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A VECES MATA MAS LA INGRATITUD QUE LA ENFERMEDAD

Pastillita para el Alma 10 – 04 – 2022 La palabra Ingratitud, viene del latín y significa “ingratitudo” y en el diccionario aparece, como desagradecimiento, olvido o desprecio de los beneficios recibidos.

A VECES MATA MAS LA INGRATITUD QUE LA ENFERMEDAD



13/04/22 - 04:13

Pastillita para el Alma 10 – 04 – 2022

La palabra Ingratitud, viene del latín y significa “ingratitudo” y en el diccionario aparece, como desagradecimiento, olvido o desprecio de los beneficios recibidos. La verdad, que suena feo esta definición, pero en el decir de la gente, estamos en el mundo y aquí todo se presenta, todo aparece, todo vemos, y lo peor que, por la forma tan común como estamos viendo esta clase de actitudes para la mayoría de la gente, se nos hace común y ni siquiera le damos importancia y lo máximo que se nos ocurre decir “que desgracia de aquel que ha sido olvidado o que sinvergüenza y mal agradecido, aquel que olvida”

Estos pasajes, que me atrevo a contarles, son dos historias de la vida real, y la otra, muy triste que ha sido guardada entre siete llaves, pero que las dos tienen en común, porque las víctimas son un madre sana de la tercera edad y una padre viejecito enfermo, que no puede moverse y está tirado en la cama de un hospital, donde nadie lo visita.

El mundo y la gente ha cambiado notablemente. Quizás la población se ha multiplicado enormemente y las ciudades se han hecho muy grandes. Se ha perdido la cordialidad y mucho más la afectividad entre las personas. La desconfianza entre los vecinos por el aumento de la delincuencia, la perdida notable de la interrelación entre los miembros de las familias, porque ambos padres trabajan y los hijos, muchas veces se crían en guarderías y hay muy poco tiempo para conversar y cultivar lo que nosotros muy familiarmente llamábamos las buenas costumbres. 
Antes los callejones eran horizontales, muchas veces con un solo caño, pero los moradores se conocían, se hablaban, se protegían y eran amigos, se visitaban, se apoyaban y si uno caía enfermo, entre todos ellos se daban la mano. En el callejón había un Santo Patrón que la mayoría le rendía culto y lo celebraban y era fiesta donde todos participaban. Ahora los callejones se han vuelto verticales, - me adelanto en pedir disculpas por llamarlos así, es solo con la intención de compararlos por la forma conjunta en que vivimos y sin tratar de ofender a nadie – claro, que los “verticales” tienen servicios propios y muchos de ellos, con lujo extremo, con todas las comodidades, con ascensores privados, donde vive la gente “gagá”, Conozco algunos personajes que han venido de los “horizontales” y ahora son señoritos ubicados en los mejores barrios de la ciudad, en condominios enrejados, con guachimanes privados, con piscina con sauna y gimnasio y algunos de ellos hasta con minimarket, shops e inclusive con centros de diversión y club privados que no les permite juntarse con la chusma, sin embargo, la diferencia de los “horizontales”, es que en estos casi nadie se conoce y si se encuentran en los pasadizos o en los ascensores, ni se hablan y apenas se miran para juzgar que clase de ropa o kets lleva el tipo y para comentar en sus reuniones privadas que su vecino come pescado frito cuyo olor inunda el ambiente, que la música que escucha es generalmente chicha, así como los cigarros que fuma son nacionales y la cerveza que consume es Pilsen o Cristal, a diferencia de ellos que beben wiski, vodka, gin, vinos españoles, italianos o alemanes y muy rara vez cerveza ,eso, si es importada, y no comprenden como la junta de vecinos los dejó entrar a esa gentuza.

Bueno, mis queridos amigos de estos lugares, donde brilla los azulejos, el mármol, los ambientes perfumados, la música selecta, han salido los hijos que, con juegos nada limpios han despojado de su vivienda a una anciana viuda, que se rompió los forros por dar educación a sus tres mozalbetes que ahora tienen a su madre arrinconada en el domicilio de un familiar piadoso que comparte su pobreza en el fondo de un callejón, por arriba, como muchos de ellos dicen, en un lugar cerca al cerro, pero, donde no falta un plato de caldo que lo comparte, con aquella que antes gozaba del cariño de su esposo y de sus tres hijos y de un pequeño negocio en uno de los jirones de la Parada del barrio del Porvenir.

El siguiente caso, como muchos de los que hay en esta tierra del Señor, es mucho más trágico y penoso, pues se trata nada menos de un viejecito viudo, con una pensión, que según me refieren es de doscientos cincuenta soles mensuales, que vive en una casa construida con mucho sacrificio y donde está alojado en el primer piso, porque como adelanto de herencia, los ha dado el segundo y el tercer piso a dos de sus tres hijas, las que viven con sus familiares. 

