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TODOS SEREMOS OLVIDO

Pastillita para el Alma 18 – 03 – 2020 Mi sobrina Stefanie Pareja, hace mucho tiempo me regaló un libro de un autor colombiano Héctor Abad Facioline, titulado “El olvido que seremos”, donde refiere los avatares de un médico con ideas izquierdistas, eminente catedrático

TODOS SEREMOS OLVIDO



18/03/20 - 09:41

Pastillita para el Alma 18 – 03 – 2020

Mi sobrina Stefanie Pareja, hace mucho tiempo me regaló un libro de un autor colombiano Héctor Abad Facioline, titulado “El olvido que seremos”, donde refiere los avatares de un médico con ideas izquierdistas, eminente catedrático, encargado y preocupado por la salubridad de la gente de bajos recursos, que en determinada época logró colocar agua y desagüe para ayudar en la prevención de las enfermedades infectocontagiosas, y que ahora traigo a colación por el momento que vivimos.

Debo ser muy verás que lo que más me impresionó de tan bonita lectura, del autor del libro, fue la forma tan magistral como el autor describe sentimentalmente la vida de su padre, el Dr. Héctor Abad Gómez, que murió acribillado, en la plaza de Medellín, el 25 de agosto de 1985… Es el amor del hijo a su padre…. La admiración a la labor docente, asistencial y familiar, que se convierte en una verdadera devoción.

Es notable la forma como relata el autor, el amor tan arraigado desde su niñez a todo lo que hace su progenitor, en beneficio de las personas enfermas, de aquellos seres olvidados y marginados de la sociedad, así como de muchas de sus limitaciones y derrotas, cuando se enfrenta al enemigo común del ser humano que es la muerte.

Yo me permito escribir esta pequeña Pastillita a modo de reflexión, inspirado en el padre de este escritor, quien muchas veces tenía períodos de aislamiento, en los cuales se encerraba en su biblioteca a escuchar música clásica, a dejar libre sus angustias, sus temores, sus miedos, sus cóleras, sus incomprensiones, para encontrarse a sí mismo, con la finalidad de no contagiar sus emociones negativas a sus seres amados, quienes al fin y al cabo nada tenían que hacer con sus cuadros tensionales.

Esta época en el cual nos toca vivir en ésta sociedad humana llena de vanos placeres, vanidades, infinidad de mezquindades, miserias, en los que casi se han perdido la mayoría de los derechos personales y en que el respeto, la honestidad, la decencia y el cultivo de los valores humanos, es casi un remedo del pasado y es, precisamente, cuando a todo el mundo nos llega la amenaza de un Látigo Divino, que entre una de sus primeras advertencias nos manda recapacitar en la trascendencia de una enfermedad que puede ser mortal en grandes proporciones, por lo que debemos permanecer AISLADOS, con la finalidad de conservar nuestra salud, teniendo en cuenta que el enemigo nos está asechando fuera de nuestros aposentos en forma silenciosa, sin hacer el ruido de la dinamita, ni de las balas en la época del toque de queda, cuando el terrorismo azotó a nuestro país.

Antes no se salía, en la época del Toque de Queda, para evitar caer bajo el efecto de un disparo de los efectivos que cuidaban el orden o de un malhechor terrorista.

Ahora, no debemos de salir a la calle, porque el enemigo está afuera en forma silenciosa y tiene la oportunidad de ingresar a nuestros hogares, llevados, sin saber, por nosotros en nuestras manos, en nuestra ropa, en los víveres, pero sobre todo en la suela de nuestros zapatos, que recogen los mocos y la saliva que está en las pistas de la calle.

Estimados conciudadanos, aprovechemos este aislamiento obligatorio que nos impone el Gobierno, para meditar en lo más íntimo de nuestro ser y ser conscientes de una vez por todas de que si tuvimos la suerte de haber nacido en nuestro Perú, donde hubo una cultura en la que no existió el hambre, donde había trabajo para todos, respeto a los demás, obediencia a las leyes, usos y costumbres de nuestros antepasados, cuidado a la tierra que nos prodigaba los alimentos y veneración a un ser superior que nos cuida y protege y que al ser invadidos, por gente extranjera que nos robó, nos saqueó, abusó de nuestras mujeres y nos trajo sus enfermedades y sus vicios, nos humilló y trató de hacernos olvidar la pureza de nuestra raza e inclusive nos convirtió en esclavos serviles de analfabetos y delincuentes.

