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Municipalidad de Valera defiende control de ingresos turísticos y niega intención de desplazar a asociaciones comunales

La administración de los recursos generados por el turismo en la catarata Gocta ha desatado una intensa controversia en el distrito de Valera, luego de que la municipalidad emitiera una resolución orientada a reorganizar el manejo de los ingresos provenientes de este importante atractivo turístico.

El gerente general de la municipalidad distrital, Litman Catpo, sostuvo que la medida responde a la necesidad de adecuar la administración de estos recursos a la normativa vigente, descartando que se busque desplazar a las asociaciones comunales que históricamente han gestionado el turismo en la zona.

Fondos públicos bajo administración estatal

Según explicó el funcionario, durante años los ingresos generados por el acceso a la catarata han sido administrados directamente por asociaciones comunales, sin que estos fondos ingresen a las cuentas del Estado, situación que, afirmó, contraviene las disposiciones legales.

“El problema es que los recursos que se generan por el uso de un recurso turístico del Estado deben ser considerados fondos públicos, y por lo tanto deben ser administrados por una entidad estatal”, precisó.

En ese sentido, la municipalidad sostiene que, al tratarse de infraestructura pública y un recurso natural de propiedad estatal, los ingresos deben canalizarse hacia las cuentas del Tesoro Público y ser gestionados bajo criterios de transparencia y legalidad.

Reorganización, no desplazamiento

Catpo aclaró que la medida no implica la desaparición ni intervención de las asociaciones comunales de turismo de Cocachimba y San Pablo, las cuales continuarán desarrollando sus actividades dentro del circuito turístico.

“Existe una mala información. No estamos disolviendo asociaciones. Lo que estamos haciendo es separar lo que corresponde al Estado y lo que corresponde a la comunidad”, enfatizó.

De acuerdo con esta posición, servicios como guiado turístico, alquiler de acémilas, hospedaje y otras actividades seguirán siendo gestionados directamente por los comuneros y emprendedores locales.

Dos modelos en tensión

Actualmente, el acceso a Gocta es administrado por dos asociaciones: una en el sector Cocachimba y otra en San Pablo, las cuales recaudan y gestionan los ingresos según sus propios acuerdos internos.

Sin embargo, la reciente ejecución de proyectos de inversión pública en la zona —incluyendo infraestructura turística desarrollada con fondos estatales— ha generado un nuevo escenario que, según la municipalidad, obliga a replantear el modelo de gestión.

Turismo, economía y conflicto

El debate no es menor. Gocta representa uno de los principales motores económicos de la región Amazonas, beneficiando a decenas de familias dedicadas al turismo rural comunitario.

Por ello, cualquier modificación en la administración de los recursos genera preocupación entre los actores locales, quienes temen que se afecte el modelo comunitario que ha permitido el crecimiento ordenado del destino.

El desafío: equilibrio y transparencia

La municipalidad sostiene que su objetivo es garantizar que los recursos públicos sean manejados conforme a ley y reinvertidos en el desarrollo turístico del distrito.

No obstante, el reto será encontrar un equilibrio que permita mantener la participación activa de las comunidades sin afectar la transparencia en el uso de los recursos.

El caso abre un debate de fondo sobre la gestión del turismo en el país: ¿deben los gobiernos locales asumir el control de los ingresos o fortalecerse los modelos comunitarios que han demostrado resultados?

Por ahora, lo cierto es que Gocta no solo enfrenta un desafío administrativo, sino también una prueba clave para definir el futuro de uno de los destinos turísticos más importantes del nororiente peruano.

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