¡Duro lo que tengo que escribir y difícil de referirlo!........., ¡algunos dirán que exagero o soy un mentiroso! 

Pero, aunque ustedes no lo crean es la verdad, según me refiere un familiar que reside en el interior del país y que ahora está a cargo de su hermano. Este señor de más de 90 años vive solo en su alojamiento, sin el auxilio de ninguno de sus familiares y hace aproximadamente 4 semanas sufrió una caída por lo que se fracturó la cadera, motivo por el cual tuvieron que trasladarle a un centro hospitalario, quienes, por lo avanzado de su edad, decidieron tratamiento paliativo para controlar el dolor, ponerle una férula de yeso y después de un tiempo prudencial le devolvieron a su domicilio, para que permanezca en cama. Según mi informante, este anciano era el mismo el que se preparaba sus alimentos y cuando no lo podía hacer, tenía que COMPRAR UN MENÚ A UNA DE SUS HIJAS, es lógico que devuelto del hospital, sin movimiento en su cama, sin que nadie le cuide, hizo escaras o úlceras de presión y se complicó con una infección grave del aparato bronquiopulmonar, por lo que nuevamente ha vuelto a internarse a un hospital en situación mucho más grave.

En una conferencia, el canciller de una Organización Secreta y un diplomático de carrera ex embajador de un país del Asia, dentro de sus frases sabias y con gran erudición, dijo una gran verdad, que se me grabó y se metió en la médula de mis huesos, después de haber sido analizado por mis más de 100 millones de neuronas de mi corteza cerebral: “Los hombres todos tenemos que morir algún día, pero los viejos ya debemos de morir”: Sinceramente no es una traducción exacta de lo que él dijo, pero es lo que yo me atrevo a participarles. Que todos tenemos que morir, es una verdad incuestionable, pero lo segundo que los viejos “debemos de morir”, siendo también correcta, es mucho más dolorosa porque estamos bajo el dintel de la puerta y solo nos separa un paso al más allá y por ser algo desconocido es por lo que nos da miedo, ya que la vemos siniestra, dolorosa, solitaria, el fin de todo lo que tenemos en esta vida, porque aquí dejamos todo, familia, hijos, nietos, amigos, propiedades, no nos llevamos nada, nos vamos como vinimos… sin nada. Sin embargo los que creemos en Dios, sabemos que después de esta vida hay una dimensión más agradable, más satisfactoria, donde todas nuestras penas y tristezas se acaban y ahora último por intermedio de la ciencia, sabemos que la muerte es solo una transición, como lo explican por la Física Cuántica y a lo que se debe tener miedo es a la vida, donde estamos expuestos a los malos tratos, a las ingratitudes, a los dolores del cuerpo, dolores del alma y aunque es bello contemplar un lindo amanecer o un anochecer, o la sonrisa de una madre, de un hijo, de un nieto, el perfume de las flores, la belleza de los paisajes, la melodía de una canción, el arte de recitar un poema, la lectura de un libro, la miel de los labios de un ser amado, su entrega total y su cariño entrañable, sin embargo tenemos que ser conscientes que nuestro pase por este mundo es demasiado corto, razón por la cual hay que vivir con intensidad los momentos fugaces con que Dios nos regala nuestra existencia y allí en ese momento es cuando la sangre que corre por mis venas se estremece y quiere escaparse de su lecho y mi corazón late rabioso en su jaula de costillas, de vertebras y esternón, cuando vemos la ingratitud de la gente, que se agiganta con el dolor humano cuando los hijos se portan mal con los padres. Nada en esta vida puede justificar las acciones en contra de la tranquilidad y el reposo de nuestros progenitores. Nada habrá en este mundo que de la razón a ese proceder ingrato de los hijos contra los padres. Cómo pueden existir personas en este valle de lágrimas que puedan olvidar el dolor del parto de una madre cuando trae un hijo a este mundo y por más malo que sea el padre, jamás podremos olvidar que el es dueño de la mitad de nuestra vida y que, sin él, nunca estaríamos en esta tierra. Imperdonables las acciones de los hijos contra sus padres que van contra los mandamientos de la Ley Divina, que en su cuarto número dice: Honra a tu padre y a tu madre”.

Señor Jesús, Dios de nuestras vidas y del mundo, ten misericordia de estos padres de familia que ahora están bebiendo la hiel en la copa entregada por sus hijos y ten piedad de ellos, ábreles sus corazones y sus mentes para que cambien y mañana no reciban lo que ahora con tanta maldad siembran.

COMO PAJARO HERIDO
        Jesús Zavala
En medio del austero camino de la vida
Las sombras de la noche cobijaban mi ser
Yo caminaba a tientas por la senda derruida
De mis turbios quebrantos y de mi padecer.

Yo la creía un ángel. ¡Y en sus brazos o preso,
¡Como pájaro herido, murió mi corazón!

Jorge REINA Noriega
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