07/03/17 – 04:46
Luis Arista Montoya*
El acontecimiento de inauguraciÍn del TelefÍrico KuÍlap, sucedido el dÍa 2 de marzo, se impregnarÍ en el imaginario del pueblo amazonense como un dÍa mÍs que histÍrico. SerÍ(es) transhistÍrico. Porque pasarÍ a la historia cientÍfica y cultural para ser rememorado perpetuamente por todas la generaciones venideras.
Marca un antes y despuÍs. Es un punto de quiebre a favor del progreso del turismo cultural en la RegiÍn Amazonas, que ingresa a las grandes ligas del turismo mundial. KuÍlap estarÍ presente en los escaparates de los grandes destinos turÍsticos. El hospitalario pueblo amazonense tiene que estar preparado para acoger oleadas de nuevos visitantes.
Al constituirse en el primer telefÍrico que se instala en Perú, todos debemos sentirnos orgullosos de esa proeza tecnolÍgica. Debe ser motivo de festejo, y para asumir compromisos conjuntos. Ahora, esa enorme instalaciÍn tecnolÍgica nos pertenece. Es nuestro. Es un patrimonio cultural cientÍfico-tecnolÍgico que merece ser respetarlo y conservado, con la misma valoraciÍn que otorgamos a nuestro patrimonio arqueolÍgico, porque es fruto de la modernizaciÍn. En esa simbiosis se juntan tradiciÍn/modernidad, piedra/cobre. Es por eso que a ese conjunto lo denomino TELEFÉRICO KUÉLAP.
Cuando el pasado mes de diciembre visitÍ sus instalaciones pude comprobar su valor tecnolÍgico y su gran funciÍn utilitaria, que ahora estÍ ya al servicio de los turistas nacionales y extranjeros, y de la gente de las comunidades que como pasajeros cotidianos acortarÍ distancias y pesares.
AllÍ, en medio de la calidez del hermoso pueblo de El Tingo me asaltaron estas reflexiones que ahora las expongo. Si los cientÍficos y tÍcnicos no saben interpretar y respetar el estado de la naturaleza y su paisaje, cualquier proyecto deja de ser sustentable; que a la naturaleza no hay que violentarla ecolÍgicamente para terminar poniÍndola al servicio del hombre como sea. En el diseÍo, concepciÍn, construcciÍn y puesta en funcionamiento del TelefÍrico KuÍlap se ha cumplido esa racionalidad. La empresa francesa -como buena heredera del racionalismo matemÍtico de Renato Descartes- ha sabido cumplir, seguramente, con el mÍtodo cartesiano de la evidencia del problema, del anÍlisis detallado, de la sÍntesis, y de revisiÍn exhaustiva de los procedimientos. Evitando improvisaciÍn, apresuramiento.

Al gozar de la estÍtica del paisaje afincado en el Valle Sagrado del Utcubamba, y al observar que esa maquinaria tecnolÍgica aparecÍa como intrusa, pero sin daÍar el paisaje pude comprobar que los ingenieros habÍan trabajo responsablemente. AllÍ -en medio de abismos y laderas dominadas por la mÍquina- recordÍ dos aforismos del filÍsofo de la ciencia Francis Bacon, que en su clÍsico libro Novum Organum (del aÍo 1620) seÍalaba:
1.- El hombre servidor e intÍrprete de la naturaleza hace y entiende tanto cuanto ha podido escrutar del orden de la naturaleza por la observaciÍn o por la reflexiÍn; ni sabe ni puede mÍs. Es decir, el cientÍfico debe obedecer a la naturaleza que estudia; y debe interpretarla para explicar su funcionamiento para ponerla al servicio de la sociedad.
2.- Y, a la naturaleza -escribÍa Bacon- no se la vence si no es obedeciÍndola, es decir, conociendo y respetando sus leyes. Si se hubiera dado en forma contraria en el caso del telefÍrico la ingenierÍa hubiese producido severos daÍos al ecosistema, con la consiguiente protesta social.
Cuando el paÍs asiste -por obra y desgracia de la corrupciÍn empresarial y polÍtica- a la caÍda de casi todo el mundo, es bueno resaltar esta hazaÍa empresarial en Amazonas. ¡Por fin una buena noticia! Una aguja en el pajar.
Cuando una empresa crea redes de corrupciÍn desde inicio de las licitaciones es mÍs que seguro que los subsiguientes procesos serÍn tambiÍn corruptÍgenos: que la calidad de la obra serÍ deleznable porque tratan de ahorrar costos (metiendo gato por liebre); que no se cumplirÍn con los plazos, y se esquilma mÍs al Estado mediante un abanico de adendas. La adenda es el recurso fÍcil y expeditivo que genera enriquecimiento ilÍcito.
Tenemos la impresiÍn que esto no ha sido el caso de la empresa constructora del TelefÍrico KuÍlap, felizmente. Estamos pues ante un proyecto empresarial emblemÍtico, digno de ser elogiado (y replicado) en medio de los escombros morales generados por la corrupciÍn empresarial producido por ese gran huaico transoceÍnico llamado Odebrecht &Co.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 7 de marzo de 2017. Luis Arista Montoya.




