Carta 1039: Día del niño peruano, un motivo para reflexionar (17/08/2026)

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Por Manuel Yóplac Acosta

Popularmente, el tercer domingo de agosto se celebra en el Perú el día del Niño Peruano, y que este año 2026 fue el 16 de agosto.

La niñez es sin duda la época más bella de la vida porque es en este periodo humano que fluye de verdad la vida. En la niñez se valora y goza de lo sencillo, y es en lo sencillo, precisamente, que está la verdad y la esencia del ser. En la niñez está el estado natural de la felicidad porque el niño no está ocupado en el hacer para tener y/o cuidar su ego. El niño vive plenamente su presente sin preocuparse por su pasado ni futuro, y eso es la esencia, de ahí que el juego es su principal característica. El niño está casi siempre viviendo el presente, y si no es así, es por culpa de nosotros los adultos, -no niños-, que hemos quitado la esencia del niño con tareas y miedos cotidianos.

Eduardo Galeano, resume la problemática de la niñez en la siguiente idea:

 “…el mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero, actúa y trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura”.

Los niños del Perú son maltratados en una triple dimensión: la sociedad, el Estado y la propia familia. La sociedad mercantil los trata como mercancía, el Estado como mendigos, y la familia como a seres inútiles o esclavos. A la sociedad mercantil no le interesan los niños porque no producen, al Estado tampoco le interesa porque no pagan impuestos y la familia cree que los niños son su propiedad privada. En este contexto, el sistema y los adultos nos encargamos de matar y quitar la esencia a los niños.

En este sentido, los niños pobres del mundo que son la mayoría, son alienados y enajenados por la estructura social. El Estado estruja a sus padres a través de distintas formas, y los padres casi agotados en el cansancio hacen los mejores esfuerzos para con sus hijos, pero terminan siendo absorbidos por la maldad de una sociedad cargada de mercancías y ganancias.

Un tema importante de nuestra niñez, es la del poco tiempo que dedican los progenitores a su cuidado integral. Las madres y padres, cada vez más, se preocupan solo por el bienestar material, dejando de lado su bienestar afectivo. La cantidad y calidad de tiempo dedicados por los progenitores a los infantes y niños ha ido disminuyendo cada vez más, razón por la que, la palidez afectiva va en incremento. Quizá la mejor inversión de una sociedad es para con los humanos pequeños, precisamente para contribuir con su humanidad. Considero que, como sociedad, debemos crear un impuesto especial destinado a la crianza y cuidado de los infantes y niños. Considero que los progenitores deben disponer del 100% de su tiempo para criar y cuidar hijos sociales; hijos para la nueva humanidad.

En consecuencia, hay necesidad de re-pensar la condición humana, y en especial de nuestra niñez. Esto significa, cambiar concepciones de educar, criar y cuidar a nuestros pequeños. La responsabilidad de educar, criar y cuidar a los pequeños debe estar mucho más allá de la responsabilidad exclusiva de la familia, si no, debe ser fundamentalmente una responsabilidad social.

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