14/04/23 – 06:08
Yo soy todos? sería la expresión adecuada, en este sentido, la libertad no se funde y se estanca en el yo, sino, que nace y se ensancha en el nosotros.
Pero, ¿puede el hombre ser libre?, ¿es la libertad intrínseca a la especie humana?
Si asumimos que la libertad es lo que podemos ser, entonces, de hecho, no tenemos la libertad de (¦) en el pasado porque ya ocurrió, por ejemplo, no podemos ser libres de tener una determinada carga genética, una determinada crianza familiar, una influencia social, una influencia geográfica, etc.; sin embargo, lo que sí podemos ser libres, es para (¦) el presente y el futuro, -porque en el primer caso-, está ocurriendo, y en el segundo caso porque aún no llega. Tener la libertad para¦ es poseer la posibilidad de buscar ser, aun en medio de la intervención de muchos otros factores (sucedidos o existentes). Así, el ejercicio de la libertad es cuestionar todo tipo de determinismos y hacerse cargo de nosotros, quizá, ser conscientes de nosotros y los otros.
En esta condición, no podemos liberarnos del pasado, pero sí buscar la libertad en aquello que todavía no existe o se está dando. Podemos ser, a pesar de lo que fue, sería una primera conclusión, y, no dejarse atrapar -incluso por lo que ya pasó- sería otra lección. Hacerse consciente de lo que ya pasó, es también una aproximación a la búsqueda de la libertad.
En mi juicio, la libertad es un bien muy valioso, quizá uno de los más valiosos que debe tener el ser humano. Considero quien busca la libertad, puede considerarse un ser que quiere o sabe vivir; un ser que no teme, incluso a la muerte.




