Pastillita para el Alma 14 ? 09 ? 16
Sin pensar dos veces, sin necedades, pretensiones y temor a ser mal interpretado, que al fin y al cabo para mÍ, no tiene importancia, me atrevo a burilar unas palabras, como una obligación moral, en una fecha tan trascendental, en que se conmemora un acontecimiento en la vida de un hombre excepcional, que con finesa y bondad exquisita, ha completado una centuria de permanencia en la tierra, deseándole que se prolongue mucho más su tiempo, para seguir gozando de su prosapia y sabidurÍa.
De Mateo Góngora Gallegos, por su fecunda existencia, hay infinidad de argumentos y vivencias que serÍan muy difÍciles describir y resumir en una pequeña semblanza como es mi intención.
Sin embargo por un deber de conciencia, en mi calidad de ser casi contemporáneo en la Orden de la Escuadra y el Compás y por haber tenido el alto privilegio de vestir el mismo uniforme de la BenemÉrita Guardia Civil del Perú, donde el Honor es su Divisa, he decidido, en forma muy honesta y humilde, en unirme a tan magno acontecimiento de celebrar, con la veneración y el respeto que despierta en los corazones de sus familiares y de sus cientos de amigos, el reconocimiento de una historia maravillosa, hecha realidad por un hombre sin par.
Los datos que a continuación consigno, no tratan de ser de ninguna manera una biografÍa, pues no me asiste la capacidad de tan tremenda tarea y solo son relatos mal hilvanados, gracias a la generosidad de su hija Amparito.
Mateo Góngora Gallegos, nació el 20 de setiembre de 1916, en la ciudad del Cuzco, siendo sus padres don Angel Góngora Escobar y doña Julia Genoveva Gallegos Dávila. Es el mayor de 7 hermanos, por lo que segÍn la costumbre ancestral tenÍa que ser ejemplo y guÍa de sus hermanos menores.
Don Angel Góngora Escobar, era un gran escultor, oficio en el que comenzó a dar sus primeros pasos su primogÉnito, de cuyo trabajo conjunto solo se halla una escultura en la parte posterior del Templo del Señor de Huanca de la ciudad imperial de los Incas.
Su instrucción Primaria lo realiza en una escuelita fiscal, pero su Secundaria lo hace en el hoy emblemático Colegio Cienciano, destacando en el área de Ciencias y muy especialmente en las Matemáticas, razón por la cual emigra a la Ciudad de los Reyes con la intención de ingresar a la Escuela de IngenierÍa, hoy Universidad del mismo nombre, donde por razones económicas descontinÍa sus estudios, viÉndose obligado a postular en el año de 1939, a la Escuela de Subalternos de la Guardia Civil de Caminos del Inca de los Barrios Altos, saliendo a prestar servicios, entre otras Unidades, en la 9ª y 10° Región Policial, lo mismo que en el Cuartel del Potao, donde destaca como un experto y elegante jinete. En provincias, como personal de la plana menor de la Guardia Civil, presta servicios en Pisco, Ica, Huancayo y Talara.
En esos entonces, mientras muchos del personal subalterno, lograban conseguir una posición cómoda y se contentaban con eso, el joven Mateo aspiraba para más, por eso es que se presenta a la Escuela de Oficiales en 1946 y sale con el grado de alfÉrez, destacando entre los primeros y no obtiene la espada de honor de su promoción por haber enfermado de Hepatitis viral.
En 1950 se casa con la dama Hercila Cortegano MejÍa, con la que tiene a sus 4 adorados hijos Julia, Rocsana, Fernando y Amparo, que se crÍan con el amor especial de sus padres.
Pero la familia Góngora Cortegano, tambiÉn crió, con los mismos privilegios y sin distinción a 4 niños de nombre: Asencio, Carmen, Susana y AndrÉs
Mateo es un padre muy querendón, pero tambiÉn muy estricto y justo. Cuando uno de sus hijos, los naturales y/o los adoptivos por cualquiera de las razones comeTÚan una travesura, les ponÍa en columna de uno de acuerdo a su edad y despuÉs de darles un €œsermón€? les castigaba a todos por igual, para que sirva de ejemplo y por posible complicidad.
A su señora madre y algunos de sus hermanos los trajo a Lima para ayudarles económicamente y velar por su salud, demostrando su gran cariño como hijo agradecido a la vida y su familia.
Mateo es un hombre bueno y con un corazón de oro. Lleno de virtudes y tal vez de algunos defectos que desconozco. Un hombre que considera el deber antes que el placer, identificado con el dolor y las penas de sus semejantes.
Cuando su hija adoptiva Susana enfermó de Leucemia en 1996, se encargó de cubrir todos los gastos de la enfermedad durante 16 años hasta que murió.
Mateo, es un personaje con una honradez acrisolada a toda prueba en cierta oportunidad cuando habÍa la orden que todos los pagadores de las Fuerzas Armadas y PolicÍa Nacional, tenÍan que recoger el dinero de las bóvedas de la Caja de Depósitos y Consignaciones, el encargado de distribuir el dinero, lo entregó por equivocación, una cantidad mucho mayor que no le correspondÍa a su Unidad, por lo que al segundo dÍa se acercó nuevamente a las oficinas en el preciso momento en que al empleado lo detenÍan.
