Pastillita para el Alma 10 – 07 – 2026
La Fidelísima Ciudad de la Frontera de Chachapoyas, se vistió de luto, con su negra tela cubriendo el Pumaurco, las luces se volvieron opacas, el llanto cundió en el ambiente, las rogativas de las campanas se volvieron más tristes, porque con profundo dolor y sincero pesar … ha despedido … en su marcha sin retorno, hacia el Oriente Eterno. de nuestra Olga Khan Burga viuda de Morocho. Olguita, como cariñosamente, la llamaba por ser casi de la misma generación, perteneció a una de las Familias más respetables del Barrio de La Laguna, identificadas con las tradiciones y costumbres de nuestra población … ella, juntamente con sus hermanas y su muy distinguida madre doña Noema, todas dueñas de una belleza sin par, cambiaron el nombre de la calle, donde residían, dando origen al tradicional Jirón Hermosura, como símbolo, no solo de su belleza física, sino como un homenaje a su grandeza de sentimientos y bondad de alma.
Olguita siempre muy amable y generosa, amiga de todo el mundo, elegante en su trato, siempre dispuesta a recibir en su casa a los que nos veía de tiempo atrás, con mucha dulzura en sus palabras, compartiendo una taza de café, con potajes exquisitos, alternando de anécdotas en medio de una charla amena. Su sensibilidad humana la convirtió en una persona sin parangón … compasiva y tendiendo la mano a los más necesitados. Sin exageraciones, menos humillaciones y jamás ostentaciones … elegante y cuidadosa en su trato … era el tipo de esas personas que dejan huellas inolvidables en nuestra mente.
Como regidora de la Municipalidad de Chachapoyas, se dedicó, entre otras cosas nobles, a embellecer la ciudad, llenándola de flores, fiel colaboradora de la fundadora de Eco Verde la señorita Elita Terán, con quien coincidía con la seguridad que, una ciudad hermosa, llena de flores, con hojas y tallos verdes reflejan ia esperanza y la nobleza de quienes la habitan.
Estuvo siempre de quienes sufrían dificultades de salud, de personas con enfermedades y las veces que conversaba, me daba cuenta de su gran corazón, porque su comentario lo hacía con la máxima discreción y pureza sentimental.
Nos conocíamos desde niños … muchas veces visitaba su casa del jirón Hermosura, juntamente con mi mamá que era amiga de doña Noema y ahora, en nuestros atardeceres, tuve el privilegio, de que muchas veces participaba en mi programa radial de los días jueves “Retacitos de Vida” compartiendo consejos, reflexiones y recomendaciones orientadas al bienestar de la comunidad, al cuidado de nuestra ciudad y al fortalecimiento de los valores que siempre defendió. Su palabra era serena, sus comentarios cuidadosamente prudentes, muy relacionados a las verdades de los Santos Evangelios, sembrando en mi la inquietud de su identidad de credo, que nunca le pregunté.
Olguita Khan, junto a su amado esposo formaron un hogar cimentado en el amor, las virtudes, el respeto y los principios morales. Sus hijos, todos personas de bien y tengo entendido, exitosos y de conducta intachable, como un fiel reflejo de su manera de crianza y que viene a ser la herencia que dejan a la sociedad, como prueba de su existencia.
Últimamente me enteré que estaba muy enferma y muchas veces en mi modesto programa, la enviaba saludos y mis deseos de su pronta recuperación, así como también pedía a una persona muy querida por mi que cada vez que la visitaba le haga presente que estaba en mis oraciones.
Olguita, somos inquilinos o aves de paso en este mundo … enfrentaste una enfermedad que apagó tu vida con estoicismo y valentía, rodeada de tus familiares y del afecto de las personas … presentes y ausentes … que tuvimos la suerte de conocerte.
Tenemos que aceptar Olguita … pertenecemos a una generación que se va extinguiendo y con tu muerte … se va terminando una parte del alma del Chachapoyas de ayer … de ese retacito de nuestro amado Perú que supo de la oscuridad de las noches alumbradas con velas, candiles y lámparas de kerosene … de recoger el agua de los chorros en valdes, cántaros y olletas … de las visitas nocturnas a las amistades para saborear el cafecito con rosquitas, murones y cemitas … del respeto y saludo con buenos días, buenas tardes y buenas noches a todos los que se cruzaban en tu camino … de las calles apacibles, del olor de la tierra húmeda después de la lluvia … de las puertas abiertas de las casas porque no había ladrones ni asaltantes … se va terminando nuestra generación donde la palabra tenía valor, la amistad era sincera y el respeto a los mayores y a nuestros maestros era una muestra de gratitud por el ejemplo que inspiraban.
Vuela alto Olguita … alto, … alto … muy alto … arriba de las nubes y conviértete en otra estrellita más … tintineante, como las que ya están arriba, en el azul del cielo de nuestra tierra querida y brilla … brilla intensamente, para que te sigamos viendo, como vemos en el cielo, a todos nuestros seres queridos como te reciben con alegría y siéntate, juntito a Dios y forma esa gran cadena de almas benditas que imploran a Nuestro Padre Celestial que nos mire con misericordia, que haya paz en la tierra, terminen las tragedias y reine el amor y la solidaridad en los seres humanos, especialmente en nuestro Perú.
¡Descansa en paz, doña Olguita Khan Burga, viuda de Morocho! Tu vida fue un ejemplo; tu memoria será eterna.
Jorge REINA Noriega
C M P: 2418 – R N E: 1986
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