Pastillita para el Alma 16 – 02 – 2026
La mayoría de la población, ilustrada o no, cuando tiene un problema, preferentemente de salud, cuando se agotaron, aparentemente todos los medios en recuperar la normalidad de un ser querido y las más de las veces, siguiendo consejos o recomendaciones de terceros, acude a personajes que tienen el calificativo de Brujo y Chamanes, los cuales tienen fama de haber hecho “curaciones” que lindan de milagros.
El brujo es hombre o mujer que se basan en la Magia Blanca o Negra, sus intenciones son hacer el Bien o el Mal, son considerados como personajes pactados con lo diabólico.
El Chamán o curandero, también de ambos sexos, se refiere más a personas que se basan en actuar como guías o consejeros espirituales, … usan una serie de métodos, oraciones y canciones, realizan acciones más relacionados con lo Divino
Cuando los pueblos están aislados, hay ausencia de postas médicas hospitales, inclusive faltan medios de comunicación, no existen los profesionales de la salud y los enfermos y sus familiares buscan alivio a sus penurias antes que diagnósticos de enfermedades o de males incurables, entonces, acuden a estos personajes, algunos de ellos misteriosos y/o respetados por su comportamiento y aún por sus vestiduras.
La geografía de nuestro amado Perú, con sus cumbres elevadas, sus ríos y sus quebradas, de inhóspitas serranías o enmarañada selva, inclusive áridos desiertos de nuestra costa, … lugares habitados por familias en las que las enfermedades no solo son problemas de dolores, fiebres, llagas, vómitos, diarreas, tembladeras, calambres, también alteraciones mentales, intoxicaciones y un largo nombre de molestias para gente abandonada a su suerte y a la indiferencia de las autoridades. Estos siguen siendo los escenarios que dan lugar a la aparición de los brujos y chamanes, curanderos o curiosos, muchos de los cuales utilizan plantas medicinales y una serie de procedimientos, con los cuales dan “alivio” a sus dolencias y en ciertos casos “sanan” enfermos.
Allá lejos donde la soledad mata y el dolor y la angustia arrebata, sin píldoras, pastillas o cápsulas, menos inyecciones, sueros o linimentos, muchas veces son “las palabras mágicas, a manera de imploraciones” las que traen esperanza, a los que sufren del mal del miedo, del mal de ojo, de envidias, de enfermedades producto de hechicerías de gente malvada, sobre todo, cuando suenan las tripas y duele la panza, abundan los vómitos y las diarreas, hay mala dieta alimenticia, por lo cual se vuelve muermo al guambrillo y sumado a eso, no hay dinero para ir a la ciudad en busca del facultativo.
Gente abandonada a su suerte, no dice tengo angustia, tengo depresión, ellos dicen “me han hecho daño”, “me ha entrado el shapingo a mi cuerpo”, “gente malvada me ha ojeado”
En esos casos, muchas veces son las palabras “compasivas y con mucha unción” las que dan tranquilidad y paz, al igual que las frotaciones y los sahumerios, o los baños con hierbas medicinales, sobados en todo el cuerpo en medio de rezos y libaciones.
Para el niñito llorón, muermo y enclenque, si pasándolo con el cuy, no sana, entonces, necesita meterlo en la panza de la vaca, pasarlo con el huevo o darle sangre de toro negro.
Es cierto, los chamanes, no piden análisis de sangre, radiografías, tomografías o resonancias.
Ellos piden silencio para escuchar sus penas y sus quejas. Se dedican a contemplar con atención a los enfermos, … a tocarles y masajearles donde les duele, a frotar con “infundia” de gallina o con cebo de oso negro.
Los brujos y los chamanes, aún en estos tiempos, en las grandes ciudades, tienen su público que los busca, especialmente cuando, en las Postas y los hospitales, a donde van, … a los que les falta todo, muchas veces son tratados sin humanidad, como objetos inservibles y no atendidos en sus dolencias.
“Personas, que no solo llevan enfermedades en el cuerpo sino también en el alma”.
El ser humano necesita cariño, explicándole con paciencia sus indicaciones, escuchando con atención lo que le duele o le molesta y comprendiendo lo que refiere de acuerdo a su cultura y su lenguaje.
Teniendo siempre presente que, hay enfermos y enfermedades y no a todos les da igual efecto las mismas medicinas.
Es cierto ahora hay nuevos adelantos, nuevos procedimientos, nuevas y mejores medicinas. Diagnósticos más precisos. Vacunas que previenen enfermedades.
Profesionales hábiles que operan y salvan vidas, pero, muchos de los cuales tienen prisas y aun mal carácter.
Por eso los chamanes y los brujos no desaparecen. Porque no compiten con el médico.
Ocupan el espacio que la medicina no cubre. Allí están, aún, en las grandes ciudades y no escondidos, atendiendo a personas de diferente clase social, con problemas en su espacio emocional y espiritual.
Ellos se dan maña para curar, a su manera, el estrés, el miedo a la soledad, la tristeza por el abandono de sus seres amados, la crisis de llanto o de cólera inexplicable, la tolerancia de seres que los maltratan, falta el respeto, también agresiones por alcoholismo o drogadicción.
Los enfermos buscan solución a sus malestares., muchas veces ocultos, vergonzantes.
El gran error, en estos tiempos del avance tecnológico, es pensar que, todo se resuelve “solo” con rituales de hechicerías. … que el futuro está escrito en la palma de las manos o en lo que dicen las barajas y creer a pie juntillas, que los brujos y curanderos curan enfermedades o son los brujos los que hacen los males.
La gran verdad es que existen enfermedades del cuerpo y del alma y en esta época del siglo XXI tenemos Profesionales Médicos, en todas las especialidades que dan solución a las distintas patologías del ser humano.
Ahora personalmente, no puedo dejar de mencionar el valor de la Medicina Complementaria, pues conozco un paciente de la tercera edad, odontólogo, operado en el año 2022 de un carcinoma metastásico de estómago, que se negó a recibir quimioterapia, salió del hospital, firmando su hoja de exoneración de responsabilidad y tomó en forma regular una infusión de ANONNA MURICATA (Guanábana) con la cual, al parecer, se “curó” pues en sus controles después de un año, los oncólogos no encontraron ningún rastro del tumor ni de las metástasis. Su alimentación y su vida sigue siendo normal, sin ninguna molestia. La Dra. Martha Villar de Medicina Complementaria de Es Salud, afirma que las acetogeninas anonáceas inhiben el crecimiento de las células cancerígenas, lo mismo opinan en la Facultad de Bioquímica de la Universidad de San Marcos y en la Universidad Cayetano Heredia.
La verdadera sabiduría en beneficio de nuestros pacientes está en integrarnos y hacer conciencia de la labor de los médicos, para ejercer la Medicina como sacerdocio y que los que realizan la medicina en forma empírica, tengan la responsabilidad de ser respetuosos de sus limitaciones.
“Y mientras exista dolor humano …
siempre habrá alguien dispuesto a escucharlo
con bata blanca … o con hojas, cantos y silencio
Porque al final,
la sanación empieza …
cuando alguien se toma el tiempo
de cuidar el alma”.
Jorge REINA Noriega
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