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06/03/17 – 12:06

Hoy en el Gobierno la incertidumbre es lo único cierto.

Por: Madeleine Osterling “ Polí­tico.pe

La interpelación se ha convertido en el fantasma del Gabinete y la suma de reacciones «espontáneas» y emocionales del presidente, en un evidente reflejo de sus carentes habilidades polí­ticas. ¿O es que las tení­a y las perdió con la edad? ¿Acaso el cargo te obnubila y ensoberbece tanto, que olvidas que hacer polí­tica es indispensable para la sobrevivencia?

Ha habido censuras inexplicables como la de Enrique Basombrí­o, ministro de Agricultura; la de Bustamante y Rivero por no saber cuál era el precio del kilo de pallares; la de Carlos Cueto Fernandini, ministro de Educación durante el primer gobierno de Fernando Belaunde, por señalar que muchos diputados ignoraban la semántica de las palabras (que decí­an una cosa por otra).

Otras, más relevantes, como la de Ana Jara al responsabilizarla polí­ticamente por los miles de rastreos injustificados de la DINI utilizando claves de la PCM o la de Jaime Saavedra, primera ví­ctima del control polí­tico del Congreso al Ejecutivo durante este gobierno, simplemente como una demostración de fuerza caprichosa para eliminar rezagos visibles de la administración Humala. Muy desgastante y mal manejado este último tema, por cierto.

¡Pero no hubo ningún aprendizaje! El presidente siguió retando al Congreso con voz solitaria, declarando que solicitarí­a una «cuestión de confianza», lo cual constitucionalmente no le correspondí­a y sobre el que ha debido retroceder. Salvador Heresi, cuya molestia no puede disimular, ha minimizado la tormenta en torno a Martí­n Vizcarra dejando en evidencia su distanciamiento desde PPK y sus favoritos. Bruce y Sheput también caminan por liebre y cada vez resulta más evidente que la federación de independientes que acompaña al presidente tiene su agenda personal.

Un operador polí­tico en la bancada, UNO solo, hubiera hecho la diferencia. Alguien que desde el primer dí­a, les hubiera trazado un camino de mejor acercamiento a la oposición, de engranaje y diálogo fluido. Sé que algunos PPKausas hacen esfuerzos y se precian de tener muy buenas relaciones con las caras más lindas de FP, pero son eventos aislados… con sus altibajos gracias a las disonancias de nuestro disperso presidente.

En polí­tica te puedes sacar los ojos con tus correligionarios, pero a puerta cerrada: los trapitos se lavan en casa porque el costo de exponer las debilidades es muy alto. Me sorprende: siempre pensé que PPK era el amo y señor de las percepciones pues se vendió como un profesional honesto, capaz de hacer una gran revolución en nuestro paí­s y de  manejar la economí­a con la misma eficiencia que sus finanzas personales. Pero, como toda percepción construida sin fundamento, se desvaneció al primer desencanto.

Antes de que explotasen los graví­simos problemas de la corrupción brasileña y de Chinchero, el poco manejo polí­tico de PPK era una debilidad asumida que Fernando Zavala y su equipo capeaban con relativo éxito. Hoy, la incertidumbre es lo único cierto. ¿No decí­an que Dios es peruano?

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