Rudecindo Vega Carreazo
Keiko Fujimori y Fuerza Popular no se han dado cuenta que son gobierno, siguen actuando como oposición, obstrucción, destrucción. Tantos años acechando desde la oposición y, gobernando desde el congreso, no asumen que son ejecutivo., Se petardean ellos mismos. Todos los escándalos son actos del gobierno, provocados por ellos, no por la oposición. Esta, aún pasmada, ve desfilar la inutilidad gubernamental; tampoco da la talla para ajustar y enmendar al gobierno. El listado de barbaridades gubernamentales, exclusividad del gobierno, va de lo escandaloso a lo escalofriante:
- El ministro de educación nombró a una cuestionada ex congresista de Fuerza Popular, como su representante en la Derrama Magisterial de los maestros del Perú. La prensa, cercana al gobierno, denunció viajes al extranjero simultáneos entre ellos; el escándalo provocó la renuncia de la ex congresista, no fue decisión ministerial.
- El Ministerio de Cultura es allanado por mandato judicial, debido a que su ministro nombró, contra la norma pública, a madre e hija en cargos de confianza del sector.
- El premier, ausente en la gestión gubernamental, más parece parlamentario que líder del gabinete, carga con un cuestionamiento “subestimado”, la contratación de su cónyuge, en el ministerio de agricultura, eludiendo normas de contratación pública.
- El ministro de economía evidencia impericia gubernamental, no es lo mismo analizar la economía que gestionarla y dirigirla: Fue cruel, con familias afectadas por inundaciones y falta de atención gubernamental, que diga “tampoco hay que exagerar por un poco de agua hasta las rodillas”; impropio que contradiga a la presidenta sobre el aumento de salarios y la eliminación de los feriados; desubicado que contra los anuncios del gobierno anuncie “fusión de ministerios”; peor sus silencios sobre las exoneraciones tributarias y el peso de la SUNAT contra los ciudadanos.
- El ministro de defensa, activo y locuaz, ya tenía pedidos de interpelación, ha sido chamuscado, con su participación en el atentado criminal de Trujillo: “conversar” con los detenidos, arrancharle el micrófono al jefe de la PNP cuando hablaba de liberación y no rescate del secuestrado, ser enmendado por su colega, el ministro del interior. Fue penoso, su continuidad es ceguera o terquedad.
- El ministro del interior, ausente en la lucha contra el crimen, no respalda al actual Jefe de la PNP pero lo mantiene en el cargo. Parlamentarios y ministros lo desautorizan al darle expreso respaldo al inútil jefe policial. El ministro está pintado en su cargo.
- El debate público del ministro de transportes con López Aliaga, candidato inconstitucional a la alcaldía de Lima, por la compra (no donación) de los vagones Caltrain, silenciaron al ministro para que el aliado del gobierno continúe su campaña.
- El ministro de salud, hiperactivo en inspecciones de aprendizaje y perdido en la gestión del sector, asume un rol indigno de un funcionario público, defensor del cuestionado asesor personal, extranjero, de la presidenta. No entiende la gestión gubernamental en un sector tan trascendental y delicado.
- El ministro de justicia, con comunicado de personalidades, por él promovido, se pelea públicamente con el ministro de cultura para que el Lugar de la Memoria sea transferido a su ministerio desde cultura.
- El affaire Keiko – Valenzuela denunciado públicamente, informa los encuentros privados en un spa de La Victoria, de la presidenta con su “asesor personal” argentino. La denuncia alerta graves cuestionamientos judiciales de dicho asesor en el extranjero; han tratado de silenciarla, no lo han logrado, al contrario, aparecen otras aristas vinculadas a negocios y campañas electorales sucias de la ultra derecha internacional (el caso Cerimedo, otro argentino, detenido en Bolivia, es hilo de la madeja).
Mientras el gobierno se obstruye solo, con una oposición pasmada, el crimen sigue creciendo y demuestra que el gobierno no podrá con él. Asesinatos y extorsiones aumentan, la inutilidad del gobierno es evidente. El crimen de Trujillo deja en ridículo a los ministerios del interior y defensa, policía nacional y a la presidenta, Jefa Suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. La complicidad, corrupción e inutilidad policial y gubernamental es escalofriante. Estamos abandonados, no hay estado ni gobierno que nos protejan de la criminalidad. “La fuerza del orden” como promesa de campaña fue otro engaño.
Otra zancadilla, exclusiva del gobierno, es su inoperancia para enfrentar los fenómenos y desastres naturales; ha sido desbordado por fenómenos duros pero breves y concentrados, los terremotos de Junín y Ayacucho y, las lluvias y lloviznas en el sur. La inoportuna y falta de atención, desnudan desconocimiento y mal manejo de las emergencias, pero, sobre todo, alertan y alarman sobre un defectuoso accionar ante el fenómeno del niño que se aproxima a su etapa más cruel y fuerte. El gobierno está desorganizado, no está preparado para enfrentarlo, atender su impacto y a los millones de damnificados. El gobierno es un fiasco.
Otro cabe, exclusivo del gobierno, es su pedido de delegación legislativa, expresa desconocimiento de la gestión gubernamental u oscura intención de provocar al congreso. Los 111 pedidos, no 66 como señala el premier: i) piden facultades para las que el ejecutivo ya es competente; ii) carece de pedidos para atender la lucha contra la criminalidad, una de sus prioridades; iii) también carece de pedidos para atender el fenómeno del niño, otra de sus prioridades; iv) abunda en solicitudes nada urgentes, la más saltante, la derogación de la ley contra la usura bancaria; v) expresa una anacrónica mirada tributaria, simplificación administrativa, reforma del estado, protección y promoción laboral y formalización; y, vi) comprende un amplio listado de facultades genéricas y gaseosas.
Un petardo más, exclusivo del gobierno, revestido de tecnicismo, que expresa una perdida y desconcertada, o astuta y oscura, visión gubernamental, es el proyecto de presupuesto del 2027 presentado al congreso: i) La prioridad de lucha contra el crimen y los fenómenos naturales es confuso, orden público y seguridad cae más de 3% y defensa crece en 25%; ii) el aumento sustantivo, 23%, está en la reserva de contingencia manejado a discreción del MEF; iii) el presupuesto de gobiernos regionales disminuye en 1.3%, sobre todo en inversión, cae más de 17%, mientras en municipalidades crece cerca de 24%; iv) el presupuesto global crece por canon y regalías (25.6%) no por ingresos tributarios (cae 2%) ni endeudamiento (cae 23.4%). Así, el presupuesto 2027, aumenta, concentra y centraliza la discrecional decisión, asignación, administración y control en el MEF; lo dirigirá con su sesgada visión del gasto, límites a servicios ciudadanos, beneficios empresariales y perjudicando al estado. El congreso podrá ajustar algunos aspectos, nada que cambie la estructura del manejo gubernamental y económico que viene (Raúl Mauro “¿Quién tendrá la llave del presupuesto 2027?”. En: OtraMirada).
La ausencia de gobierno es terrible, más si actúa como si fuera oposición; peor aún, no tenemos oposición que lo encause y enmiende. Nuestra desgracia nacional inicia otro periodo gubernamental.




