Utcubamba: Mientras las autoridades anuncian con entusiasmo el tradicional “Buen inicio del año escolar”, en el distrito de Lonya Grande, provincia de Utcubamba, la realidad educativa parece haberse escrito en tono de sarcasmo.
El moderno colegio secundario Institución Educativa Jorge Basadre, una obra valorizada en más de 17 millones de soles, hoy no es precisamente un ejemplo de progreso educativo. Más bien, se ha convertido en un monumento al deterioro prematuro de la inversión pública.

La infraestructura fue ejecutada durante la gestión del entonces gobernador regional Óscar Altamirano, con participación del entonces gerente subregional y actual alcalde distrital Wilder Coronel.
Hoy, a pocos días de iniciarse el calendario escolar, el resultado de aquella millonaria obra es evidente: grietas, fallas estructurales y un edificio que no puede garantizar seguridad para los estudiantes.

400 estudiantes… pero sin aulas
La situación afecta directamente a más de 400 estudiantes, quienes ahora enfrentan un inicio de clases bastante particular: buscar aulas prestadas para poder estudiar.
Es decir, mientras en los discursos oficiales se habla de modernización educativa, en Lonya Grande la realidad es mucho más simple:
hay colegio… pero no se puede usar.
Una paradoja que retrata con crudeza el problema de muchas obras públicas: millones invertidos, pero resultados que duran menos que una campaña electoral.
Consejeros constatan fallas graves
Durante una reciente inspección, consejeros regionales verificaron que la infraestructura presenta fallas estructurales evidentes, lo que pone en cuestión la calidad de la ejecución de la obra.
Las observaciones apuntan a deficiencias técnicas en la construcción y posible negligencia en el manejo de recursos públicos.
Sin embargo, pese a la gravedad de la situación, hasta el momento no se ha iniciado un proceso judicial que determine responsabilidades por el estado actual del proyecto.
Una situación que genera aún más indignación entre padres de familia y docentes.

Una obra millonaria convertida en símbolo de abandono
Para la comunidad educativa, lo ocurrido con el colegio Jorge Basadre se ha convertido en un ejemplo claro de cómo una inversión pública puede terminar convertida en un problema social.
Padres de familia y vecinos cuestionan que, pese al evidente deterioro de la obra, las autoridades no hayan adoptado medidas inmediatas para determinar responsabilidades y corregir las fallas.
En lugar de representar progreso educativo, el proyecto ha terminado simbolizando falta de fiscalización, negligencia administrativa y una preocupante ausencia de rendición de cuentas.

Análisis editorial
El caso del colegio Jorge Basadre refleja una problemática recurrente en diversas regiones del país: infraestructura pública costosa que termina deteriorándose antes de cumplir su función social.
Cuando una obra educativa de más de 17 millones de soles no puede garantizar aulas seguras para estudiantes, el problema deja de ser técnico y se convierte en un asunto de responsabilidad política y administrativa.
Porque mientras se anuncian ceremonias y discursos sobre el “buen inicio del año escolar”, cientos de estudiantes de Lonya Grande comienzan el año sin el colegio que se les prometió.