Este acto le valió una condecoración y felicitación que se sumó a una serie de galardones y premios que ha obtenido durante su brillante carrera policial, tal como por ejemplo cuando rescató a los ingenieros de la mina Cobriza. La mina Cobriza es un yacimiento de cobre subterráneo, ubicada en el distrito de San Pedro de Cori, de la provincia de Churcapampa del departamento de Huancavelica, en el flanco oeste de la Cordillera Oriental de los Andes, en la margen derecha del rio Mantaro que en el mes de noviembre de 1971, los obreros hicieron una revuelta capturando como rehenes durante 23 dÍa a funcionarios e ingenieros de la mina,.. Mateo recibió la orden de rescatar a las vÍctimas y al mando de una patrulla de Sinchis, lo hizo con mucho Éxito, disfrazándose como los trabajadores de la mina sin ninguna vÍctima que lamentar.
Los arenales de la Gran Lima, en la Época de las invasiones fueron escenario de mÍltiples de sus actuaciones policiales, donde daba el ejemplo de valenTÚa a su personal, saliendo muchas veces con mÍltiples contusiones.
Mateo Góngora Gallegos, ya como oficial, muchas veces prestó servicios fuera de Lima, a donde iba solo sin su familia, porque deseaba que sus hijos no interrumpan sus estudios en Lima, sin embargo cuando fue destacado a Pucalpa, se fue con su esposa y sus hijos, viviendo tres años y rodeado del afecto y el cariño de la gente de la Selva, con los que hizo grandes amistades y se identificó plenamente con sus costumbres, tanto es asÍ que se volvió adicto a la Medicina Tradicional, haciendo grandes amistades con los chamanes y brujos, que duró por muchos años e inclusive estando en retiro, iba a visitarlos una vez por año para recibir sus baños de sanación, y creo que ahora no más, desconociendo los consejos mÉdicos, estuvo en Pucalpa a principios de este año, desde luego con los descendientes de sus amigos .
Es un hombre pertinaz, cuidadoso y valiente que le gusta la aventura. En cierta ocasión viajó con destino a Chile con toda su familia en su carro Volks Wagen, recorriendo todas las playas del Sur, con la felicidad y la alegrÍa de su esposa y la risa contagiosa de sus vástagos.
Amante del arte y la buena MÁSica. En su domicilio sus ambientes, están decorados con muchos cuadros de la pintura cuzqueña, tales como La gran Familia, Santa Ana y la Virgen, La gran Potencia, entre otros.
Su hija Amparito, me cuenta que en sus años de juventud, siempre era un hombre muy estudioso, muy circunspecto y disciplinado en sus actos, permanecÍa mucho tiempo en su estudio leyendo y escribiendo muchas conferencias que he tenido ocasión de escucharle muchas veces en los Templos Masónicos.
TambiÉn me dice que no es el católico recalcitrante de golpearse el pecho a cada instante, ni practicante obsecuente de los ritos religiosos, pero todas las noches, en la soledad de su aposento, reza por el dÍa vivido y por sus semejantes.
Conozco que en su larga existencia ha sido condecorado y honrado por mÍltiples Entidades, pero en honor a la verdad, conociendo su hombrÍa excepcional, me atreverÍa a decir, con el perdón de los involucrados, que Él, fue el que honró a estas Instituciones.
Siempre, que nos vemos nos trata con la palabra dulce, nunca con hosquedad o molesto, sin embargo para aquellos que le conocemos desde hace muchos años atrás, nos damos cuenta que ya no es el mismo Mateo de nuestros años mozos.
Hay una tristeza escondida en su alma, desde aquel faTÚdico 24 de octubre de 1990, en que fallece su esposa Hercila, la mujer y la novia de su vida, vÍctima de una enfermedad incurable. Este trágico momento, fue la segunda vez en que como hombre derramó sus lágrimas, al igual cuando lo hizo con la muerte de su adorada madre.
El 24 de octubre de octubre de 1990, marcó su vida para siempre hasta el dÍa de hoy que se nota en la profundidad de su mirada, en esa neblina invisible de congoja que esconden sus ojos y en los pequeñÍsimos instantes en que pierde su lucidez e inteligencia incomparable, cuando el dolor de la ausencia de sus seres amados, muerden su alma.
Con las disculpas de ustedes, he tratado de pintar la vida de Mateo, estrictamente en el lado humano, lejos de los bellos y hermosos conceptos que se dirán en su larga existencia en la Gran Logia del Perú o en sus diferentes facetas del quehacer humanitario que no menciono por desconocimiento.
No es mi deseo, como lo dije al principio, tratar de hacer una biografÍa, solo me inspira describir las huellas del paso por la vida de una figura polifacÉtica, carismática, que reÍne en su ser, como en un solo ramillete, la disciplina y el cariño del esposo y padre amoroso, el carácter justiciero del policÍa incorrupto, la docencia del maestro incansable, la profundidad de conceptos del filósofo, manifestado en sus mÍltiples conferencias y la nobleza de corazón de un hombre incomparable que ha sido premiado por Dios, dándole una larga vida y de la cual nosotros somos los favorecidos porque nos permite seguir nutriÉndonos de su sabidurÍa, de su Luz, de su ejemplo de vida y de su amor incomparable a sus hermanos en la gran Familia de la Fraternidad Universal y para terminar deseo parafrasear, en la persona de Mateo, un concepto inmortal de Miguel Rojas MesÍa, un famoso escritor y mÉdico amazonense, que dice:
*HOMBRES COMO MATEO, NO DEBEN NACER Y SI NACEN, DEBEN VIVIR PARA SIEMPRE*
Gracias don Mateo Góngora Gallegos por ser como es, un hombre y señor a carta cabal.
Jorge REINA Noriega
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jorgereinan@gmail.com
(JDR)




