27/03/17 – 05:09
Por prof. Manuel Yóplac Acosta
Según cifras extraoficiales, el Fenómeno del niño costero y en más en general los fenómenos naturales vienen causando este año un aproximado de más de tres mil millones de soles de pérdidas. Según cifras extraoficiales también, cada año al Perú la corrupción le causa un aproximado de trece mil millones de soles de pérdidas. Aunque muchos de los daños naturales? se podrían prevenir si hubiese planificación, la corrupción es difícil de prevenir, pues, casi todo el aparato estatal está corrupto, incluyendo las instituciones que supuestamente combaten la corrupción.
Además los fenómenos naturales como fenómenos del niño se presentan cada cierto tiempo en algunas partes del país, la corrupción es pan de cada día y se da a lo largo y ancho del país. No estamos menospreciando los daños de los fenómenos naturales, que en su mayoría de los daños tienen un origen social, sin embargo, estamos seguros que si en nuestro país no hubiera corrupción, los daños de los efectos naturales se podrían reducir casi al 100%.
La corrupción generalizada conlleva a la anarquía, a la falta de prevención, al desorden y a la viveza. La corrupción no permite solucionar los problemas colectivos, sino centrarse en los beneficios individuales de los que manejan los fondos del país. La corrupción no respeta la naturaleza sino que la sobreexplota hasta matarla. La corrupción y los corruptos ven a la naturaleza solo como sinónimo de riqueza para ellos. La corrupción y los corruptos ven a los ciudadanos solo como peones y votantes. Finalmente, la corrupción y los corruptos ven incluso a los fenómenos naturales como una ocasión para robar, pues, en tiempos no hay casi ningún control de manejo de los recursos de todos.
Entonces, ¿qué es más terrible? – ¿los huaicos o la corrupción?, la respuesta correcta es la corrupción, sin embargo lo hermoso es que la corrupción no podrá nunca ser eterna, como sí lo es la naturaleza.