Ahora en la paz que nos da la tranquilidad de nuestros hogares, que sea motivo para introducirnos en lo más íntimo de nuestro ser, meditar y reflexionar en lo que somos, corregir nuestros múltiples errores, pedir perdón a nosotros mismos y a los que con nuestro

comportamiento equivocado, muchas veces hemos ofendido y sin darnos cuenta lesionamos a nuestros seres queridos, a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros hijos, a aquellas personas que nos creyeron, nos juraron amor eterno y nos prometieron amarnos hasta la muerte, pero tampoco sea motivo para alimentar odios y pasiones, escuchar diatribas que no conducen a nada o escuchar que el pueblo cubano y venezolano es el paraíso terrenal.

“No hay mal que por bien no venga”

Saquemos provecho de esta situación excepcional en que nos toca vivir.

Demos la verdadera importancia a esta Pandemia del Coronavirus y no pensemos que somos los intocables y los superhombres. Estamos expuesto a una verdadera enfermedad que puede tener consecuencias catastróficas para la supervivencia de la humanidad y no es que solo ataca a los viejitos y “si es que ellos se mueren, total que importa, porque al fin y al cabo ya han vivido bastante”. Esto no es verdad…, para nuestra felicidad son los niños hasta los 8 o 9 años los más protegidos, pero el resto de la población puede morir de una bronconeumonía fulminante, donde no hay antibióticos ni medicinas que puedan combatirlas.

La juventud estudiosa de nuestra región Amazonas y la población en general, tiene la obligación moral de acatar las disposiciones emanadas por el Gobierno y nuestras autoridades regionales deben hacerlas cumplir a raja tabla. Muchos de los jóvenes se darán cuenta el gran valor que tiene estar junto a sus familiares, todo el daño que se hacen asistiendo a centros nocturnos donde el alcohol y la droga abunda y va en perjuicio de su salud y de su economía.

La mayor riqueza que tiene el hombre es el TIEMPO, el cual no se detiene y se consume segundo a segundo, minuto a minuto y cuando pasan los años nos damos cuenta que sacamos buen provecho del mismo o que lamentablemente, lo desperdiciamos y que las oportunidades perdidas, nunca más se repiten.

Mañana y ahora mismo todos seremos olvido.

Los amigos que ayer tuvimos, ya no son los de ahora. Nuestra propia familia, tal vez poco nos recuerda. Las bondades que hicimos son papeles viejos consumidos por el tiempo. Escasos son los que se acuerdan que compartimos un pan, un plato de caldo o una alcoba. Pero, si recuerdan el favor que te hicieron, por mínimo que fuera o el fracaso que tuviste, solo para enrostrarte o avergonzarte. Para nuestra soledad y nuestra tristeza, solo quedan los que nos hicieron compadres, amigos del alma, verdaderos hermanos, creyentes indiscutibles del don de la Amistad, que poco a poco se van yendo.

Al margen de sentimentalismos, que creo, es una de mis mejores o peores cualidades, seamos conscientes de las disposiciones del gobierno y que debemos acatar sin reparos, en bien de nosotros y de nuestros familiares y de la comunidad en general teniendo en cuenta que la enfermedad viene del otro extremo del mundo, como un peregrino misterioso como la muerte, despacio como camina la inmortalidad y enérgica y poderosa como la Mano de Dios.

AQUÍ, HOY…

Jorge Luis Borges 

Ya somos el olvido que seremos
El polvo elemental que nos ignora
y que fuera el rojo Adán y qué es ahora
todos los hombres, y que nos veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y del término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja
los triunfos de la muerte y las tendencias.

No soy el insensato que se aferra

Jorge REINA Noriega
*AYÚDAME A AYUDAR* jorgereinan@gmail.com
999 048 355

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