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HOMBRES CON EL VALOR DE SU PESO EN ORO

Pastillita para el Alma 07 – 07 - 2020 Los amigos que se van, dejan huellas profundas que nos marcan y más en esta temporada de pandemia, en que el clima y el frio se hace más intenso, cuando no hay la posibilidad de acercarse entre nosotros y estrecharnos en un fuerte abrazo y transmitir la p

HOMBRES CON EL VALOR DE SU PESO EN ORO



14/07/20 - 08:18

Pastillita para el Alma 07 – 07 -  2020

Los amigos que se van, dejan huellas profundas que nos marcan y más en esta temporada de pandemia, en que el clima y el frio se hace más intenso, cuando no hay la posibilidad de acercarse entre nosotros y estrecharnos en un fuerte abrazo y transmitir la pena que embarga el alma y el corazón.

Las huestes de los Hombres de Rojo, ha perdido a dos de sus preclaros integrantes.
La muerte artera se hizo presente en el hogar de nuestro hermano del Fuego, el Brigadier Mayor MAURICIO  CALMET AGNELLI y en menos de tres días también lo hizo con el  comandante ALEJANDRO SALAZAR ENCINAS.
 
El primero de ellos de la Compañía de Bomberos N° 7 de la provincia Constitucional del Callao y el segundo de la Compañía Cosmopolita N° 11 de Lima

Dos personajes con personalidades muy diferentes.

Mauricio Calmet, alto, con voz fuerte, enérgico, a veces lisuriento, el “zapatón”, el macho del barrio, dueño de un don de mando, tipo general hitleriano, pero con un corazón y dulzura de niño, cumplidor y respetuoso de la hora y de la amistad de sus amigos. El Jhon Wayne de las películas clásicas. Infaltable a su cuartel, al que asistía dos veces por semana de 10 a 21 horas y el primero en llegar a los almuerzos de celebración de su compañía. Cientos de anécdotas en sus muchísimos años de bombero, frente al mando de sus jóvenes muchachos que se juegan la vida frente al fuego, ante la braveza de las olas del mar, salvando propiedades y vidas, sin inmutarse jamás ante el peligro, aún cuando fue jefe departamental de la provincia constitucional del Callao o cuando estuvo como jefe de Logísticas en el mayor incendio de los últimos tiempos en Mesa Redonda, cuidando que a su gente jamás le falta nada. 
 
El comandante Alejandro Salazar, por el contrario, era de talla media, delgado, con una voz dulce que parecía un susurro, de mirada tierna y actitudes finas y diplomáticas. Siempre listo a dar un consejo, manteniendo la disciplina entre sus efectivos y conservando el respeto entre sus subalternos. Fue muchísimos años jefe de guardia de su Cosmopolita 11, cuando estaba el cuartel en el jirón Junín en la plaza del Congreso, a donde llegaba desde los barrios altos desde su alojamiento en la Quinta Basselli, en cuyas paredes y escaleras y balcones de mármol duermen los recuerdos de sus años de niño y de su distinguida familia. Uno de sus viejos amigos, compañero de múltiples aventuras, me llamó con la voz quebrada, para consultarme porque se sentía muy enfermo, con cefalea intensa, palpitaciones y una sensación de angustia, con síntomas de hipertensión arterial, al preguntarle que le causaba tanto malestar me dijo: ¿No te has enterado que se murió “El Hueco”?, ante mi desconocimiento y mi duda, me aclaró que había fallecido el comandante Alejandro Salazar de La Cosmopolita y allí me vino al recuerdo una de sus hazañas, cuando en el incendio del Hotel Plaza, detrás de la Catedral  de Lima, entró a rescatar a un compañero de la Roma Manuel Suarez Pinzas, a quien lo sacó en hombros, pero el humo de los acetatos de los discos que había aspirado, le causó un paro respiratorio, siendo auxiliado por el comandante Carlos Camino de la Internacional 14, quien le dio respiración boca a boca.

Hombres valientes, aquellos de esos tiempos. Los hombres Caballeros del Fuego de la “toalla húmeda en el cuello” que era su equipo de protección contra el humo, humo negro, asesino, que a lo largo del tiempo sigue cobrando vidas de los hombres de rojo.

Ambos oficiales, de grandes quilates, como muchos que todavía quedan y de los que hoy también están presentes, los que  amaban y amamos al Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú y a sus cuarteles, sin mezquindades, a los que los consideraban como nuestro segundo hogar. Aquellos que siempre se les vio en los teatros de operaciones, confundidos con los muchachos que se mojan las botas y los capotines, muy pocas veces como estrellas de televisión o de las páginas de los diarios o aspirando ser ascendidos para ocupar puestos de jerarquía en los cargos de la Institución. Siempre estuvieron con la función por la que ingresaron al Cuerpo de Bomberos, al cual no lo tomaron como una escalera para llegar a los cargos más altos, sino como una ESCUELA VERDADERA DE FORMACIÓN ESPIRITUAL, donde se forjan los verdaderos bomberos, como dice Nikolai Ostrovski  en su obra cumbre: “ASI SE TEMPLÓ EL ACERO”, siendo capaces de entregar su vida por el simple hecho de servir, a cambio de nada, o a cambio de lo más preciado que tiene el hombre que es Dios, la Libertad, la Honestidad y la Dignidad.

SEÑOR BRIGADIER MAYOR DON MAURICIO CALMET AGNELLI

SEÑOR BRIGADIER DON ALEJANDRO SALAZAR ENCINAS

¡DESCANSEN EN PAZ, VIEJOS AMIGOS, DIGNOS EJEMPLOS DE SERVICIO A LA COMUNIDAD!

Jorge REINA Noriega
Brig. Mayor (r) Médico CBVP
*AYÚDAME A AYUDAR*

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