Perú Posible

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12/04/23 – 05:32

Completó la escena un saltimbanqui de nombre Eric Bredo (uno de los que contribuyo a la fianza con que logró recuperar la libertad), que me hizo recordar al personaje de Mike en Breaking Bad, que hizo el ridí­culo intentando tapar al reportero para que no grabe.
Alejandro Toledo nos vendió la historia del pobre hombre que nació en Cabana y que en base a su esfuerzo fue escalando en la vida hasta llegar a ser presidente del Perú.
Como tantos presidentes, tení­a un lado oculto en su personalidad, su dark side of the moon?.
Luego nos enteramos que era un mitómano, hotel Melody», un irresponsable Zaraí­ Toledo?, un mal pagador se iba sin pagar en los restaurantes», un mal tomador después del segundo trago perdí­a los papeles», un cobarde incluyo en la trama a su suegra que no tení­a nada que ver?.
Pero nunca imaginamos que también serí­a uno de los presidentes más corruptos que hemos tenido.
Recibió una multimillonaria coima de Odebrecht de más de 30 millones de dólares, totalmente probados y para ello utilizo a sus amigos como receptores del dinero, que ante las múltiples pruebas, no les quedó más remedio que delatarlo.
Creí­amos que era un hombre inteligente, pero como tení­a su lado mezquino, no pagar la comisión acordada por la compra de la casa de Casuarinas, fue el detonante del escándalo de Ecoteva.
Se descubrió que habí­a pagado al contado una mansión de 3.2 millones de dólares, una amplia oficina en un edificio de oficinas Prime, y cancelo la hipoteca de su casa en Punta Sal.
¿Qué hubiera pasado si en lugar de engañar al corredor de inmuebles, le pagaba lo acordado?
Probablemente nunca nos hubiéramos enterado de nada.
Se siente tan culpable, que está utilizando todos los recursos legales para dilatar su extradición al Perú.
Esto está generando una corriente de opinión tan adversa, que muchos están ansiosos por verlo llegar al Perú, enmarrocado y recluido en Barbadillo.
No creo que haya un paí­s en el mundo donde tres expresidentes estén en la misma cárcel al mismo tiempo.
Aquí­ si somos campeones mundiales, batimos récord Guinness, y nos sometemos a la burla mundial.
Sin embargo, reflexionamos, ¿existe un Perú Posible?
Un paí­s en el que los polí­ticos entiendan de una vez por todas que, dentro de la precaria institucionalidad del paí­s, la justicia aun funciona para que sepan que tarde o temprano el delito se paga.
Un paí­s en el que mientras exista libertad de expresión, tenemos garantizada una investigación objetiva y al final gracias a ello todo se sabe.
El juicio de Humala está en pleno curso, ¿será el cuarto en seguir este camino?
Como decí­a Nadine, ¿es tan difí­cil andar derecho?


Si los peruanos no nos convencemos, que la única forma en que el Perú sea posible es que los mejores ciudadanos accedan a los puestos públicos, nunca dejaremos de ser un paí­s mediocre.
¿Cómo podemos convencer a los mejores elementos que pueden hacer una carrera pública decente, sin que caigan en los tentáculos de la corrupción?
¿Somos tan corruptos los peruanos, que no podemos elegir a gente honesta para que nos gobierne?
O hay tanta desazón, ignorancia y desidia que cualquier aventurero con dinero suficiente para hacer una campaña polí­tica puede tener éxito y dirigirnos.
Hay tantos casos de éxito entre todos los peruanos que serí­a muy fácil que gente que ya logró su éxito profesional, y económico, ponga el hombro por el bien de todos los peruanos.
Tenemos que desenmascarar a todos aquellos que pretenden que sigamos viviendo en la miseria, pues de esa manera podrán manejar a los peruanos que no tendrán acceso a una educación apropiada y elegirán al más simpático, pero que lleva tatuada en el alma la corrupción.
Tengo la impresión que Dina Boluarte se quedará hasta el 2026. Entonces tenemos tres años para empezar una cruzada y convencer a la mejor gente, para que tengan las agallas de postular a la presidencia y al congreso y logremos un paí­s posible.
En realidad, estamos pidiendo un sacrificio, pues la polí­tica muchas veces es el arte de ocultar las verdaderas intenciones.
Esta buena gente debe de desenmascarar al lumpen para que ni siquiera postulen a ningún puesto público.
Queremos un paí­s donde la juventud tenga oportunidades.

Que recuperemos el crecimiento sostenido en la industria, agricultura, minerí­a, pequeños negocios y sobre todo en la educación para que podamos sentirnos orgullosos que por fin existe un Perú Posible.
Dejemos de ser un mendigo sentado en un banco de oro y logremos que no haya más pobres en un paí­s rico. Lampadia

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