La XVIII Semana de la Identidad Chachapoyana dejó cuestionamientos sobre el desorden de la ciudad, la ausencia de autoridades en la ceremonia central y un enfrentamiento entre el FREDDICH y la Municipalidad Provincial
La XVIII Semana de la Identidad Chachapoyana llegó a su fin dejando más preguntas que respuestas y una reflexión inevitable: ¿qué estamos haciendo con la identidad y el futuro de Chachapoyas?
La celebración de los 488 años de fundación española de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas estuvo acompañada por actividades culturales y cívicas, pero también por cuestionamientos ciudadanos relacionados con el orden de la ciudad, la gestión municipal, la ausencia de autoridades y la necesidad de recuperar una identidad que, según la crítica planteada, corre el riesgo de diluirse entre fiestas, consumo excesivo de alcohol, ruido y desorden.
Para los críticos de la actual administración municipal, la gestión que termina este año deja como una de sus principales tareas pendientes recomponer la imagen y el orden de la capital de la región Amazonas.

UNA CEREMONIA CENTRAL CON AUSENCIAS
Uno de los hechos cuestionados fue la ausencia de algunas de las principales autoridades regionales durante la ceremonia cívica central.
El texto señala particularmente al gobernador regional Gilmer Horna Corrales y al prefecto regional, cuestionando que hayan priorizado otras actividades institucionales en lugar de participar en la celebración de la ciudad.
La crítica plantea además una interrogante que merece ser respondida:
¿Dónde están las autoridades cuando Chachapoyas celebra su aniversario?
Y la reflexión va más allá del protocolo.
La ciudadanía espera que las autoridades regionales y municipales no solamente anuncien proyectos, sino que estos se ejecuten, concluyan y finalmente se traduzcan en mejores condiciones de vida para la población.

FREDDICH Y EL APAGÓN DEL ANIVERSARIO
Uno de los aspectos positivos destacados por el análisis es la actuación del Frente de Defensa y Desarrollo de los Intereses de Chachapoyas – FREDDICH, particularmente frente al apagón de diez horas que había sido programado inicialmente para el 5 de septiembre, precisamente durante el día central del aniversario.
El FREDDICH realizó llamados y advertencias a Electro Oriente, cuestionando que una interrupción de esa magnitud pudiera afectar una fecha tan significativa para la ciudad.
Finalmente, el apagón fue postergado.
Para la organización, este episodio demuestra que la presión ciudadana organizada puede conseguir respuestas cuando las instituciones no reaccionan oportunamente.

LA PROCLAMA CIUDADANA: CANDIDATOS CON LA CIUDADANÍA
Pero probablemente el hecho político más importante de la semana fue la Proclama Ciudadana 2026, promovida por el FREDDICH.
Los candidatos a la alcaldía provincial y a las regidurías suscribieron un documento en el que asumieron compromisos frente a la ciudadanía.
La denominada “Hoja de Ruta” o “Dossier Ciudadano” busca que quienes aspiran a gobernar Chachapoyas entiendan que llegar al municipio no significa convertirse en propietarios de la ciudad, sino asumir la responsabilidad de administrar los recursos públicos y atender las necesidades de la población.
El mensaje del FREDDICH es directo:
ORDEN, OBRAS Y FISCALIZACIÓN.
Los candidatos ya fueron advertidos de que sus compromisos serán sometidos al escrutinio ciudadano.
Firmaron. Ahora tendrán que cumplir.
Y AL FINAL DE LA SEMANA… EL “BERRINCHE” MUNICIPAL
Pero cuando parecía que la Semana de la Identidad terminaba con un mensaje de unidad y compromiso democrático, apareció un nuevo episodio.
La Municipalidad Provincial de Chachapoyas emitió un comunicado dirigido a la opinión pública en el que cuestiona al presidente del FREDDICH por el supuesto ingreso a ambientes del Palacio Municipal que, según la municipalidad, no estaban autorizados para el desarrollo de la actividad.
La comuna sostiene que el FREDDICH debía utilizar exclusivamente los ambientes del Auditorio Municipal y advierte sobre eventuales responsabilidades por el ingreso al Salón de Reuniones y la oficina del alcalde.
Hasta aquí, la municipalidad tiene derecho a establecer reglas sobre el uso de sus instalaciones.
Pero existe una pregunta que no puede quedar fuera de la discusión.

¿Y LA ACCESIBILIDAD PARA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD?
Según el cuestionamiento planteado, durante la actividad se presentó una situación relacionada con una persona con limitaciones para movilizarse con normalidad y que requería utilizar servicios higiénicos accesibles.
Y aquí aparece una interrogante que va más allá de la disputa entre el FREDDICH y la municipalidad:
¿EL AUDITORIO MUNICIPAL CUENTA REALMENTE CON SERVICIOS HIGIÉNICOS ACCESIBLES Y OPERATIVOS?
El cuestionamiento sostiene que los servicios higiénicos del segundo piso no se encontraban operativos y que, ante esa situación, una persona con discapacidad o movilidad reducida habría tenido que recurrir a otro ambiente para poder utilizar un baño.
Si esto ocurrió como se señala, el problema deja de ser simplemente una controversia política o administrativa.
Se convierte en una cuestión de accesibilidad y condiciones de atención al ciudadano.
¿CUÁNTO COSTARON ESTOS AMBIENTES Y QUIÉN LOS EJECUTÓ?
Y aquí aparece una pregunta que debería responder la propia Municipalidad Provincial:
¿Quién diseñó estos ambientes?
¿Se contemplaron las condiciones de accesibilidad para personas con discapacidad y adultos mayores?
¿Cuánto costó su construcción, remodelación o implementación?
¿Quién ejecutó los trabajos?
¿Quién supervisó que cumplieran con las condiciones necesarias para un edificio de uso público?
Estas preguntas no deberían interpretarse como un ataque político.
Son preguntas legítimas cuando se habla de infraestructura pública financiada con recursos de todos los ciudadanos.
Si los ambientes fueron correctamente diseñados y cumplen las condiciones exigibles, corresponde que la municipalidad lo demuestre documentalmente.
Y si existen deficiencias, corresponde corregirlas.

CHACHAPOYAS NECESITA MENOS PELEAS Y MÁS RESULTADOS
La XVIII Semana de la Identidad Chachapoyana termina dejando una lección.
La identidad no se defiende únicamente con discursos, bandas, orquestas o celebraciones.
También se defiende manteniendo una ciudad limpia, ordenada, accesible, segura y acogedora para sus propios habitantes y para quienes llegan a visitarla.
Se defiende respetando al ciudadano.
Se defiende cumpliendo los compromisos electorales.
Se defiende fiscalizando los recursos públicos.
Y, sobre todo, se defiende entendiendo que el municipio no es propiedad de ninguna autoridad de turno.
La gestión municipal está en su último año. Los candidatos ya firmaron una nueva Proclama Ciudadana.
Ahora corresponde que Chachapoyas observe, fiscalice y recuerde.
Porque los 488 años de historia no solamente deben servir para celebrar el pasado.
También deben obligarnos a preguntarnos qué ciudad queremos dejar para las próximas generaciones.




