22/05/20 – 06:25
Luis Alberto Arista Montoya*
¿Las sospechas entre los hombres son como los murciÍlagos entre los pÍjaros, siempre vuelan en el crepúsculo. En verdad deben ser reprimidas o, por lo menos, bien guardadas; porque nublan la mente?. (Francis Bacon, 1597)
A raÍz del posible origen del Coronavirus causado por el consumo de murciÍlagos en los comedores de los mercados de la ciudad china de Wuham, el epÍgrafe del presente editorial calza para comprender esta pandemia universal. La palabra crepúsculo tiene dos sentidos: el primero, crepúsculo es la claridad que hay en el planeta tierra desde que raya el dÍa hasta que sale el sol; el segundo sentido indica a la última claridad del dÍa, desde que el sol se pone hasta que anochece.
La gente del campo en la regiÍn Amazonas utiliza dos hermosas palabras para referirse a esta doble significaciÍn de crepúsculo: ¿el amanecer? (cuando despunta el sol), y ¿a oraciÍn? (porque a eso de las seis de la tarde la gente ora en agradecimiento por un dÍa mÍs de vida y una buena noche).
El murciÍlago es un animal venenoso que se alimenta con toda clase de insectos, con sus puntiagudos caninos hiere a cualquier ser vivo que encuentre durante las noches, durante el dÍa para escondido, agazapado. Todo esto lo saben los indÍgenas nativos de la provincia de Condorcanqui y los enfermeros y sanitarios (va nuestro homenaje a ellos) que llegan anualmente para extirparlos; de ahÍ que sea importante dormir protegidos por un mosquitero, especialmente los niÍos.
Bueno. Si la sociedad peruana padecÍa ya desde hace mucho tiempo atrÍs el ¿virus social? de la sospecha a causa de la corrupciÍn polÍtica, de la corrupciÍn de las costumbres morales, de la violencia generalizada, del manejo empÍrico del Estado, y de una retahÍla de decepciones histÍricas, ahora- durante y despuÍs de esta pandemia- , la desconfianza de todos ante todos estÍ en aumento, acentuando la sospecha entre peruanos; la secuela de sospecha va a estar instalada en el imaginario colectivo. Y no habrÍ vacuna alguna contra el ¿virus? de la sospecha ¡Salvo una buena educaciÍn¡ Es mÍs, la gran mayorÍa de peruanos somos asintomÍticos de sospecha.
Esto es comprobable. A causa del uso sanitario de la mascarilla que casi cubre todo el rostro del ¿prÍjimo?, uno sospecha de esa persona: de que si estarÍ o no contaminada, que nos podrÍa contagiar; al caminar por plazas y calles- cuando uno sale por necesidad- evita el acercamiento, el encuentro, rehúye, cambia de vereda, camina rÍpido buscando pronto refugiarse en su caverna (casa). No mÍs aglomeraciones: en cines, estadios, plazas, colegios, conciertos, etc.; la paterÍa presencial estÍ siendo sustituida por las redes insociales. AdiÍs cultura del Ígora (hasta, quizÍ, renazca el nuevo espÍritu del griego SÍcrates). Se multiplican Ígoras cibernÍticas en la galaxia internet;
Es mÍs, en la postcuarentena seguirÍ agrandÍndose el sentimiento o la idea de sospecha, alimentada por la sempiterna desconfianza de los peruanos. Es por eso que mientras exista la pandemia social del odio y del rencor no serÍ posible el tan ansiado consenso polÍtico-social (nuevamente, por ejemplo, el Ejecutivo y el Poder legislativo vuelven a enfrentarse; desconfiamos y sospechamos de la buena voluntad de los mÍdicos, enfermeras, bomberos, de los buenos profesores y policÍas bien formados desde el seno de su hogar).
Claro, el fenÍmeno no solo se da en nuestro paÍs. Se da en el mundo entero (en cada paÍs, entre paÍses). Una peligrosa sociedad de la sospecha imperarÍ, donde el Sujeto simula (la apariencia) y disimula (con hipocresÍa), dos armas de supervivencia del mÍs fuerte y del mÍs pendejo.
