Huyen las ratas caviares

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23/04/23 – 08:56

Atrás quedaron tópicos como la ética, la corrección polí­tica, los derechos humanos o el sexo de los ángeles.
De allí­ en adelante, los caviares se rigen por el adagio bolchevique: Salvo el poder, el resto es ilusión?. Patrón que las ratas caviares practican invariablemente como norma de vida. Al margen de cumplir ciegamente con el ejercicio de otros dos dogmas de fe.
¡Estos son la sólida práctica del ocio y de la puñalada traidora! ¡Al final del dí­a, asegurarán su modus vivendi medrando del Estado! Es decir, sableando a la pobre sociedad, imponiéndole al Estado inútiles, barrocas, pero sumamente rentables -para ellos- consultorí­as, que impulsan retorcidas teorí­as neomarxistas propuestas por ideólogos de la mafia caviar de la talla de George Soros, por ejemplo, para consolidar el unisexismo, a la vez que la ideologí­a de género, el aborto, la cultura gay, los derechos lgtbi y todas las demás hierbas envenenadas. Consultorí­as pagadas por el Estado, que al fin del dí­a pervierten a la juventud y corroen la sociedad. Por esta razón es que, desde la instalación del imperio caviar tras la coronación de Alejandro Toledo I como mandamás del Perú, los caviares aseguraron el control de ministerios claves como Educación, feudo que les sigue siendo sumamente rentable.
Tras este preámbulo -que registra la trascendencia que ha tenido Toledo para los caviares- resulta que ahora esas ratas inmundas saltan de la nave toledana aterradas porque retorna al Perú, tras haber permanecido seis años fugado de la ley. Pronto entrará directamente a una penitenciarí­a donde lo instalarán junto a su némesis Alberto Fujimori y el impresentable Pedro Castillo. Y, casi seguro, luego le acompañarán Ollanta Humala, Martí­n Vizcarra. Evidentemente, Toledo no quiere morir enjaulado.
Como tampoco quiso “ni quieren- Fujimori, Humala, PPK y Vizcarra. Pero, ¿cuántas inmundicias les conoce Toledo a los caviares? Pronto lo sabremos. Porque Toledo “que no es un santo- debe estar cabreado, muy cabreado por las puñaladas traperas que viene recibiendo de los caviares, que suponen que tomando distancia de él -a última hora- les evitará acabar contaminados, procesados y condenados.
Atrás quedaron tópicos como la ética, la corrección polí­tica, los derechos humanos o el sexo de los ángeles.
De allí­ en adelante, los caviares se rigen por el adagio bolchevique: Salvo el poder, el resto es ilusión?. Patrón que las ratas caviares practican invariablemente como norma de vida. Al margen de cumplir ciegamente con el ejercicio de otros dos dogmas de fe.
¡Estos son la sólida práctica del ocio y de la puñalada traidora! ¡Al final del dí­a, asegurarán su modus vivendi medrando del Estado! Es decir, sableando a la pobre sociedad, imponiéndole al Estado inútiles, barrocas, pero sumamente rentables -para ellos- consultorí­as, que impulsan retorcidas teorí­as neomarxistas propuestas por ideólogos de la mafia caviar de la talla de George Soros, por ejemplo, para consolidar el unisexismo, a la vez que la ideologí­a de género, el aborto, la cultura gay, los derechos lgtbi y todas las demás hierbas envenenadas. Consultorí­as pagadas por el Estado, que al fin del dí­a pervierten a la juventud y corroen la sociedad. Por esta razón es que, desde la instalación del imperio caviar tras la coronación de Alejandro Toledo I como mandamás del Perú, los caviares aseguraron el control de ministerios claves como Educación, feudo que les sigue siendo sumamente rentable.
Tras este preámbulo -que registra la trascendencia que ha tenido Toledo para los caviares- resulta que ahora esas ratas inmundas saltan de la nave toledana aterradas porque retorna al Perú, tras haber permanecido seis años fugado de la ley. Pronto entrará directamente a una penitenciarí­a donde lo instalarán junto a su némesis Alberto Fujimori y el impresentable Pedro Castillo. Y, casi seguro, luego le acompañarán Ollanta Humala, Martí­n Vizcarra. Evidentemente, Toledo no quiere morir enjaulado.
Como tampoco quiso “ni quieren- Fujimori, Humala, PPK y Vizcarra. Pero, ¿cuántas inmundicias les conoce Toledo a los caviares? Pronto lo sabremos. Porque Toledo “que no es un santo- debe estar cabreado, muy cabreado por las puñaladas traperas que viene recibiendo de los caviares, que suponen que tomando distancia de él -a última hora- les evitará acabar contaminados, procesados y condenados.
Leí­mos ayer una epifaní­a del insecto Gino Costa “alcahuete de Toledo durante dos décadas- pretendiendo zafarse de lo insalvable: los favores que recibió del toledato como ministro del Interior, asesor, correveidile, etc. Clara muestra de desesperación transmite el mensaje que lanzó esta cucaracha contra quien, hasta muy hace poco, fuera su patrón espiritual. Al final del dí­a, ahora Costa pende de la lengua de Toledo.

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