El vendaval aterriza

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08/01/2017 – 11:44
Las pistas del caso Odebrecht ya están trazadas en nuestro paí­s.

Por: Marí­a del Pilar Tello “ Polí­tico.pe
Las pistas para que aterrice el vendaval Odebrecht en nuestro paí­s ya están trazadas. Hay varias fiscalí­as trabajando desde que el Departamento de Justicia norteamericano señaló que la mega empresa brasileña pagó sobornos por U$29 millones a funcionarios de tres gobiernos entre el 2005 y el 2014.
Nadie se salva, menos aún los presidentes. El saqueo de cuello y corbata, globalizado y en boga por la desenfrenada búsqueda de la ganancia, tiene ahora tras de sí­ a magistrados de EEUU, Suiza y Perú. La fiscalí­a peruana dio sus primeras señas y ya está colaborando con la fiscalí­a suiza que tiene identificadas por lo menos dos cuentas desde donde se tramita este dinero. No por gusto Odebrecht ya ha ofrecido comenzar a pagar al Perú pordaños y perjuicios un monto mí­nimo de $30 millones. 
Pero la tortura se prolongará. Los nombres no serán dados a conocer tan rápidamente. Si bien Gustavo Gorriti denunció el escándalo en noviembre pasado nuestro Ministerio Público recién empezó la investigación en noviembre sobre los sobornos pagados por tres empresas offshore: Constructora Internacional del Sur, Smith & Nash Engineering Company y Klienfeld Services Ltd, junto a las filiales de la constructora, las compañí­as de fachada peruanas, los intermediarios locales y la otra offshore Balmer Holding Assets Ltd.
La oportuna y valiente alerta de IDL no funcionó y medio año después, coincidiendo con la contundencia de los fiscales brasileros, los nuestros resucitaron. Ello da idea del peso de los nombres que podrí­an estar involucrados. Si ese valioso tiempo perdido sirvió para que algunos de los mayores responsables escaparan, no lo sabremos tan pronto. La lista es secreta por tratarse de una mafia organizada, de un cártel de conducción brasileña de dimensiones continentales, que sistemáticamente ha robado al Estado peruano durante años. Tanto la justicia peruana como la internacional desplegarán sus mayores esfuerzos para sancionar a todos y cada uno de ellos.
Porque estamos ante un modus operandi conocido, aceptado y permitido como manera de hacer negocios: no se trata de un acto aislado pues la propia empresa ha reconocido, en ví­as de colaboración eficaz en Brasil, su altí­simo nivel de sofisticación. Nuestra comentarista Paola Mendoza nos habla de una gerencia de coimas llamada División de Operaciones Estructuradas a la cual poca gente tení­a acceso. A pocos extrañarí­a que fuera así­.
Estados Unidos ha precisado que como cártel manejaban dos sistemas informáticos paralelos: uno para la contabilidad y el otro para los mensajes entre quienes aprobaban pagos y transferencias. Uno de los integrantes, y que por serlo es uno de los que más ha confesado en Brasil, es nuestro muy conocido Jorge Barata.
Los fiscales suizos han ofrecido a los peruanos toda su colaboración en absoluto secreto. Hay una razón: los que han obrado mal lo saben y harán todo por escapar de la justicia; decir los nombres solo adelantarí­a las fugas. Como sucedió con el antecedente más cercano, el proceso a Fujimori involucró más de mil personas de las cuales todaví­a varios no habidos y en la cárcel solo una centena.
El paí­s está atento con la lupa sobre el poco confiable Poder Judicial, cuyo flamante presidente ofrece una división especializada anticorrupción, y sobre el Ministerio Público que en su primera presentación ha dado muy poco. Lo cierto es que estamos ante una gran oportunidad que viene de fuera para sanear moralmente al paí­s. O la tomamos o aceptamos la impunidad y el deterioro moral como parte de nuestra realidad. No la deberí­amos perder.

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