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ADIOS LLUQUETE, ABEL BARDALES

Pastillita para el Alma 20 – 11 – 2020 El señor Abel Bardales Alva, partió a su encuentro con el Señor Jesús, a la edad de 88 años, nacido en la ciudad Chachapoyas y residente en la ciudad de Lima desde el año 1963, desempeñándose como funcionario en la municipalidad de Lince.

ADIOS LLUQUETE, ABEL BARDALES



25/11/20 - 10:18

Pastillita para el Alma 20 – 11 – 2020

El señor Abel Bardales Alva, partió a su encuentro con el Señor Jesús, a la edad de 88 años, nacido en la ciudad Chachapoyas y residente en la ciudad de Lima desde el año 1963, desempeñándose como funcionario en la municipalidad de Lince. Deja tres hijos hombres, que le regalaron 7 nietos y a su señora esposa, con la que estuvo casado durante 56 años, con quien hizo una feliz vida matrimonial, que se consagra con la dedicación que la brindó en los dos últimos años, cuando ella cae víctima de una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. 

Me cuenta, el menor de sus hijos que su padre era muy amoroso con su esposa y con sus hijos, a quienes les inculcaba el hábito de la lectura, el cariño a sus familiares y el respeto a los mayores y siguiendo una tradición amazonense, se reunía en veladas familiares para escuchar música clásica o disfrutar tocando piano, con los valses, pasillos y tanguiños de su añorada tierra natal.

En Chachapoyas, Abel fue un amigo excepcional y su bondad se dejaba sentir desde su época escolar. Vivía en una casona de paredes blancas, con amplios salones, corredores de piso con ladrillos y pilares de madera y detrás de la casa una extensa huerta, a dos cuadras de la Iglesia de la Mama Asunta, en el barrio de Luya Urco.

Estudió su instrucción secundaria, en el glorioso Colegio San Juan de la Libertad, de la calle de La Merced y por ser “zurdo” le pusieron el apodo de Lluquete.

Era un alumno distinguido y brillaba siempre por su calidad personal, respetuoso de sus profesores y amigo de sus amigos, incapaz de realizar una ofensa o que salga de sus labios una palabra soez o una frase contra el honor o el pudor de las personas.

En el Colegio San Juan de Chachapoyas integraba un equipo de futbol, entre los que destacaban Antonio Chuquimbalqui como arquero, Víctor Torres Sarmiento, Leopoldo Echaíz Ponce de León, Rómulo Jiménez, Luis Castañeda, Samuel Echaiz, Arriel Herrera, Víctor Díaz Latorre, Felipe Latorre Santillán, Francisco Reyna y Abel Bardales, como puntero izquierdo. Este equipo en la década del 50, marcó una época espectacular en la afición amazonense, saliendo a rivalizar con equipos de Rioja, Moyobamba de la región San Martín y si mal no recuerdo inclusive en Iquitos, capital de la región Loreto. Aprovecho esta coyuntura para destacar la actuación de Felipe Latorre Santillán, quien vino a jugar en el estadio nacional de Lima, reforzando al equipo estudiantil de Iquitos. 

Abel Bardales Alva, se desempeñó como funcionario en la Municipalidad de Lince, donde se jubiló y durante todo su tiempo de servicio fue muy destacado en la atención del vecindario, quienes en un gesto de respeto y afecto siempre le nombraban como el “señor Bardales”.

En el aspecto social se desempeñó como tesorero del Club Departamental Amazonas, cuando era presidente su compañero de colegio el señor Felipe Latorre, desempeñando una gran labor de difusión de la Chumaychada, baile que, al ritmo de huayno, es un remedo de la cuadrilla de Lanceros de Francia.

Se fue al cielo nuestro famoso “Lluquete”, el señor Abel Bardales Alva, un amigo entrañable, un personaje de mirada tierna y franca, con una sonrisa dulce en sus labios, aquel muchacho de ayer que, en la cancha de futbol de Belén, hacía diabluras con la pelota, como puntero izquierdo de la selección del Colegio y después como ex alumno, en el Club Higos Urco.

Te recordaremos siempre mi querido amigo y hermano de corazón. Nos dejas en tu viaje sin retorno el recuerdo de tu nobleza de espíritu, tu decencia a toda prueba, queda en la tierra tu digna esposa, sumida en su silencio inexplicable, que extrañará, a su modo, tu presencia, pero te queda el consuelo de tener tus hijos maravillosos que suplirán tu ausencia, con el amor filial que les inculcaste.


“SEÑOR DON ABEL BARDALES ALVA, NUESTRO INOLVIDABLE LLUQUETE DESCANSA EN PAZ”


Jorge REINA Noriega
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