Otoniel Alvarado Oyarce
Para aproximarnos al conocimiento de las personas (candidatos) es posible apoyarse en los aportes de la teoría administrativa, aplicados a la política, podría permitirnos algunos rasgos personales para elegir a las próximas autoridades políticas de nuestro país. Creo no cometer ningún atrevimiento académico al hacer esta aproximación teórica puesto que en el fondo ambas tienen que ver con personas, al servicio de instituciones privadas, a lo que alude la administración, pero en este caso a los directivos de las entidades estatales o de gobiernos de las diferentes instancias y a cuya conducción alude la política.
De otro lado, la enorme cantidad de candidatos orientados, no necesariamente por su vocación de servicio, sino por sus recónditas ambiciones pecuniarias, aprovechando que, bajo el criterio de modernización, se ha permitido que esta noble y sacrificada actividad cívica se haya convertido en vulgar negocio de los favorecidos. Total, los recursos del Estado aguantan todo. Tan es así que en los últimos 3 periodos ni los parlamentarios, menos aún las autoridades regionales o locales se hicieron conocidos porque nunca se supo de sus antecedentes, tampoco serán recordados por alguna obra significativa que hubieran promovido o realizado.
Por ello es necesario hacer algún pequeño esfuerzo para tratar de conocerlos y no tener prontas frustraciones, que casi siempre ocasiona el voto es a ciegas o interesado. Recordemos que en un pueblo donde votamos como ovejas elegimos a los lobos para el provecho de los buitres que los rodean.
Por todo ello les presento estos dos modelos que ojalá les pueda servir de alguna ayuda, los trinomios de las “3C” conocimiento, competencia y contactos o en palabras de algunos analistas de las “3E” educación, experiencia y empatía y también el del conocimiento o expertíz en lo político, lo técnico y lo ético
La “C” de Conocimiento, implica nivel de estudios, grados de profesionalización, nivel de cultura, solvencia para expresarse con facilidad, etc. Porque el nivel educación recibido no es suficiente para alcanzar estas exigencias de estos cargos, dada la calidad de instituciones educativas que tenemos.
La “C” de Competencia, alude a las competencias que demuestra, la experiencia adquirida a lo largo de su vida laboral, el dominio de la técnica específica para realizar el trabajo. Competencias duras lo dicen los expertos en estos temas.
La “C” de Contactos, se refiere a la capacidad de información y de relación que establezcan con personas clave o referentes en la línea de la especialidad que en la uno se desempeña. Esto requiere del desarrollo de la llamada Inteligencia Emocional que comprende las competencias blandas.
El modelo de las “3E” alude prácticamente a lo mismo, con lo que algunos autores pretendiendo ser originales cambian o modifican alguna teoría anterior.
Aplicado al fenómeno político, recientemente se ha propuesto un esquema binario del dominio teórico-práctico en tres aspectos:
En lo político, conocer por lo menos que la política es una ciencia y un arte del ejercicio del poder, orientado al bienestar de la ciudadanía, que es la que al final solventa los servicios públicos. Preguntarse, por ejemplo:
En lo técnico, se refiere a que, como cualquier trabajo, el cargo publico exige el dominio de alguna especialidad profesional, no son cargos de favor, ni menos para improvisar.
En lo ético, referido a los valores y a la moral no solo en el ejercicio del cargo sino en la vida cotidiana. Que tanto se ganará si por lo menos este elemento fuera el mas exigente.
Tengamos en cuenta que una vez elegidos a estas autoridades nadie los evalúa, ni se les paga por logros o resultados exitosos, al contrario, tienen muchas gollorías que salen del bolsillo del pueblo. Por eso muchos se tapan sus trapacerías, o gozan de impunidad
Por eso, hasta ahora que la votación todavía es un acto humano, elijamos de la forma más racional (bien pensada) posible, porque dentro de poco, posiblemente, este proceso será suplido por la IA, quitándonos la facultad y el derecho a elegir, volviéndonos a la triste condición de animales, no políticos, como lo sentenciaba el gran Sócrates.
Feb 2026




