Reina de la selva Radio en vivo
Lunes, 5 de Diciembre del 2022
PASTILLITAS PARA EL ALMA  |   EL FAROL DE ANGELA SABARBEIN |   NOSOTROS |   CONTÁCTENOS

LA CRISIS DE REPRESENTACIÓN

Luis Alberto Arista Montoya* Según los sondeos de opinión pública del IEP el 68% de la población peruana no se siente representada por nadie

LA CRISIS DE REPRESENTACIÓN



29/09/22 - 04:39

Luis Alberto Arista Montoya*

Según los sondeos de opinión pública del IEP el 68% de la población peruana no se siente representada  por nadie, y una quinta parte no opina/no sabe. Y por el lado de los políticos que dicen representarnos(o lo quieren hacer, a toda costa, en la próxima elección regional/municipal), lo único que les interesa es representarse así mismo(o a su agrupación o grupete), bajo una máscara de  “buena gente”, aunque la mascarilla Covid los ayuda bastante. Buscan solamente nuestro voto para llegar a ostentar (no ejercer) el cargo. Al fin y al cabo, la democracia como sistema es la que queda mal representada.

Desde el año dos mil esta situación se ha agravado en el Perú, a causa de la falta de educación cívica del  ciudadano, por la corrupción de las costumbres, y debido a la enfermedad paralítica (casi terminal) de los partidos políticos. Estamos ante una crisis de representación entre los políticos, tanto como de los electores peruanos. Ambos la padecen porque los dos la ha generado: ni los políticos ni los votantes podemos lavarnos las manos, menos la cara

Los actuales políticos que están en el poder SÍ nos representan: porque los hemos elegido a tontas y locas, libremente. Nos los merecemos. Esto significa que elegimos mal voluntariamente, porque caemos en el engaño de las fáciles y floridas promesas de ciertos candidatos que llevan bien puesta su  máscara de  representatividad. Nos encandilan. Entonces, caemos en el juego de mascaradas donde los pillos y bribones triunfan. Este fenómeno es propio de la “democracia morbosa”,  como dijera  José Ortega y Gasset.

El analista Mirko Lauer en su columna “Opacos espejos” (publicada el día de ayer 28 de setiembre en el diario La República), invita a estudiar con atención el concepto de “crisis de representación”. Pero esta toma de voluntad de representatividad (que se supone es voluntaria y libre) no es tan solo un acción cerebral (racional) del ser humano. Es ante todo un sentimiento. Mirko Lauer escribe al respecto, y lo cito: Se descubre que el sentimiento de representación frente a los políticos hoy no es particularmente intenso (aquí HOY es palabra clave). Empieza con el 6% de Pedro Castillo y el 4% de Antauro Humala, y de allí se va bajando hasta el 1%. Castillo acapara publicidad y Humala está de moda por un momento. El problema de baja representación que se revela aquí tiene que ver con la percepción y evaluación pública de las conductas de los políticos y la fragilidad de los partidos democráticos.

Entonces los políticos (y ciertos “politólogos”) que atacan a la idea de representación proponen como salida posiciones radicales: populistas, autoritarias o anarquistas para sembrar el caos y demostrar con ello  que el Estado democrático burgués es obsoleto, y que debe ser refundado (mediante una mágica nueva Constitución). Una de las tácticas de esta perversa teoría del caos es nombrando a gente indeseable como funcionarios en puestos claves, tal cual está haciendo la  des-administración de Castillo. “Los ataques a la idea de representatividad no demoran en convertirse en ataques a la democracia como sistema”, dice Lauer, concuerdo con él. Ahí está el peligro del futuro de la democracia, además de la apatía galopante del electorado que no cree en nadie.

Tengo la impresión que tanto  los ciudadanos como los políticos carecen de una voluntad de representación, la misma que tiene tres niveles: voluntad de los ciudadanos para equivocarse lo menos posible en el momento de elegir; voluntad de los candidatos para prometer mínimamente lo viable con miras a defender los intereses ciudadanos desde su cargo público. La armónica confluencia de estos dos niveles de “voluntad de representación”, convertirán al Perú en una parte democrática del mundo como voluntad de representación. Voluntad que implica voluntad de poder y voluntad  de imaginar  un auténtico desarrollo del país, de nuestra región, provincia y distrito…Esperemos que en octubre se produzca un milagro cívico.
_______
*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 29 de setiembre de 2022. Luis Alberto Arista Montoya.



Comentar

+ EDITORIAL

PASTILLITAS PARA EL ALMA

EL FAROL DE ANGELA SABARBEIN