El pensador francÍs Paul Ricoeur escribiÍ en 1965 ¿La Sociedad de la Sospecha?, a partir de la crÍtica a la ¿conciencia falsa? del sujeto resentido de voluntad dÍbil de la que nos hablÍ Federico Nietzsche; de la crÍtica de los intereses econÍmicos del capitalismo industrial que realizÍ el viejo Carlos Marx; y, a partir del diagnÍstico del malestar de la cultura burguesa debido a la represiÍn del inconsciente, realizado por el psicoanalista Sigmund Freud.
Hemos tomado prestado el tÍtulo de la obra de Paul Ricouer para referirnos a las relaciones sociales de sospecha que habrÍn de primar en el tiempo postcoronavirus. Un nuevo pensamiento posmoderno serÍ necesario: de carÍcter racio-vitalista, mÍs humanista.
Nuestra vida (que es la ¿realidad radical?) serÍ muy difÍcil si es que no se guÍa por la virtud de la confianza en el prÍjimo (donde projimidad es igual a proximidad) y por la Ítica de la ejemplaridad de sus lÍderes recomienda el filÍsofo neo-aristotÍlico Johan Leuridan. Implica pues una revoluciÍn humanÍstica de la educaciÍn del hombre y del ciudadano. Desde la familia: estructura social primera que deberÍ proteger y promocionar el Estado y toda la NaciÍn.
No es posible que en el mundo cunda la desconfianza/sospecha ante todo y todos todo el tiempo. Que nuestro rostro (ya sin mascarilla, o sin careta-lo mismo da) evite el fingimiento de la mala fe. Que nuestro ojo derecho se fÍe del izquierdo; que lo mismo pase con nuestros dos oÍdos, que nuestra boca no pronuncie mentiras; que nuestro cuerpo vuelva a sentir la cÍlida palmada del otro.
Que los murciÍlagos de la sospecha no sigan revoloteando al amanecer, mucho menos ¿a oraciÍn?.
¿Pues el mejor medio de abrirse camino en este bosque de sospechas es comunicarlas francamente a las personas de quienes se sospecha, pues con eso se sabrÍ con seguridad mÍs de la verdad sobre ellas de lo que se sabÍa antes; y al mismo tiempo se harÍ que esas personas sean mÍs circunspectas para no volver a dar motivos de sospecha¦ Los italianos dicen: ¿la sospecha es la licencia de la fe?; como si la sospecha diese un pasaporte a la fe; pero mÍs bien debe inducir a su rehabilitaciÍn? Este pensamiento de Francis Bacon quizÍ pudo haber influido en el pensamiento republicano del ¿Bacon peruano? el sacerdote chachapoyano Toribio RodrÍguez Collantes, en sus horas crepusculares de duda existencial entre el Saber de la RazÍn y el Poder de la Fe.
Y para terminar, dos tareas para los estudiantes de cuarto y quinto aÍo de Secundaria: Analizar los pensamientos de Francis Bacon escritos en el presente artÍculo; y reflexionar sobre el siguiente poema del inmortal CÍsar Vallejo:
¿Confianza en el anteojo, no en el ojo;
en la escalera, nunca en el peldaÍo;
en el ala, no en el ave
Y en ti sÍlo, en ti sÍlo, en ti sÍlo.
Confianza en la maldad, no en el malvado;
en el vaso, mas nunca en el licor;
en el cadÍver, no en el hombre
y en ti solo, en ti solo, en ti solo.
Confianza en muchos, pero ya no en uno;
en el cauce, jamÍs en la corriente:
en los calzones, no en las piernas
Y en ti solo, en ti solo, en ti solo.
Confianza en la ventana, no en la puerta;
en la madre, mas no en los nuevos meses;
en el destino, no en el dado de oro,
y en ti solo, en ti solo, en ti solo?.
ParÍs, 5 de octubre 1937
______
*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 22 de mayo de 2020. Luis Alberto Arista Montoya.




