27/02/17 – 07:34
La impresionante colección de arte prehispánico peruano está en poder de Joseif Maiman, el socio de andanzas de Alejandro Toledo.
Por: Ricardo Velazco “ Hildebrandt en sus trece
Josef Maiman atesora una impresionante colección de arte prehispánico. Posee más de 750 piezas en una de sus residencias en el lujoso barrio de Herzliya Pituah, al norte de Tel Aviv. Sin embargo, buena parte de estos objetos históricos invaluables habrían sido adquiridos en el mercado negro.
La pasión de Miaman por el arte prehispanico arrancó en el primer quinquenio de los años 90, cuando el empresario israelí comenzó a armar su colección y a adquirir piezas de origen peruano. Para la tarea, según el testimonio de que el propio empresario dio para el libro Weaving for the Afterlife?, un catálogo especializado en la materia, convocó al geólogo Alfredo Rosenzweig a quien conocía desde la década de los años 60. Rosenzweig fue cónsul honorario del Perú en la ciudad israelí de Haifa entre 1978 y el 2013.
Maiman cuenta que comenzó comprando cerámios y textiles al museo de Haifa y al Museo Islámico de cerámios peruanos en Jerusalén. Sin embargo posteriormente, como lo relata Rosenzweig, curador de la coleccion de Maiman desde 1995, esta fue completada con la compra a otras colecciones privadas?.

El origen turbio de algunas de las fue descrito años después por el arqueólogo Krzysztof Makowski, uno de los tres especialistas que participaron de la elaboración del catálogo Weaving for the Afterlife?. Makowski, encargado de escribir la introducción de la publicación en la que se muestra una selección de 293 textiles, todos ellos de Maiman, afirma que como la mayoría de colecciones a través del mundo, esta también articula textiles derivados de excavaciones clandestinas, conocidas en Perú como huaquería, excavaciones ilegales de las que se extraen piezas para vender en el mercado negro?.
Hildebrandt en sus trece se contactó con Makowski, polaco radicado en Perú, quien se desempeña como profesor principal de Arqueología de la Universidad Católica y que actualmente se encuentra en Europa. Consultado por la legalidad de algunas de las piezas en poder de Maiman, el arqueólogo reconoce la dudosa procedencia de parte de la colección pero la justifica: Cerca del 80% de las colecciones arqueológicas de museos en el Perú y en el extranjero se han formado con piezas provenientes de excavaciones clandestinas, completamente ilegales desde la época republicana y compradas por coleccionistas de manos de huaqueros o comerciantes de arte. Los arqueólogos hubiésemos deseado revertir esta situación para que cada objeto provenga de excavaciones científicamente estudiadas pero es un deseo irrealizables, utópico?.
De hecho, el propio Rosenzweig cuenta en el catálogo Weaving for Afterlife? que sólo informaron a las autoridades peruanas sobre las adquisiciones realizadas directamente a los museos israelíes. Luego de eso “escribe el curador del amigo de Toledo- el grupo Maiman también adquirió parte de la colección Dubinger, que está localizada en Israel y esto fue complementado por compras selectivas en Europa y Estados Unidos?.
En la publicación se precisa el período histórico, el lugar de origen, las dimensiones y simbolismo usados de cada uno de los objetos. Sin embargo, un dato está ausente: la colección privada, dueño o museo previo al que han pertenecido. De lo que sé por mis lecturas, las colecciones privadas y las casas de venta tienen la certeza o incluso sospecha fundada de que el objeto que desean adquirir proviene de las excavaciones clandestinas recientes y han pasado de manera ilegal la frontera?, explica Makowski. Quizá por eso Maiman se cuidó de especificar, por ejemplo, de donde había sacado uno de los tejidos de su colección. Una pista sobre la procedencia de esos artículos también aparece en el Libro cuando dice: En la mayoría de casos, antes de ser adquiridos por la colección, los textiles habían sido almacenados sin las mínimas condiciones requeridas para su preservación o mantenimiento?.

El catalogó fue patrocinado por las empresas Merhav y Ampal, ambas bajo el control de Maiman, y contó con la colaboración de la arqueóloga española María Jiménez Díaz y del Historiador Jan Szeminski. Su publicación se produjo el mismo año del escándalo que desató la denuncia de una comunidad campesina de Amazonas contra el entonces presidente y amigo de Maiman, Alejandro Toledo, por sacar al extranjero 93 piezas pertenecientes a la cultura Chachapoyas sin las autorizaciones correspondientes. El tema salpicó a la entonces primera dama, Eliane Karp, también cercana al empresario peruano israelí, a quien responsabilizaron de presionar al Instituto Nacional de Cultura para exportar las piezas.
Hildebrandt en sus trece – Ricardo Velazco




