Chachapoyas en riesgo: vecinos del barrio Señor de los Milagros se organizan ante deslizamientos y abandono de autoridades

Facebook
LinkedIn
WhatsApp
X
Telegram

Chachapoyas.— La preocupación y el temor se apoderan de los vecinos del jirón Prolongación Santo Domingo – calle Eva Dorila Hidalgo, cuadra 03, en el populoso barrio Señor de los Milagros, donde varias familias y viviendas se encuentran en alto riesgo debido al deslizamiento del terreno, agravado por las constantes lluvias y la falta de obras de prevención.

Ante la apatía y dejadez tanto del Gobierno Regional de Amazonas como de la Municipalidad Provincial de Chachapoyas, los propios vecinos se han visto obligados a organizarse y realizar trabajos improvisados para evitar que el suelo continúe cediendo y afecte directamente a sus viviendas, algunas de ellas ubicadas en zonas de pendiente pronunciada.

Según denunciaron, este sector no fue considerado dentro del proyecto “Pistas y Veredas de la Urbanización Señor de los Milagros”, pese a tratarse de una zona altamente vulnerable. La exclusión del proyecto ha dejado al descubierto la falta de planificación integral y enfoque de gestión del riesgo por parte de las autoridades.

Las imágenes registradas evidencian calles convertidas en lodazales, tuberías expuestas, terreno removido sin contención adecuada y familias —incluidos niños y adultos mayores— trabajando con sus propios medios para proteger sus hogares. El peligro es latente: un nuevo deslizamiento podría ocasionar pérdidas materiales irreparables e incluso poner en riesgo vidas humanas.

Exigen supervisión y acciones inmediatas

Los vecinos demandan con urgencia:

  • Supervisión técnica inmediata por parte de Defensa Civil y áreas de gestión del riesgo.
  • Acciones de prevención, como muros de contención, drenaje pluvial y estabilización del terreno.
  • Apoyo a posibles damnificados, antes de que ocurra una tragedia anunciada.

“Estamos solos. Nadie viene a ver cómo vivimos ni el peligro que corremos. Solo aparecemos cuando ya pasa una desgracia”, señaló uno de los vecinos, visiblemente indignado.

Opinión editorial

Este caso refleja, una vez más, la desconexión entre los proyectos públicos y la realidad de los barrios populares. La prevención no puede seguir siendo reactiva ni selectiva. Esperar a que ocurra un desastre para recién intervenir es una irresponsabilidad que las autoridades no pueden seguir normalizando.

Artículos relacionados: