Los asegurados siguen siendo la última rueda del coche. Millonaria deuda de más de S/5,000 millones y una planilla de cerca de 80 mil trabajadores.
Por Eduardo Moscoso – Expreso
La salida de Jaime Moreno Eustaquio de la presidencia ejecutiva de EsSalud y la designación temporal de Hilda Sandoval Cornejo abren un nuevo periodo de transición en el Seguro Social de Salud, una institución que administra un presupuesto superior a los S/19 mil millones y atiende a cerca de 12.7 millones de asegurados, pero que enfrenta cuestionamientos por la alta rotación de sus autoridades, las demoras en la atención, el gasto del bolsillo de sus afiliados y problemas de abastecimiento y gestión hospitalaria.
El Ejecutivo dio por concluida la designación de Moreno como presidente ejecutivo y representante del Estado ante el Consejo Directivo de EsSalud mediante la Resolución Suprema N.° 036-2026-TR, de fecha 8 de agosto de 2026.
La norma señala como causal la “pérdida de la confianza de la autoridad proponente”, con lo que quedó vacante la máxima posición ejecutiva de la institución.
Ante esta situación, el gobierno encargó a Hilda Sandoval Cornejo las funciones de presidenta ejecutiva de EsSalud. La decisión fue formalizada mediante la Resolución Suprema N.° 037-2026-TR, también del 8 de agosto.
Sandoval ejercerá la presidencia ejecutiva en adición a sus funciones como representante del Estado ante el Consejo Directivo y permanecerá en el puesto mientras el Ejecutivo concreta la designación de un nuevo titular.
S/19 mil millones
El cambio de conducción adquiere particular relevancia por las dimensiones de EsSalud y por los problemas acumulados en su funcionamiento, incluidos los políticos, que se han desbordado durante la administración de Alianza para el Progreso (APP), de César Acuña, en la Seguridad Social en los últimos años.
EXPRESO publicó que, al cierre de 2024, la deuda total de entidades públicas y privadas con EsSalud superaba los S/5,180 millones.
De esa suma, S/3,062 millones (59%) correspondían a empresas privadas, mientras que más de S/2,118 millones (41%) correspondían al sector público.
La cantidad de personal, según versión oficial, sería de 63,806 trabajadores, fuera de unos 15 mil de diferentes modalidades y regímenes laborales, incluido los CAS.
Según las cifras recogidas por Pablo Moreyra A., EsSalud tiene alrededor de 12.7 millones de asegurados y dispone este año de un presupuesto de aproximadamente S/19,189 millones.
El problema, desde esta perspectiva, no estaría únicamente en el volumen de recursos disponibles, sino en cómo se distribuyen y en qué medida terminan convirtiéndose en servicios oportunos para los asegurados.
En 2025, de acuerdo con las cifras presentadas por Moreyra, EsSalud destinó aproximadamente S/8,822 millones al pago de planillas, un monto equivalente a casi la mitad del presupuesto que actualmente maneja la institución.
Para 2026, en contraste, se prevé una inversión aproximada de S/601 millones en infraestructura y equipamiento, poco más del 3% del presupuesto institucional señalado.
La comparación del gasto en recursos humanos también resulta significativa. EsSalud gasta en personal aproximadamente el 57% de lo que destinan conjuntamente el Ministerio de Salud y los gobiernos regionales, pese a contar con alrededor de cuatro veces menos personal asistencial.
Estas cifras plantean una discusión que va más allá del tamaño del presupuesto: cuánto del gasto institucional está efectivamente orientado a incrementar capacidad asistencial, infraestructura, equipamiento y disponibilidad de servicios para los asegurados.

Mala atención al paciente
La situación se vuelve más crítica cuando se analiza desde la experiencia del asegurado.
Según las cifras expuestas, la espera promedio para conseguir una cita alcanza los 24 días. Además, solo alrededor del 33% de los asegurados que enfermó habría logrado realizar una consulta dentro del sistema.
El efecto económico sobre las familias también es considerable. Aproximadamente el 74% habría terminado realizando algún gasto de su bolsillo, con un desembolso promedio de S/1,064 anuales.
En conjunto, esto representaría aproximadamente S/2,611 millones gastados fuera del sistema por personas que ya cuentan con un seguro y que, mediante los aportes correspondientes, financian EsSalud.
La paradoja es importante: el trabajador cuenta formalmente con cobertura, pero ante dificultades para obtener oportunamente una consulta, medicamento, examen o procedimiento, puede terminar recurriendo a proveedores privados y pagando nuevamente por la atención.
De esta manera, el debate sobre EsSalud deja de ser exclusivamente presupuestario o administrativo y pasa a centrarse en la capacidad efectiva del Seguro para transformar los aportes de trabajadores y empleadores en atención disponible y oportuna.




