Inestabilidad política: el impuesto invisible que frena el desarrollo

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La inestabilidad política no es solo un problema institucional: tiene efectos directos sobre el crecimiento, la inversión y la reducción de la pobreza.

Redacción Vigilante

Inestabilidad política: el impuesto invisible que frena el desarrollo (IMAGEN: VIGILANTE.PE)

La estabilidad política ha dejado de ser un factor secundario en el desempeño económico del Perú. En los últimos años, la evidencia muestra que la incertidumbre institucional no solo genera ruido en el corto plazo, sino que impacta directamente en el crecimiento, la inversión y la capacidad del país para reducir la pobreza.

El debate incluso ha llegado al terreno político-electoral, donde se sugiere votar por ciertos candidatos por ser “fácil de vacar”. Esta lógica revela que la inestabilidad es vista como una herramienta política antes que como un riesgo económico. Sin embargo, los datos apuntan en sentido contrario: la fragilidad institucional tiene costos concretos.

Un crecimiento que pierde fuerza

Entre 2004 y 2008, el Perú creció por encima del 5% e incluso cerca del 9%, según el Banco Central de Reserva. Ese fue el periodo en el que más se redujo la pobreza y creció la clase media. Pero desde 2014, la economía se ha desacelerado de forma sostenida hacia rangos de 2% a 4%. No es solo una caída puntual: es un cambio de ritmo que deja al país creciendo por debajo de su potencial.

Y esto importa porque el Perú sigue siendo un país en desarrollo. Según Robert Solow, las economías más rezagadas deberían crecer más rápido que las avanzadas. Pero ese proceso depende de una condición básica: estabilidad. Cuando el crecimiento se acerca al 3%, ese impulso se pierde y el país deja de acortar distancia.

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