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CONSEJO DE ANCIANOS

Pastillita para el Alma 30 – 05 – 2020 Los ancianos a lo largo de la Historia de todos los tiempos, han sido personas respetadas y muy bien consideradas en todas las comunidades, según se relatan en las leyendas y mensajes escritos, desde la Prehistoria hasta nuestros tiempos, al menos esa fue

CONSEJO DE ANCIANOS



02/06/20 - 06:31

Pastillita para el Alma 30 – 05 – 2020

Los ancianos a lo largo de la Historia de todos los tiempos, han sido personas respetadas y muy bien consideradas en todas las comunidades, según se relatan en las leyendas y mensajes escritos, desde la Prehistoria hasta nuestros tiempos, al menos esa fue la impresión que nos dieron, cuando en pleno siglo XXI, a los inicios de la Pandemia, allá en la China oriental, en la provincia de Wujan, el virus que hoy aterroriza a toda la humanidad, según decían, atacaba en forma inclemente a las personas ancianas y el aislamiento se hacía, sobre todo con la finalidad de proteger a sus seres más queridos… los abuelitos de las casas.

Para muchos de nosotros, triunfadores de miles de batallas, en esta guerra permanente, a lo largo de este camino, algunas veces, lleno de esperanzas o sembrado de abrojos y de espinas, sin mochilas ni armamentos, con heridas descarnadas, que han dejado cicatrices imborrables en el alma, el término “viejo”, no es peyorativo, sino expresión de verdadero cariño y aislarnos, en la “cuarentena”, era la más pura expresión del cuidado y el amor al “Chocho o al Tata viejo de la casa”.

Todo iba bien y la vida dentro de nuestras cuatro paredes, antes solitarias, tachonada de fotografías de color sepia, fieles testigos de recuerdos y quimeras, ahora se alegraban con el eco de las risas de los niños que dejaron de ir al colegio  y las ventanas abiertas a las calles silenciosas y ausente de transeúntes, simulaban los toques de queda de épocas en que nuestra patria estaba herida de muerte.

Sin embargo, para mí, esa calma hipócrita en  que los viejos estábamos sumidos, cambió bruscamente,  cuando una señora me llama pidiendo un apoyo médico, al cual nunca me niego. Me dice entre lágrimas, que un primo estaba contagiado con el Covid-19, en una ambulancia contratada, dispuesta para llevarla a cualquier clínica u hospital, pues su situación económica le permitía internarse a cualquier precio. Pedí ayuda a muchos amigos de las diferentes clínicas y todos me decían que no había camas disponibles “a ningún precio y menos para un paciente de la tercera edad”.
 
Recurrí a un colega de un nosocomio público, logré internarlo, me informaron que su situación era estable, pero tenía cierta dificultad respiratoria. Ese día fue viernes. El lunes a las 12 del medio día, me informaron que había fallecido. ¿Cuál fue la causa de muerte? Paro cardiorrespiratorio por insuficiencia pulmonar. Sin embargo la verdad cruda y real fue, aunque ustedes no lo crean sus SENTAYSEIS AÑOS.

Un día después, me piden ayuda para llevar a un paciente de 90 años, que había perdido bruscamente la conciencia a una clínica donde tenía un seguro para casos de emergencia situada solo a 200 metros de distancia.  Llamé pidiendo ayuda… me negaron… me valí de amigos… sin resultado. Preguntado cual era el motivo, me dijeron que había una orden superior que no se atendía a ningún paciente mayor de SESENTAYCINCO AÑOS.

TRISTE REALIDAD SER ANCIANO Y NO ES QUE NOS CUIDAN CUANDO NOS PROHIBEN SALIR…. NO QUIEREN QUE NOS ENFERMEMOS PORQUE NO DESEAN QUE OCUPEMOS UNA CAMA DE UN HOSPITAL, DONDE…, SI LLEGAMOS, VAN A DEJARNOS MORIR. ¡Ojo! Los que proceden así, NO SON mis colegas médicos o el personal de sanidad, verdaderos ángeles protectores de la vida y la salud de sus congéneres…, los culpables son los que dirigen el Régimen, para los cuales, somos simples víctimas que no merecen piedad, despojos humanos de carne y hueso, espectadores sin voz ni voto, sin derechos a la misericordia de los ojos de los poderosos, que olvidan  y no reconocen nuestro esfuerzo, sacrificio  y dedicación en las grandes transformaciones, de cuyos resultados ahora, se benefician.

El rey Salomón, el hombre más sabio de la historia bíblica, tomaba sus decisiones, consultando a su consejo de ancianos, porque en “los  ancianos está la sabiduría y en la largura de días, la inteligencia”. 

