Luis Alberto Arista Montoya*
El Perú no solo es el país de las oportunidades históricas perdidas o desperdiciadas, también lo es de las coincidencias inesperadas que pueden ser crueles o gratificantes. Las mismas que se ven reflejadas en la psicología social e individual de sus pobladores.
Veamos dos ejemplos: en días pasados, una avioneta cayó en el desierto de Nazca, donde murieron trece turistas europeos más dos tripulantes, que iban a sobrevolar los enigmáticos geoglifos de la Pampa de Nazca, declarados en 1994 por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Si hubiese caído sobre los geoglifos, el cantar hubiese sido de tragedia cultural, un nuevo atentado contra la imagen turística de nuestro país.
Decimos nuevo porque en 1997 tuvimos que lidiar con un grupo de turistas coreanos que “obligaron” a un gaznápiro piloto de helicóptero de la FAP a aterrizar en la pampa, muy cerca de los geoglifos que quedaron muy dañados; duró mucho su restauración. Los turistas (camarógrafos) fueron denunciados por la Dirección Nacional del Instituto Nacional de Cultura hasta que pagaron una fuerte suma de dólares para efectos de restaurar el bien cultural; mientras que el piloto- por ser de origen chachapoyano – se salvó de ser dado de baja, pero fue castigado por su comando, creo que fue enviado al Cenepa debido a la buena defensa de su abogado-FAP, Gonzalo Echaiz.
Esta noticia, coincidentemente, fue opacada por otra buena noticia: Pues el pasado domingo 9 de agosto se estrenó en Lima el largometraje titulado “Lady Naza”, sobre la vida, pasión y legado de María Reiche, la profesora de matemática que descubrió, restauró y cuidó las Líneas de Nazca. Gracias a sus conjeturas científicas que soportaron muchas falsaciones, ahora sabemos que estos geoglifos no fueron construidos por extraterrestres, como sostuvieron algunos astrólogos (no astrónomos), sino por los talentosos hombres preincaicos de la Cultura de Nazca, vinculada a la Cultura Paracas, tal como lo señaló Julio César Tello, padre de la Arqueología Peruana.
La joven científica alemana-peruana María Reiche (nacida en Dresde un 15 de mayo de 1903; falleció en Lima el 8 de junio de 1998) llegó a Perú en 1936 (año de inicio de la guerra civil española). En Lima se desempeñó como profesora de Matemática y, tras conocer a un arqueólogo francés, viajó a Nazca y descubre las enigmáticas figuras que troquelaron su vocación. Desde entonces devino cosmológicamente en la “Dama del Desierto” o la “Dama de la Pampa”. Descubrió una parte esencial del Antiguo Perú que influyó en su sentimiento de pertenencia y su destino histórico.
Tuvimos la suerte de conocerla in situ, en su casa junto a esa histórica pampa situada entre Palpa, El Ingenio, Nazca e Ica; la apoyamos en la construcción de altos torreones de madera situados como miradores a la vera de la carretera, desde cuyas plataformas los turistas podían observar estéticamente los geoglifos tomando fotos y filmando a una distancia prudencial, para evitar el sobrevuelo de precarias avionetas y broncos helicópteros que con sus hélices levantaban peligrosos vientos de arena, poniendo en peligro los bellos geoglifos, que para María Reiche fue un enorme calendario astronómico que cumplía una doble función: señala las estaciones climáticas válidas para la siembra y cosecha y, al mismo tiempo, señala el discurrir de los acueductos de agua subterránea que servían para el riego de tierras en tiempos de calor infernal o de sequía. Toda una lección para estos tiempos actuales de miedo frente al Niño Costero.
El hecho de que la película “Lady Nazca” haya sido adquirida para su distribución en más de 15 países (según informa su director, el cineasta suizo Damien Dorzas) es una feliz coincidencia a favor de nuestro Patrimonio Cultural, que, cual imán, atrae a turistas de todo el mundo. Ojalá que sea todo el tiempo y se mantengan bien conservados. Dependerá mucho del empeño que pongan las autoridades del Ministerio de Cultura, de Turismo y del gobierno regional de Ica.
_________
EDITORIAL: Para Radio Reina de la Selva, Lima 11 de agosto de 2026, Luis Alberto Arista Montoya.




