Rodríguez de Mendoza: población exige supervisión efectiva en mantenimiento vial entre Leiva y Sauce

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Rodríguez de Mendoza. Crece la indignación entre los pobladores de los caseríos Leiva, Chacapata, Sauce y Punta de Carretera, quienes denuncian la inexplicable ausencia de la empresa supervisora encargada del mantenimiento de la vía que conecta estas localidades rurales con la ciudad provincial.

La obra, ejecutada bajo responsabilidad de la Municipalidad Provincial de Rodríguez de Mendoza, busca mejorar las condiciones del tramo Leiva – Chacapata – Sauce – Punta de Carretera, pero según los vecinos organizados, no se observa presencia técnica ni vigilancia en el avance de los trabajos, lo que pone en riesgo la calidad y durabilidad de la intervención.

La Ronda Campesina, junto a líderes comunales, ha elevado su voz de alerta frente a una situación que consideran “irresponsable y negligente”, y exigen que tanto el contratista como la empresa supervisora respondan públicamente por el cumplimiento de sus obligaciones.

“No es justo que se juegue con nuestros caminos. Esta carretera es vital para sacar nuestros productos, para emergencias, para vivir dignamente. ¿Dónde está la supervisión? ¿Por qué la municipalidad no dice nada?”, cuestionó uno de los dirigentes ronderos.

Hasta el momento, la comuna provincial guarda absoluto silencio, generando más suspicacias en torno a una posible falta de control o incluso colusión entre funcionarios, contratistas y supervisores.

La ciudadanía también ha dirigido su reclamo a la Contraloría General de la República, solicitando una intervención inmediata para verificar el uso de los recursos públicos y garantizar que la obra cumpla con los estándares técnicos exigidos.

Ante esta situación, la población exige tres medidas urgentes:

Presencia inmediata de la empresa supervisora en el frente de obra.

Pronunciamiento público de la Municipalidad Provincial sobre el estado actual del contrato y posibles penalidades.

Acción directa de la Contraloría para fiscalizar el proceso de ejecución y supervisión.

La desconfianza es creciente y el mensaje de los vecinos es claro: “El pueblo está vigilante y no permitirá más obras mal hechas ni abandonadas”.

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