CRISIS CASI PERMANENTE, RELATIVAMENTE TOTAL

Facebook
LinkedIn
WhatsApp
X
Telegram


27/01/23 – 05:33

Luis Alberto Arista Montoya*
La actual crisis que padece el Perú no es un fenÍmeno circunstancial u ocasional. No. Es un epifenÍmeno. Es decir, es el resultado de todo un proceso de desintegraciÍn y enfrentamiento de clases sociales que se ha ido embalsando desde los albores de la Independencia.
De manera que actualmente, desde el aÍo 2016, el Perú estÍ en una  casi permanente  de realidades, mentalidades y de valores, donde la deshonestidad (mentira y corrupciÍn), la desconfianza y traiciÍn  cunden entre peruanos. 
El ascenso, decadencia y caÍda del efÍmero gobierno de izquierda de Pedro Castillo, desde sus inicios ha sido un duro golpe polÍtico contra la derecha (guardiana muchas veces del statu-quo); pero ahora tambiÍn vemos que ha sido un durÍsimo golpe contra las izquierdas que apoyaron o soslayaron los gravÍsimos actos de corrupciÍn de la panaca Castillo-Paredes-Torres y otras hierbas.
En cada discurso, en cada conferencia de prensa, en cada concejo descentralizado de ministros, el castillismo no perdÍa la oportunidad para atacar el centralismo limeÍo, a los blancos, a los ricos, al Congreso, y culpar a todos los gobiernos anteriores de los males del Perú; utilizando a personas proclives a delinquir comenzaron a golpear a todas las instituciones tutelares de la naciÍn para instaurar un caos premeditado y sostener falazmente  que  ¿hay que refundar la república?. Estaban preparando psicolÍgicamente a los pobres y muy pobres para utilizarlos en protestas y marchas, como estÍ sucediendo en estos momentos bajo el falso apotegma que esta es una lucha entre pobres/ricos, entre limeÍos/provincianos, entre blancos/indios, entre costeÍos/serranos, entre cultos/ignorantes, entre urbanos/rurales
Bajo el enganche para puestos y cargos públicos a la gente de izquierda (ansiosa de poder) la mediatizaron para utilizarlos como tontos útiles. Es por eso que ahora se mantienen calladitos. Estos golpes han sido verdaderos combazos contra los izquierdistas: serÍ muy difÍcil que vuelvan a oler los aromas del poder ejecutivo, creemos que les costarÍ mucho levantar cabeza vÍa elecciones limpias y democrÍticas. En estos aciagos momentos planificados por la panaca castillista y sus esbirros, el silencio zurdo es cÍmplice.
Por mÍs que la presidenta Boluarte(¿el plan B?, según CerrÍn) renuncie y convoque a prontas elecciones o renuncie y Williams(presidente del congreso)asuma la presidencia, las violentas marchas proseguirÍn en espiral, y devendrÍ  ¿el plan W?(atacar violentamente a Williams, representante del congreso y de los militares( por ser exgeneral del ejÍrcito); buscarÍn como sea que un congresista del movadef o del bloque magisterial(pro sendero luminoso) llegue  a ser Presidente del congreso para convocar a elecciones violentamente amaÍadas e instaurar al caballazo su Asamblea Popular para dictar una nueva ConstituciÍn: este es el objetivo final de los grupos violentistas. Lo demÍs (diÍlogo, peticiÍn de renuncias, consenso, treguas) es pura ilusiÍn, pura Íanga. La delirante consigna es: hacerse del poder cuanto antes, como sea, y mantenerse en Íl en forma sempiterna, porque ¿la derecha ha gobernado ya durante 200 aÍos?. Ahora o nunca nos toca a nosotros, piensan; ahora es cuando, y actúan violentamente provocando a que la policÍa y los militares reaccionen violentamente. Cuantos mÍs muertos, mejor para ellos.
Pareciera que estamos en una especie de callejÍn oscuro y sin salida. El Perú estÍ en una crisis casi permanente, porque la situaciÍn caÍtica se mantiene estable, fija, pero con visos de agravamiento. Estamos ante una crisis relativamente total, porque engloba a casi todo el territorio en forma extensa e intensa, donde a falta de partidos polÍticos orgÍnicos, de lÍderes ejemplares, el paÍs parece un viejo y oxidado barco a la deriva, en piloto automÍtico. En estos momentos no hay polarizaciÍn (polo positivo/polo negativo; izquierda/derecha). Lo que hay es un archipiÍlago de polos (formales e informales) cada uno con sus ansias de poder, cada uno lleno de intereses subalternos, cada uno con su propio lenguaje, sus odios y rencores. 
Desgraciadamente el Perú desde hace algún tiempo se ha convertido en el anti-modelo del consenso imposible. ¿Solo el diÍlogo nos salvarÍ? ¿CuÍl diÍlogo? ¿Entre quiÍnes? ¿CuÍles son los interlocutores vÍlidos? La situaciÍn es difÍcil, muy difÍcil. Todo es una confusiÍn¦Puede que se instaure un ¿gobierno? transitorio cÍvico-militar para poner orden en el gallinero y convocar luego a elecciones en cuanto las aguas turbias se calmen; puede que se instaure un gobierno civil autoritario como producto de unas elecciones rÍpidas y amaÍadas; o pueda que la apelaciÍn al diÍlogo continúe, continúe y continúe¦ hasta que los revoltosos se cansen y agoten, y que los policÍas y militares no se desmoralicen¦Lo cierto es que la sociedad peruana padece una crisis casi permanente  que es ,al mismo tiempo, una crisis relativamente total: permanencia y  totalidad hacen que esta crisis sea histÍrica: porque el destino histÍrico del Perú estÍ en juego, casi en peligro.
EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 27 de enero de 2023. Luis Alberto Arista Montoya.
 

Artículos relacionados: