nos quedamos sin playa, sabe Dios hasta cuándo. 

Ancón no solo es playa, es un hermoso pueblo con viejas casonas de arquitectura republicana; no solo es su bullicioso muelle de pescadores, de donde zarpaban a las 3 de la madrugada los pescadores artesanales rumbo a alta mar para proveernos de pescado fresco a eso de las cinco de la tarde del mismo día (“linduro”, “preciosuro”, cómprame: tengo lisas, cojinovitas, pejerreyes, bonitos, mariscos, así se dirigían las vendedoras a sus clientes, mostrando sus canastos repletos de pescados que aún se movían un poco). Ahora esos humildes pescadores y esas humildes vendedoras están tristes, lloran a mares, se han quedado sin chamba.

Pero Ancón también es cultura. Allí se encuentra la casa donde pernoctó el general San Martín; está la casa donde veraneaba el tradicionista Ricardo Palma; se encuentran muchos yacimientos arqueológicos, algunos de cuyos restos ahora pernoctan en el museo de Sitio de Ancón, que lo pusimos en valor en 1997; está la antigua estación del tren, y su antigua iglesia.

En su libro El Maíz (publicado el 2008 por la Universidad de San Martín de Porres, el arqueólogo ítalo-peruano Duccio Bonavia, dice al respecto: Se indicó en algún momento la presencia de maíz pre-cerámico en la zona comprendida entre Chilca y Ancón, donde se pudo detectar restos de maíz en un coprolito del Pre-cerámico final temprano. Con estos hallazgos Bonavia demostró el origen autónomo del maíz andino respecto al origen paralelo del maíz azteca de México. Es por eso que México y Perú- dos milenarias civilizaciones- se encuentran unidas a través de la l Cultura del Maíz. Todo este valor cultural hay que rescatarlo. No puede irse a los cilindos de basura petrolera instalados por Repsol.

Hay que delimitar y señalar responsabilidades, las de carácter empresarial como las de carácter fiscalizador del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA, que hasta ahora está descabezada, sin jefe), perteneciente al  Ministerio del Ambiente.

En la extensa y hermosa bahía de Ancón existen dos playas emblemáticas: la playa  “Los enanos”, y la playa “Las Conchitas”; en la primera se bañaban  los enanitos, es decir, los niños porque no hay olas ni tumbos; a la segunda van mayormente las familias que viven en el Cono Norte de Lima. De acuerdo a la economía política del signo “Los enanos” debería llamarse ahora “Los gigantes” (representada, en este caso, por la gigante transnacional Repsol, que cree que todo se arreglará mediante euros); mientras que “Las Conchitas”, por el derrame petrolero, ha devenido en “Las Conchazas”, por el enorme descaro y la nula vergüenza de los directivos de Repsol y de los dirigentes políticos apañadores, que siguen lavándose las manos (con petróleo) hasta el momento…  

_____EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 25 de enero de 2022. Luis Alberto Arista Montoya.

 

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