¿CÚANDO SE JODIÓ EL PERÚ?

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Autor: Sandro Medrano Legua

Responder a la pregunta “¿Cuándo se jodió el Perú?” implica algo más que buscar una fecha en el calendario. Es una reflexión sobre nuestra historia, nuestra identidad y los ciclos de crisis que, como país, no hemos sabido romper. La célebre frase popularizada por Mario Vargas Llosa en Conversación en La Catedral no es solo un recurso literario: es una interrogación existencial sobre el origen de nuestro desencanto nacional.

Mi respuesta es clara: el Perú se jodió cada vez que la esperanza colectiva fue traicionada por intereses individuales.

Se jodió cuando los líderes independentistas proclamaron la libertad, pero mantuvieron estructuras coloniales que seguían beneficiando a unos pocos.

Se jodió cuando los criollos tomaron el poder en 1821, pero excluyeron a los pueblos originarios, a los afrodescendientes y a los sectores populares.

Se jodió cuando la república se construyó sin ciudadanía plena para todos.

Se jodió cuando la corrupción dejó de ser excepción para convertirse en práctica recurrente.

Cuando la impunidad se impuso sobre la justicia.

Cuando el Estado fue capturado estructuralmente por élites económicas y mafias políticas.

Cuando la educación pública fue relegada y dejó de asumirse como prioridad estratégica.

Se jodió cuando se normalizaron la informalidad, el racismo, el centralismo y la violencia estructural.

Cuando el “así es el Perú” empezó a utilizarse como excusa para no cambiar.

Pero también se jodió en el plano moral.

Se jodió cuando la gente dejó de creer.

Cuando el cinismo reemplazó a la acción.

Cuando la indignación se volvió moda y no motor de transformación.

Cuando nos resignamos a sobrevivir, pero no a construir.

Entonces, ¿cuándo se jodió el Perú?

No existe una sola fecha. Es una acumulación de traiciones, omisiones y resignaciones que se han sedimentado a lo largo del tiempo. Y lo más preocupante es que seguimos jodiéndolo cada día que elegimos la indiferencia, la comodidad o el silencio frente a lo que sabemos que está mal.

Sin embargo, la misma lógica ofrece una salida. Si el deterioro ha sido consecuencia de decisiones humanas, también puede revertirse mediante decisiones humanas. El Perú puede dejar de estar jodido el día que decidamos, con responsabilidad y compromiso real, no seguir jodiéndolo más.

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