La historia parece repetirse cuando se trata de los procesos vinculados al llamado Baguazo. El viernes 20 de febrero, Asterio Pujupat Wachapea fue detenido y trasladado a la comisaría de Bagua Grande, pese a haber sido absuelto anteriormente.
La detención se produjo en el marco de un recurso de nulidad que reactivó el proceso judicial, generando preocupación e indignación en su entorno familiar y en las organizaciones indígenas que siguieron el caso desde el primer momento.
La decisión de la Corte Suprema de Justicia del Perú de ordenar un nuevo juicio oral volvió a colocar su situación jurídica en un escenario incierto. Sin embargo, el día de hoy se realizó la audiencia de manera remota y el resultado fue claro: el juez ordenó la LIBERTAD de Asterio.
Desde que se conoció su detención, el Gobierno Territorial Autónomo Awajún estuvo atento al caso, realizando el seguimiento correspondiente y articulando la defensa legal. El abogado del GTAA, el Dr. Segundo Herrera, acompañó el proceso y participó en la audiencia que finalmente dispuso su liberación. Él mismo fue a recogerlo en la dependencia policial.
Lo ocurrido vuelve a poner en evidencia la prolongada incertidumbre que han enfrentado varios procesados por el Baguazo, incluso después de decisiones absolutorias. Asterio no solo enfrentó un proceso judicial; enfrentó también el peso de una historia marcada por la criminalización de la protesta indígena.
Hoy, su libertad representa un respiro para su familia y para el pueblo awajún. Pero también deja abierta una reflexión inevitable: ¿cuántas veces más deberá repetirse esta historia antes de que la justicia deje de caminar con pasos tan desiguales cuando se trata de los pueblos originarios?




