Carta 1022:  Vallejo, hay muchísimo que hacer … (16/03/2026)

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 Por Manuel Yoplac Acosta

Un día como hoy, 16 de marzo de 1892, nació César Abraham Vallejo Mendoza. Nació en Santiago de Chuco, La Libertad, Perú, y aunque él mismo genialmente sentenció que, “tanto amor y no poder nada contra la muerte”; Vallejo nació para no morir jamás, -y vencer-, aunque muerto, a la propia muerte que a veces no mata. Es que, Vallejo vive en sus poemas, en sus cuentos, en sus novelas, en sus reportajes, en sus ensayos; pero, sobre todo, Vallejo, vive en la esperanza del amor universal.

El mes pasado tuve la dicha de visitar su casa del vate donde vivió hasta los 12 años. Hoy convertido en museo, el hogar de Vallejo sigue siendo un espacio-tiempo de creación. El 3 de febrero de 2026, a las 14 horas estuvieron 24 niño(a)s aprendiendo y recitando junto a un maestro los poemas de Vallejo, un taller promocionado por la Municipalidad de Santiago de Chuco que busca que los poemas de Vallejo sigan su eco en la memoria, voz y corazones de los más pequeños.

Vallejo, más que un gran poeta, fue un hombre sencillo en busaca de la verdad y la humanidad de la humanidad. Él a través de la sabiduría de su pluma, viajó por el mundo para describir un nuevo mundo de esperanza.

Vallejo hizo de la literatura ciencia y de la ciencia literatura, pero más que eso, Vallejo con su pincel abrió caminos por recorrer de la triste humanidad. La palabra escrita de Vallejo no es palabra muerta, sino, palabra viva que se convierte en pan y flor para el ser humano abrumado por la propia vida. Vallejo venció a la muerte no solo con su palabra fecunda, sino también con su vida heroica, con su legado de esperanza y con su profundo amor humano.

Así pues, Vallejo, -hace más de un siglo- nos gritó: “¡Ah! desgraciadamente, hombres humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer”, y vaya, ¡qué poco hemos hecho!, ¡cuánto queda por hacer!, ¡cómo retumba el grito del vate universal en nuestro cerebro, en nuestro corazón y en nuestras manos!

Tú Vallejo nos enseñaste a conocer la vida sin temer a la muerte; tú nos enseñaste día a día a renacer junto a la “Masa” del pueblo que hace fluir la vida. 

Vallejo hermano, hace 134 años que naciste y sigues vivo, vivo como te queremos o vivo como algunos pocos no te quieren –vivo como la esperanza que nos hace vivir-, vivo como tu literatura que nos legaste para la posteridad. 

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