13/09/24 – 05:15
Estos logros no los podrán negar ni sus más radicales críticos, muchos de los cuales, gracias a su antifujimorismo, a veces risible, han hecho carrera política, académica y judicial, y también dinero.
Sin embargo, de otro lado está el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 y su debilidad ante los crímenes cometidos por malos efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. También ha sido lamentable el no haber licenciado a Montesinos cuando aparecieron los primeros indicios de sus descomunales actos de corrupción. Su incomprensible huida al Japón antes de renunciar en el 2000, es algo que nunca podremos dejar de criticar.
Desde Correo hacemos un llamado a mirar lo que dejan los 10 años de gobierno de Fujimori sin apasionamientos, a fin de no polarizar el país más allá de lo que en vida generó el expresidente, y sus herederos políticos. Calma y mesura es lo que necesita el Perú.




