La ciudad de Chachapoyas enfrenta una situación crítica tras permanecer más de 48 horas sin el servicio de agua potable, generando creciente indignación entre la población y serios cuestionamientos a la gestión de la empresa municipal EMUSAP, que hasta el momento no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre las causas de la interrupción ni el tiempo estimado de restablecimiento.
La falta de información por parte de la empresa prestadora ha intensificado el malestar ciudadano, especialmente en sectores donde el acceso al agua es indispensable para actividades básicas como la preparación de alimentos, la higiene personal y la limpieza del hogar. Cientos de familias se encuentran afectadas, obligadas a recurrir a fuentes alternativas de abastecimiento, muchas veces sin garantías de salubridad.
Más allá de las incomodidades evidentes, la situación representa un riesgo directo para la salud pública. La ausencia prolongada de agua potable limita prácticas esenciales de higiene, lo que puede propiciar la aparición de enfermedades gastrointestinales, infecciones cutáneas y otros problemas sanitarios, especialmente en niños, adultos mayores y personas con condiciones vulnerables.
Especialistas advierten que, en contextos urbanos, la interrupción del suministro de agua sin comunicación oportuna ni medidas de contingencia agrava el impacto social, ya que impide a la población tomar previsiones mínimas. En este caso, el silencio de EMUSAP no solo refleja una deficiencia en la gestión operativa, sino también una preocupante falta de responsabilidad institucional frente a la ciudadanía.
Vecinos de distintos puntos de la ciudad han expresado su rechazo a esta situación, señalando que no es la primera vez que se registran fallas en el servicio sin explicaciones claras. La falta de transparencia y de un plan de respuesta inmediata refuerza la percepción de abandono por parte de la empresa municipal.
En este escenario, resulta urgente que EMUSAP informe de manera clara y precisa sobre el origen del problema, establezca un cronograma de solución y active mecanismos de abastecimiento alternativo, como la distribución de agua mediante cisternas, a fin de mitigar el impacto en la población.



