LA HISTÓRICA IGLESIA DE BURGOS

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23/07/20 – 06:42

Luis Alberto Arista Montoya*

    En medio de este pandemÍnium  generado por el Covid-19, tres son las  fuerzas que servirÍn  a la humanidad entera para superar la muerte y la incertidumbre: Una, la fuerza de la RazÍn, es decir, el descubrimiento de una vacuna a travÍs de la investigaciÍn cientÍfica; dos, la fuerza de la Fe que nos permite creer y confiar en la bondad divina y la bondad humana para no contagiarse ni contagiar a los demÍs; y tres, las buenas noticias, personales o colectivas, que  uno recibe en el dÍa a dÍa y que levantan un poco  el alicaÍdo Ínimo.
    A nivel de vacunas pronto -posiblemente  serÍ hasta finales del mes de  octubre, según  la data cientÍfica de pesquisas del virus-  tendremos una buena noticia de algún laboratorio universitario: creemos que serÍ de la universidad inglesa de Oxford, cuyos primeros laboratorios  datan del siglo XVII.
   El poder de la Fe tiene una significaciÍn bifronte: por un lado estÍ el frente sentimental de la creencia en la ayuda de Dios; y un segundo frente estÍ en la fe en nuestros semejantes, si es que obedecen las normas sanitarias establecidas,  y si no lo hacen- tal como estamos viendo, desgraciadamente, en mercados, transporte público y en  ciertos hospitales- entonces, ¿el hombre se convierte en lobo del otro hombre?. No olvidemos que San AgustÍn nos enseÍÍ  que ¿Dios estÍ en el hombre, y el hombre estÍ en Dios?, principio teolÍgico que sirviÍ de guÍa al filÍsofo  chachapoyano Toribio RodrÍguez Collantes, en la segunda mitad del siglo XVIII, durante el difÍcil amanecer de la República Peruana.   
    Las buenas noticias  que uno las recibe son una especie de bÍlsamo en medio de este cruel pandemÍnium. Por ejemplo, una buena noticia para la ciudad de Chachapoyas- nuestro bendito terruÍo- es el reinicio de los trabajos de restauraciÍn de la histÍrica y antigua Iglesia  Nuestro SeÍor de Burgos. Para los chachapoyanos, especialmente para los que residen en el barrio de La Laguna  tanto en los jirones Hermosura, Amazonas, Triunfo, y la plazuela de Burgos (ahora llamada  Independencia). Se llamÍ Burgos justamente porque Alonso de Alvarado, que  fundÍ Chachapoyas   el 5 de setiembre de   1538,  habÍa nacido en la ciudad de Burgos de EspaÍa  en 1508.
     Para este escribidor que naciÍ y vive en el jirÍn Hermosura ha sido toda una gratificante noticia. Nuestro SeÍor de Burgos fue creado a imagen y semejanza de la imagen de la pintura existente en la Catedral de Burgos de EspaÍa construida en el siglo XIII bajo el estilo gÍtico francÍs, aunque dicha catedral fuera dedicada a la Virgen MarÍa La Mayor, patrona de la ciudad.
    Por otro lado, en la ciudad de HuÍnuco su Rey y PatrÍn que estÍ en su catedral tambiÍn es  el SeÍor de Burgos, imagen creada  en EspaÍa en  el siglo XVI, durante la Ípoca renacentista.
    Nuestra  Iglesia del SeÍor de Burgos fue construida con adobes, vigas y tejas  en el siglo XVII- siglo de  evangelizaciÍn de los nativos de la selva y de penetraciÍn de misiones religiosas: durante el siglo XVII, 3,814 misioneros vinieron a AmÍrica, entre franciscanos, dominicos, jesuitas, capuchinos, mercedarios, agustinos y carmelitas. Fue en esa Ípoca en que se fundaron mÍs iglesias, capillas y conventos (y ahÍ naciÍ la comida conventual en Amazonas)
    No olvidemos que  a imitaciÍn de la fundaciÍn de Cusco, tambiÍn en Chachapoyas  se construyÍ una iglesia solo para indios (uno de los principios primeros del racismo hispÍnico): se fundÍ el aÍo  1560 (es decir, en el siglo XVI),  fue fundada para ese fin la Iglesia de Santa Ana (hoy Museo Etno-histÍrico).
  Según el Padre RubÍn Vargas Ugarte, mÍximo historiador de la Ípoca del Virreinato, la escultura del SeÍor de Burgos fue llevada de EspaÍa a Chachapoyas  a mediados del siglo XVI por el comerciante MartÍn Goyzueta, por  encargo del padre agustino Fray Antonio de Montearroyo, de origen portuguÍs; la escultura fue elaborada en EspaÍa por el artista JerÍnimo Escorceto. 
   Una vez reconstruida esta iglesia serÍ considerada dentro del circuito de visitas a favor  del turismo religioso. Esperemos que pronto  mitigue esta pandemia para promover el turismo interno, aunque el turismo receptivo tardarÍ mucho mÍs tiempo. Es un fenÍmeno global, porque el mundo ha devenido en la capital imaginaria del reino infernal, un lugar en que hay muerte, dolor, tristeza y confusiÍn, que es lo que en verdad significa la palabra pandemÍnium. Pero saldremos de este infierno. Con Fe en la RazÍn, y con una Racionalidad ejercida con Fe y prudencia.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 23 de julio de 2020. Luis Alberto Arista Montoya.
    

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