18/08/17 – 06:12
Luis Arista Montoya*
Algunos intonsos suelen decir que la filosofÍa y, por tanto, los filÍsofos, no sirven para nada, que no son necesarios. Muy equivocados. En tiempos de paz meditan silenciosa y crÍticamente: se tornan referentes; en tiempos turbulentos – como es el caso peruano a raÍz de la rebeliÍn de los maestros, para quienes va mi apoyo -, o como el caso venezolano (donde tambiÍn se masacran a maestros y estudiantes) que se ha devenido en caso latinoamericano e internacional a causa de la inmadurez voluntaria de NicolÍs Maduro y su cúpula, los filÍsofos en ejercicio libre de su conciencia crÍtica opinan, seÍalan salidas frente a los tiempos de crisis.
Acabamos de leer en el diario El PaÍs de EspaÍa, un interesante artÍculo titulado ¿Maduro, entre Castro y Pinochet?, del filÍsofo francÍs Bernard- Henri LÍvy, donde sostiene que el sueÍo (la fundaciÍn del Socialismo del siglo XXI) se ha convertido en Venezuela en pesadilla. Una mezcla de estupidez e incompetencia y la sumisiÍn del paÍs a una ¿burguesÍa? bolivariana, codiciosa y a sueldo de una Cuba que no cree en su modelo lo ha echado todo por tierra.
Bernard- Henri LÍvy es un filÍsofo francÍs dedicado a estudios sobre paz y conflictos, que cuando joven fue asistente del gran filÍsofo Jean-Paul Sartre. Él fue el último en entrevistarlo un mes antes de su muerte. La entrevista se publicÍ en la revista Le Nouvel Observateur, bajo el tÍtulo ¿La Esperanza Ahora? (1). AllÍ Sartre hace un repaso crÍtico de su trayectoria. ¿Si no se da la vida por ¿algo?, se acabarÍ dÍndola por nada?, termina diciendo el autor de El Ser y la Nada.
Frente al largo otoÍo del tirano NicolÍs (in) Maduro, Bernard LÍvy propone las siguientes salidas a favor de Venezuela:
1. Una condena firme y valiente por parte del Consejo de Seguridad de la OrganizaciÍn de las Naciones Unidas (ONU); que hasta el momento sÍlo viene usando agua de malva.
2. RecepciÍn en ParÍs, Madrid y Washington de los lÍderes de la oposiciÍn venezolana que aún tienen libertad de movimiento. Para generar una solidaridad internacional.
3. Sanciones econÍmicas y financieras que vayan mÍs allÍ de las tÍmidas fanfarronadas de Donald Trump; y
4. Frente al desprestigio y la desesperaciÍn del rÍgimen de Maduro- capaz de toda crueldad- ¿La situaciÍn en Venezuela merece comisiones de investigaciÍn, un Tribunal Russell; un mayor interÍs de la prensa occidental; todo menos el silencio incÍmodo?.
La propuesta número 4 es la mÍs sugerente. Pues, debido al narco-poder, a la militarizaciÍn y la sistemÍtica violaciÍn de los Derechos Humanos, se debe desnudar los intrincados acuerdos de ChÍvez/Maduro/ con Corea del Norte, con las FARC de Colombia, con la policÍa civil cubana, con la autocracia de IrÍn y el narco-petrÍleo.
Frente a este imperio del crimen polÍtico y delincuencial es pertinente crear un Tribunal Russell para investigar la madurizaciÍn de la sociedad venezolana.
Convocados por los filÍsofos Bertrand Russell y Jean-Paul Sartre se reunieron en noviembre de 1966, 25 personalidades destacadas (entre pacifistas, cientÍficos, escritores y algunos Premio Nobel) y conformaron un Tribunal Internacional sobre CrÍmenes de Guerra, bajo la presidencia del viejo filÍsofo de la matemÍtica, el inglÍs Bertrand Russell, y bajo la secretarÍa ejecutiva del filÍsofo francÍs Sartre, autor de la obra Muertos sin sepultura. Se constituyÍ para investigar y denunciar mundialmente los crÍmenes generados por los polÍticos y las Fuerzas Armadas de los EE.UU y Vietnam del Norte, contra las poblaciones de Vietnam del Sur. Esta denuncia mundial tuvo un gran efecto: la finalizaciÍn de una larga e infausta guerra que se mantuvo desde 1954 solo por intereses econÍmicos y geopolÍticos (no olvidemos que en ese momento se disputaban la hegemonÍa dos imperios: el Yanqui y el ruso; capitalismo versus socialismo).
El libro de Russell, CrÍmenes de Guerra en Vietnam en 1966, quedÍ como modelo de intervenciÍn moral, intelectual y polÍtica del intelectual comprometido. Es asÍ como intervinieron, posteriormente, en el caso de las tiranÍas de Pinochet, de Irak, Palestina y Ucrania.
De manera que crear un Tribunal Russell para investigar las atrocidades del tirano in (Maduro) es deseable y viable. Creo que Bernard LÍvy- en su calidad de autor de la iniciativa- puede convocar urgentemente al viejo filÍsofo alemÍn JÍrgen Habermas (patriarca de la LÍgica de la FilosofÍa del Consenso) para que presida este Tribunal de juzgamiento universal.
Como representante de nuestro paÍs puede ser propuesto Mario Vargas Llosa, en su calidad de Premio Nobel de Literatura, y defensor de la Cultura de la Libertad, y de la Sociedad Abierta.
Y para solucionar la huelga de maestros en Perú propongo: en vista que el Presidente del Perú apuesta y cree en las bondades del ACUERDO NACIONAL, que convoque allÍ a su Primer Ministro, a su Ministra de EducaciÍn (y sus asesores), a su Ministro del Interior al presidente de del Congreso, al presidente del Poder Judicial, a los directivos del SUTEP, y, por supuesto, a los representantes de los sindicatos en formaciÍn de profesores disidentes de las regiones.
Y los compromisos que se asuman en el ACUERDO NACIONAL (Casa del Consenso), se informen de inmediato al Pleno del Congreso, y a toda la sociedad peruana en su conjunto a travÍs de los principales medios de comunicaciÍn¦ AsÍ sabremos quiÍn es quiÍn, cuan democrÍticos somos.
(Estoy reenviando este Editorial a mi amigo el filÍsofo peruano Edgar Montiel que radica en ParÍs, para que sea de conocimiento de Bernard LÍvy; espero que lo lea)
(1).El Íntegro de la entrevista a Sartre estÍ publicada en mi libro Existencialismo y Marxismo en el Pensamiento de Sartre (UNFV; 1984)
*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 17 de agosto 2017.




