Jindley Vargas
Compatriotas: el 12 de abril no será un día cualquiera, será el día decisivo de nuestra historia contemporánea. Nos levantaremos para erradicar al pacto mafioso que ha capturado el Congreso, convertido la política en botín y legislado para la corrupción y el crimen. Ese día nos alzaremos contra quienes derogaron reformas que nos daban futuro, bloquearon justicia frente a muertes impunes y negociaron la patria como mercancía para perpetuarse en un poder nefasto que solo profundiza la injusticia y la impunidad.
Ese día no será de silencio ni de indiferencia: será el día en que el pueblo, con dignidad y coraje, decida que el Perú no se vende, que la democracia no se negocia y que la historia se escribe con la voz movilizada de sus ciudadanos. No iremos solo a marcar una boleta, iremos a marcar el rumbo de la patria. Quienes votemos contra el pacto mafioso podremos considerarnos héroes y mirar a nuestros hijos y comunidad con orgullo, diciendo: ‘Estuve allí, defendí tu futuro’. Y cuando la historia nos recuerde, quedará escrito que no fuimos indiferentes, que decidimos con coraje el destino de nuestro querido Perú.
Compatriotas: declararse apolítico o viciar el voto es entregar la patria a otros. En estas elecciones no cabe la neutralidad, porque el pacto mafioso necesita tu silencio para perpetuarse. Por eso, con el voto disciplinado y consciente, el poder volverá a donde siempre debió estar: en manos del pueblo, del soberano, del constituyente.
La disciplina del voto es la única palanca real de cambio. Por eso debemos:
• Ir a votar sí o sí, reduciendo el ausentismo.
• Evitar el voto blanco o viciado, que solo favorece a los mismos de siempre.
• No votar por los partidos que han capturado el Congreso.
• Votar por el mismo partido en todas las boletas (Presidente, Senado, Diputados, Parlamento Andino) para dar gobernabilidad al Ejecutivo.
El 12 de abril será la fecha en que la ciudadanía consciente se levante contra la resignación y la impunidad. Cada voto disciplinado será un acto de dignidad, y cada ciudadano que acuda a las urnas será protagonista de una revolución ciudadana que rompa la resignación y abra paso a un futuro distinto.
Compatriotas: el 12 de abril tenemos una cita con la historia. Es la cita más importante de nuestra vida, porque si no defendemos lo que nos corresponde como hombres libres, pronto nos tocará lamentarnos como niños despojados. Ese día, quienes votemos con disciplina y dignidad seremos guardianes de la justicia y constructores de un futuro distinto. Ese día, la voz del pueblo se alzará sobre la corrupción y la impunidad, y el Perú volverá a caminar con la frente en alto.
La dignidad y el pragmatismo no son contradictorios
¡Viva el Perú carajo!




