18/01/17 – 17:00
Por: ISAAC HUMALA TASSO (*) LA COLUMNA DE DON ISAAC – diario EXPRESO
Enero de 2017 puede convertirse en mes decisivo de la historia del Perú del presente siglo XXI. Un mes bisagra que marca el antes y el después. El actual gobierno de PPK puede ser, o ya es, el último de este régimen globalista que data de 1993.
Obligado por acción de masas, el Gobierno ha clausurado la novísima estación de peaje del distrito limeño Puente Piedra. La movilización ad portas que será más fuerte, es por el cierre del otro peaje. El Gobierno no podrá resistir. Si se atreviera, mediante estados de emergencia, represiones, con muertos, heridos, encarcelados y perseguidos, precipitaría un levantamiento nacional.
El presidente Kuczynski y los anteriores desde 1979, más sus altos funcionarios civiles y sus cómplices, están realmente con un pie en la cárcel. Son la cleptocracia ya desnudada por las autoridades judiciales de Brasil y Estados Unidos.
Están desmoralizados. No cuentan con el apoyo ciego y/o forzado de la Fuerza Armada, cuyos miembros, tanto en retiro como en actividad, son maltratados, y la misma institución degradada de su elevada categoría de institución tutelar de la nación. A este propósito: No creo inútil repetir aquí, que el fundamento de una nación, es su buena organización militar, y que sin ella no puede haber buenas leyes ni cosa alguna buena?. (Sun Tzu).
El Perú está odebretchizado por la megacorrupción desde el exterior y la traición desde el interior. Su situación es de nación bajo ocupación extranjera, y su población lumpenizada.
Es decir, el actual problema a raíz del caso Odebrecht y demás transnacionales, se resuelve en cuerdas separadas o en dos vías: una, el Perú profundo por la vía social, en plazas y calles de urbes y ciudades, en las vías rurales. Por esta vía, los trámites se resuelven en días, semanas o meses. Siendo así, por esta cuerda, es dudoso que PPK llegue al 28 de julio próximo.
La otra vía, por los códigos y leyes de la Constitución fujimorista de 1993, a cargo de fiscales y jueces que son sumamente lentos, de maniobras, sobornos, influencias. Ahora mismo, mientras que socialmente ya se resolvió la cuestión de los peajes de Puente Piedra, el fiscal de la Nación todavía no sabe el nombre de un sobornador ni un sobornado. Ya firmó dos convenios con Odebrecht tanto en Lima como en Brasilia. ¿No acaba de formar su gran equipo, especie de ministerio para investigar meticulosamente todos los casos de la corrupción? Y demorará meses y años para formalizar una denuncia.
Mientras tanto, el presidente del Poder Judicial dice estar preparándose para estar a la altura de las circunstancias. Al efecto, un caso: en 1998, el por entonces alcalde del Callao Sr. Kouri, con el acuerdo de Vladimiro Montesinos (vladivideo), decidió instalar un peaje a 400 metros del Aeropuerto internacional Jorge Chávez, se judicializó el caso y recién se ha terminado el proceso el año pasado 2016. Recién está encarcelado el Sr. Kouri, entretanto fue presidente regional del Callao, precandidato a la alcaldía de Lima, como una etapa para su candidatura presidencial. Son 18 años.
Lo expuesto significa que la cleptocracia camina con la Constitución del 93. La vía social con la Constitución del 79. Raudo, en consecuencia, Sr. vicepresidente Martín Vizcarra, tenga lista su cinta.