En la Biblia, el Volumen de la Ley Sagrada, hay  42 versículos donde se habla de la importancia de los ancianos en la toma de decisiones y en el consejo a las autoridades.

Hacen muchos años, cuando iba a hacer Campañas Quirúrgicas a Moyobamba, para operar niños con labio leporino y fisura palatina, con los Drs. Jesús Cabrera, Ramiro Arauco, Jorge Ipanaqué  y mi hija Natita, tuve la oportunidad de asistir a la Iglesia con el Dr. Apolos Landa y me sorprendí, que todos los asistentes al culto le daban el trato de “anciano”, más cuando él es mi menor y lucía como un médico joven apuesto y muy dedicado a su profesión. Más tarde me enteré, por  Darris Mc Neely, de la Iglesia de Dios Unida, que el término de Anciano, era dado a los miembros de un Consejo, compuesto por 12 pastores experimentados en consejería, predicación y ejemplo de vida espiritual, que viene a ser un calco del Consejo de Ancianos Hebreo. Los griegos los llamaban presbyterius, los cuales eran los consejeros y hombres sabios. En Roma, los ancianos eran jurisconsultos, en número de 300, que formaban el Senado.

En la Iglesia Católica  se les llama presbítero a los sacerdotes, no  por ancianos, sino por sabiduría y su conocimiento de la Palabra de Dios.

En Francia el Couscil des Anciens, era una asamblea legislativa, mayores de 40 años, casados o viudos, trabajaban en el palacio de las Tullerías,  compuesta por 250 personas, afín con la Asamblea de los Quinientos, instituida por la Constitución del año III y terminó sus funciones el año 1799. 

En las culturas antiguas, tanto del viejo mundo como de América, siempre existían los Consejos de Ancianos, aquellas personas notables, humildes, que escuchan con el corazón y la mente.

En nuestra región, las personas de la tercera edad, siempre han sido personajes muy respetados. Ellos daban consejos, por su ejemplo de vida, algunos eran curanderos, espiritistas, cantores, los que dirigían las “composturas” en las iglesias y aún en las casas de los vecinos haciendo las capillas ardientes para velar a los difuntos. Cuántos de nosotros, de mi generación, llegamos a este mundo en manos de una matrona “curiosa” especialista en partos. Los viejos  ricachones, era gente honorable y muchos de ellos, dueños de grandes propiedades, con muchos seguidores fieles al patrón, en que en época de elecciones, los elegían como diputados o senadores.

Nuestras leyes, reglamentos, estatutos de la Legislación peruana, en los últimos tiempos, han tomado como remedo la cultura griega, donde se rinde culto a la perfección, jugando gran importancia la belleza y la juventud, por eso es que los jóvenes de ahora, con muy contadas excepciones, consideran al anciano como una persona difícil de aprender y adaptarse a las nuevas técnicas del modernismo. En los empleos, vale mucho la presencia física, de ahí el auge de la Cirugía Estética y la Dermatología.

Con la pandemia del coronavirus, al comienzo decían, que era solo para los viejos, a los cuales se debía eliminar, porque son gente improductiva, que solo consume, ya no produce, la mayoría de ellos jubilados que ocupan consultorios y camas en los hospitales; sin embargo esta tragedia mundial, no solo es para los viejos, también para jóvenes y ahora último inclusive para los niños, felizmente, en menor escala. Hasta hora sin remedio y con la única recomendación de QUEDARSE EN CASA.

En fin, mi Vida siempre fue una Mentira veleidosa y la Muerte, la única Verdad, cruda y real. 

Soy consciente que soy caminante de mi último viaje, que mis pasos son lerdos, mis músculos cansados, mi corazón y mis pulmones agobiados, pero, no estoy vencido y  cuando se haga presente, la Muerte, que me acompaña silenciosa, desde que llegué a este mundo, me enfrentaré y con valentía le diré: “Me voy, por la Voluntad de Dios, con la conciencia tranquila y habiendo cumplido, casi a plenitud, con el mandamiento divino de Amar a Dios, sobre todas las cosas y a mi prójimo, como a mí mismo, honrando y respetando con gratitud a mis padres, que me trajeron a mi tierra bendita la Fidelísima Ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, capital de la Región Amazonas”.

DON LUIS, 83 años de Copaimata, Chiapas México 08 abril 2013

¡Si he llegado a esta edad, es ganancia!
Varios de mis compañeros, se quedaron en el camino
Soy músico, danzante y rezador
La gente me quiere y me respeta, ¡Gracias a Dios!
La “Flaca” me coquetea, quiere conmigo.
No me quejo de la vida, todo cuanto me propuse, lo logré
con garantía; así que…. ¡¡¡cuando quiera!!!

Jorge REINA Noriega
*AYÚDAME A AYUDAR*
jorgereinan@gmail.com
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