Otra vez a tierra: aeropuerto de Jaén paraliza operaciones y cancela vuelos sin explicación oficial

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Jaén.— Una vez más, el Aeropuerto Fernando Belaunde Terry de Jaén dejó de operar, provocando la cancelación de los vuelos en los tramos Lima–Jaén y Jaén–Lima, situación que generó malestar, incertidumbre y serias complicaciones para decenas de pasajeros que tenían previsto viajar por motivos de salud, trabajo o vacaciones.

Desde la tarde del sábado, los usuarios comenzaron a recibir notificaciones de cancelación de sus itinerarios, quedando con planes totalmente suspendidos y sin información clara sobre alternativas inmediatas. Para hoy estaba programado el vuelo LA2680, que debía despegar de Lima a las 9:15 a. m. y arribar a Jaén a las 10:40 a. m., así como el retorno de la misma aeronave hacia la capital con pasajeros que aguardaban salir desde la ciudad cajamarquina. Ambas operaciones fueron canceladas.

Uno de los pasajeros afectados relató que, según información recibida por personal del propio terminal aéreo, la pista no garantizaría condiciones seguras para el aterrizaje. “Nos indican que nos derivan al aeropuerto más cercano, Chiclayo, pero todo se complica porque, debido a las lluvias, las carreteras están en mal estado”, señaló.

Silencio oficial y dudas sobre la seguridad

Hasta el cierre de esta nota, no existe un pronunciamiento oficial de la CORPAC ni del Ministerio de Transportes y Comunicaciones que precise las razones técnicas u operativas del cierre temporal, ni el plazo estimado para la reanudación de los vuelos.

Este nuevo episodio reaviva la preocupación ciudadana sobre la real operatividad y seguridad del aeropuerto Fernando Belaunde Terry, infraestructura estratégica para la conectividad del nororiente peruano y vital para la atención de emergencias médicas, el comercio y el turismo.

La pregunta vuelve a instalarse con fuerza entre los usuarios:

¿Se trata de un cierre encubierto o de nuevas restricciones no informadas oportunamente?

Mientras persiste el silencio institucional, los pasajeros continúan varados y obligados a asumir costos adicionales, en un contexto climático adverso que agrava la falta de conectividad aérea.

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